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La parábola de las campanadas de Canal Sur

La parábola de las campanadas de Canal Sur

viernes 02 de enero de 2015, 08:03h
Sé que la mayoría de ustedes, clásicos y tradicionales donde los haya, suele poner la 1 de TVE para ver las campanadas de fin de año con la Igartiburu y Ramón García el de la capa, pero seguro que conocen a alguien que en la noche de San Silvestre decidió conectar nuestro Canal Sur para comerse las uvas en familia...y todavía está esperando con siete uvas en la mano a que den las doce para desearle a los allegados un feliz año 2015. Yo no recuerdo una metedura de pata de tal tamaño desde aquel año 1989 en el que Marisa Naranjo, en TVE confundió los cuartos con las campanadas y nos dejó a la mitad de los españoles con las uvas en el plato, o Carmen Sevilla y José María Iñigo en 1994 en Tele 5 equivocándose de año y felicitándonos el año nuevo como el 1964, o, también, Irma Soriano en Antena 3 ese mismo año enrollándose como una persiana con los cuartos y tragándose las doce campanadas. 

Esas han sido algunas de las actuaciones inolvidables de los últimos años, pero este 2014 la televisión andaluza ha superado todos los dislates colocando un par de anuncios durante las campanadas y dejando a sus espectadores habituales, la mayoría de ellos andaluces de avanzada edad, con siete uvas en el plato, nada más y nada menos. Si no han visto el vídeo pueden pinchar en esta misma página y quedarse estupefactos. Ponen un anunció de cafés Catunambú antes de comenzar y cuando conectan con Almería ya ha sonado la primera. Como el responsable no parecía estar contento con la jugada, coloca otro anuncio, esta vez del Circuíto de Jerez, y cuando éste acaba ya van por la novena. Afortunadamente no llegaron a colocar otro anuncio de Susana Díaz, de Juan Imedio, del programa de los gordos o de "Se llama copla" y los alucinados espectadores pudieron finalmente comerse las cuatro últimas uvas, menos mal, con cara de ser víctimas de una inocentada. Genial e inolvidable. Hombre, yo sabía que en "el canalillo" o "la nuestra", como lo llamamos por aquí abajo, han reducido presupuesto y ha habido drásticos recortes, y que los anuncios de fin de año valen una pasta, pero hasta el punto de recortar las doce campanadas para dejarlas en sólo cinco y sustituirlas por anuncios ya me parece excesivo, ¿verdad Joaquín Durán?

El caso es que la metedura de pata de fin de año, y que inundó twitter de comentarios jocosos durante todo el día de ayer, se podría interpretar como una parábola de lo que está ocurriendo en nuestra tierra. Una parábola de esa falsa palabrería que inunda los discursos de los políticos andaluces, sobre todo los de los representantes del bipartito que gobierna la Junta. Nos venden un día sí y otro también una moto que no se creen ni ellos, engañándonos como si fuésemos tontos. Ni están haciendo nada para combatir el desempleo ni hacen nada para impedir la corrupción que asola a las Administración autonómica. Todo es mentira y lo que les interesa es mantener al personal en la inopia para que se crean que la gran e inigualable Supersusana es la panacea capaz de solucionar los graves problemas que sufre Andalucía. Para conseguir ese objetivo la Junta cuenta con un instrumento propagandístico que utiliza sin cortarse un pelo. Bueno es que los andaluces hayamos podido comprobar con las Campanadas a Medianoche del 31 de diciembre de 2014, que bastante de lo que sale por "la suya", desde lo de la copla a lo de los niños y los viejos, es digno de entrar en la antología del disparate. Es lo que hay. Que los Reyes (Magos, por supuesto) les sean propicios.y no les dejen carbón.
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