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La historia del Colegio de los abogados madrileños



               

La fundación del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid se realiza en 1596, año en el que Su Majestad Felipe II otorga una Real Cédula de 15 de junio de 1596 aprobando las Ordenanzas de la Congregación de Abogados de la Corte. En el año 1996 el ICAM celebraría su IV Centenario.

Existen numerosas referencias de la Abogacía en Madrid desde la Baja Edad Media, y de los abogados del Concejo de la Villa, y fue muy importante para la profesión el Ordenamiento de los abogados y procuradores, otorgado en Madrid por los Reyes Católicos en 1495.

Pero había de ser el establecimiento de Madrid como capital ?Corte- del Imperio de los Austrias, realizado por Felipe II, el que hiciera necesaria la constitución de la referida Congregación de Abogados de la Corte, siendo su impulsor un personaje de origen portugués, Ascensio López, cercano a la Princesa Juana de Austria, la fundadora de las Descalzas Reales.

El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid se estableció en el Colegio Imperial, y en sus Juntas regularía el examen y juramento de los abogados. Con la nueva dinastía de los Borbones se otorgan los nuevos Estatutos de 1732, creándose el Montepío en la época de Carlos III que, entre otras prestaciones, contemplaba la pensión de viudedad, atención a las enfermedades, fallecimiento y socorro. Figuras relevantes serían Campomanes, Moñino, y una amplia relación de Fiscales, Oidores, Ministros de los Consejos, Alcaldes, etc.

Durante la época contemporánea, y como consecuencia del sistema constitucional y de la modernización jurídica correspondiente, se realizan los nuevos Estatutos de 1838 y se moderniza el ICAM con la destacada figura de su Decano Manuel Cortina y Arenzana, quien desempeña aquel cargo entre 1847 y 1878, contando entre sus miembros destacadísimas figuras de la política y del foro a lo largo de las sucesivas épocas de los siglos XIX y XX.

Maura aprobará los Estatutos de 1895 para todos los Colegios del Reino sobre el proyecto redactado por la Junta de Gobierno del ICAM y, en sus sucesivos decanatos, sobresalen Canalejas, García Prieto, Juan de la Cierva, Ossorio y Gallardo, y Melquíades Álvarez. La normalidad institucional se rompe como consecuencia de la Guerra Civil y se recupera con la figura de Manuel Escobedo Duato (1952-1959), cuyo decanato es continuado por Gella y del Valle Iturriaga.

Desde 1972 por D. Antonio Pedrol Rius, quien realiza una importante labor en el tránsito a la España democrática, modernizando el ICAM y sucediéndole, tras la cuarta reelección (1992), Luis Martí Mingarro, Miembro de su Junta y Tesorero, quien ha continuado la labor de modernización institucional, realizando una importante labor patrimonial, articulando los correspondientes servicios de atención a la Abogacía encomendados por el Estado o correspondientes a las propias funciones de la profesión.



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LAS ELECCIONES AL COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID
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