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Podemos terminará dando el poder absoluto al PP

Podemos terminará dando el poder absoluto al PP

miércoles 05 de noviembre de 2014, 18:43h
- ¿Te imaginas unas España gobernada por Pablo Iglesias y una Cataluña por Oriol Junqueras?

- ¡Como para exiliarse...!

- Seria peor que Pesadilla en Elm Street.

- Lo que te digo para exiliarse.

Este breve diálogo entre dos significados hombres de negocios resumen a la perfección  la preocupación que existe en el mundo empresarial ante los resultados de las encuestas de opinión que colocan a Podemos y a ERC como las dos primeras opciones políticas con mayor intención de voto directa en sus  respectivos ámbitos territoriales. El temor es aún si cabe mayor después que los grandes medios de comunicación anglosajones hayan titulado que "los populismos de extrema izquierda  rompen el mapa político español" y que  Catalunya desafía al Tribunal Constitucional. En menos de una legislatura hemos pasado de la inestabilidad económica a la política y eso no solo ponen en peligro la recuperación económica sino que nos deja a las puertas de salida del proyecto europeo.

Por tanto lo que es una foto fija de un momento determinado de la vida política española es sumamente arriesgado proyectarlo a unas elecciones generales que presumiblemente se celebrarán dentro de un año. Como me comenta Juan Ignacio Crespo, uno de los analistas financieros más preclaros españoles y autor de "Las dos próximas recesiones" la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) "lo que refleja es un monumental cabreo por parte de los ciudadanos pero de ahí a pensar que Pablo Iglesias va a ser el próximo presidente del gobierno es tanto como pensar que los españoles estamos dispuestos a hacer de Sansón cuando derribó las columnas derribando el templo y muriendo con los filisteos. Pues, esto es igual".

Esta reflexión me ha hecho recordar la mayor huelga general que se produjo en España en democracia, la del 14 de diciembre de 1988. Existe un paralelismo que vale la pena recordar. Por entonces gobernaba Felipe González que como Rajoy había obtenido una mayoría absoluta aplastante. La economía se encontraba en plena recuperación económica después de trece años se una crisis transformadora como fue el crack del petroleo de 1973 que a España llegó con un cierto retraso como ha ocurrido con la crisis financieras. Durante más de una década no se crearon ni un solo puesto de trabajo y el país se empobreció. En la primavera de 1986 se produjo una autentica explosión económica y se empezó a crecer. Como  ocurre siempre fueron los que mas tenían los que primero se beneficiaron: La bolsa se disparó, los beneficios empresariales se empezaron a recuperar, mientras que los salarios seguía deprimidos y los  parados seguían sin encontrar empleo.

Miguel Boyer y Carlos Solchaga no se cansaban de predicar que los " beneficios de hoy son las inversiones de mañana y los empleos de pasado mañana". Los salarios son el último eslabón de la cadena. Eso provocó una autentica  rebelión social. Aquella furia se canalizó a través de los sindicatos CCOO y UGT. Aquel día se paró hasta los relojes. González recibió una cornada que le dejó herido de muerte. Tal fue así que pensó en dimitir, lo que hubiese hecho de no haber sido convencido por su mentor Willy Brand. Diez meses después, concretamente el 29 de octubre de 1989 se celebraron elecciones generales y Felipe González consiguió su tercera mayoría absoluta.

En mi libro "El declive de los dioses" (Planeta) cuento con todo lujo de detalles la conversación  privada mantenida por el anterior presidente de la Comisión Europea  José Manuel Durao Barroso  y el Secretario General de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) John Monks. Según le dijo la democracia podía colapsar en Grecia, Portugal y España "estos países - le dijo Durao - tiene muy poca tradición democrática, ya que han estado bajo régimen es autoritarios hasta poco menos de cuarenta años. Por tanto, pueden ser víctimas de golpes militares o levantamientos populares  tanto de extrema derecha como de extrema izquierda debido a los planes de ajustes que están obligados a realizar para poder pagar sus elevadas deudas.  Esto provocará estrangulamientos de los servicios públicos y un empobrecimiento generalizado de las capas más favorecidas". Aquella conversación no fue de ayer como se podría pensar sino que tuvo lugar en Bruselas el 16 de junio del 2010.

Por tanto estábamos advertidos  que fenómenos como Podemos, Syriza o el partido ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen por decir los más conocidos iban a surgir con fuerza.  Me equivoque cuando pensé que el malestar social en España se volvería a canalizar a través de los sindicatos como había pasado en otras ocasiones y vaticiné una serie de huelgas generales y protestas callejeras. No ha sido así porque los sindicatos está calcinados por la corrupción, por lo que la protesta se ha trasladado a la política en forma de movimientos populistas con inserción social como  ocurrió en Latinoamérica en general y en Venezuela y Argentina en particular cuando llegaron al poder los Kirchner  tras el que se "vallan todos" y con ello surgió La Campora.

Sin embargo España a diferencia a los movimientos bolivarianos es una sociedad madura como ha demostrado en todas las elecciones que se han realizado desde la muerte del general Franco. Por tanto pienso que la aparición de Podemos puede ser un revulsivo para el  votante de centro derecha y del centro izquierda que le pueda dar  al PP una mayoría suficiente para que siga gobernando en la próxima legislatura. Sé que decirlo hoy con los sondeos del CIS sobre la mesa y un corolario de corrupciones insoportable  puede parecer muy arriesgado, pero el bloque electoral del centro derecha está intacto mientras que el de la izquierda está totalmente fraccionado  y se lo reparten entre el PSOE, Podemos e IU y eso es algo que la Ley D´Hondt no perdona.
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