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Se levantó la sesión y algo más

sábado 31 de octubre de 2015, 11:45h

Fue Félix Pons, presidente del Congreso de los Diputados, quien al levantar la última sesión de la V legislatura dijo aquello de: ”Se levanta la sesión y algo más”. Veníamos de meses de escándalos de todo tipo, enfrentamientos personales, y sonrojantes casos de corrupción. No ocurre ahora nada nuevo bajo el sol madrileño que no hayamos visto antes, muertes incluidas, salvo contar como novedad con un periodismo más superficial, encuestas utilizadas como armas de disuasión masiva, y figuras emergentes que creen comerse el mundo para, al final, quedarse con el agujerito de la rosca. Pero así es la política espectáculo española. Un día dan la patada al avispero del Concierto y al otro dicen que los vascos son los más sensatos y la élite de España, o que el Cupo no es más que un Cuponazo, y se quedan tan anchos.

De ahí que lo mejor de la situación actual es que desde hace cuatro años no tenemos afortunadamente a ETA, no solo para vivir civilizadamente, sino para evitar que aquellos crímenes taparan tantas cosas. En esta legislatura de aplastante mayoría absoluta y ruptura del bipartidismo imperfecto con CIU y PNV jugando en Madrid, a cuatro patas hispanas para la Mesa española, excluyendo a los “periféricos” que es de lo que se trata. Aquella vieja ambición de Suárez que no cuajó con su CDS.

Desde 1980 he presenciado en 35 años el término de diez legislaturas. Dos en el Parlamento Vasco y ocho en las Cortes Generales. Y siempre ocurre lo mismo si el partido de gobierno ha gozado de mayoría absolutísima. Lo vivimos con González, con Aznar y ahora con Rajoy. La democracia se convierte en el gobierno de la mayoría sin el menor respeto por las minorías que no tienen nunca a ningún maestro armero ante el que poder quejarse de nada.

El alto funcionariado y los abogados del estado, son los que siempre mandan en estos casos en la gran Administración humillando diariamente a los diputados y senadores que apoyan al gobierno de turno convirtiéndolos en meras correas de transmisión, genuflexión incluida. La diferencia puede ser de matiz, como decían de Tarradellas que contaba tantas mentiras que cuando decía una verdad se ruborizaba.

Bueno, pues ya estamos en la traca electoral de unas elecciones legislativas que incidirán en los indecisos como nunca. Se trata de apostar por la efebocracia como dice Olabarría o por trayectorias acreditadas y en eso creo tenemos algo que decir. Somos junto al PSOE quienes llevamos en el coso taurino de Madrid desde 1927, sin contar la exclusión que nos obsequió la dictadura. Una dictadura que al parecer nunca existió para el Sr. García Margallo que ha tenido el tupé de decir que como España preside el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas él es quien manda en el mundo y para demostrarlo se llevó a dicho Consejo el 21 de octubre a víctimas del terrorismo de ETA , cuyos asesinos han sido detenidos, juzgados y la mayor parte han cumplido íntegramente sus condenas, no siendo el caso de toda la nomenclatura franquista ni de sus asesinos.

Podía haber puesto Margallo sobre la mesa del Consejo la indignante situación del problema saharaui, herencia de un régimen agonizante y cuyos siniestros defensores de aquel régimen de terror adornan la sala de Juntas de la Delegación española en Nueva York, o cumplir las peticiones hechas por Naciones Unidas para anular la ley de Amnistía de 1977 o solicitar quiten de las actas aquel acuerdo de marzo del 2004 cuando todo un Consejo de Seguridad condenó el atentado de los trenes atribuyéndolo a ETA atendiendo las obsesiones de un Aznar que todavía sigue creyendo que fue ETA quien organizó aquella barbaridad. ¿Pero que se le puede pedir a este caballero que todavía no ha pedido perdón, como lo ha acaba de hacer Blair a cuenta de la guerra de Irak y la inexistencia de armas químicas y de destrucción masiva?.

Tampoco hay que olvidar que el Comité de Derechos Humanos de la ONU le pidió al gobierno de Rajoy el 23 de julio que anularan aquella ley de punto final de 1977 para que se puedan investigar todas las violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado y no solo las de ETA. Pero Margallo y Fernández Díaz se fueron a Nueva York solo con víctimas de ETA. Es la manipulación de la historia.

Todos los gobiernos se refugian en la política exterior creyendo que al votante le interesa en algo lo que pasa más allá de sus narices. Es cierto que le interesa a una minoría ilustrada, pero no a la mayoría que pasa olímpicamente de esto aunque no los gobiernos al ser tan gratificante recibir palmadas, pisar grandes auditóriums y ser recibidos por los que mandan, y ante eso, la gente hace realmente el ridículo. Le pasó a Rajoy el 13 de octubre. La perita en dulce informativa de presidir nada menos que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas era algo demasiado goloso para desaprovechar la ocasión y allí se fue con su séquito en el peor día elegido.

Esa infausta mañana Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del PP, le ponía pringando en una carta abierta en un diario madrileño. ”En estos cuatro años de mayoría absoluta, la democracia ni se ha regenerado, ni se ha defendido” le decía entre otras lindezas. Ese mismo día al mediodía dimitía la presidenta del PP, Arantza Quiroga tras haber propuesto romper el círculo de hierro en el que viven los populares en Euzkadi y, para redondear el pastiche, el ministro Montoro le decía a Aznar que les dejara en paz y a su compañero Margallo, el de la guitarra a Kerry, que sabe mucho pero que su soberbia intelectual es insufrible. Y para redondear el día, un senador del PP, Joaquín Peñarrubia, consideraba que “en España ya no hay más fosas que descubrir en las que se encuentren personas asesinadas de forma individual o colectiva durante la Guerra Civil” salvo que se empeñen en buscar a Federico García Lorca en los cuatro puntos cardinales de España”.

Pero Rajoy es Rajoy y no dudó en dar una rueda de prensa ante el tapiz del Guernica, situado a la entrada del Consejo de Seguridad. Esta reproducción donada por la familia Rockefeller para que quedara allí como un permanente recordatorio de las atrocidades de un conflicto bélico en una organización que tiene como misión principal “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra “según el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas fue tapada cuando el jefe de los inspectores presentó su informe sobre Irak. No era políticamente correcto sacar al Guernica y anunciar bombardeos aéreos.

Lástima que el Guernica no fuera asimismo tapado cuando habló Rajoy. El senador de su partido había dicho aquella imbecilidad sobre las fosas comunes en el debate de presupuestos en el Senado ante nuestras críticas sobre la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Entre los años 2007 y 2011, el gobierno socialista invirtió unos 26 millones en Memoria Histórica. Se hizo, entre otras cosas, el mapa de fosas y muchas exhumaciones. Solo en 2011 se dedicaron 6,5 millones de euros. Pero llegó Rajoy, el de la rueda de prensa ante el Guernica y en el año 2012 rebajó la partida a 2,5 millones y además no los invirtieron para pasar a cero en el año 2013, todo ello justificado por la crisis, prometiendo que cuando hubiera recuperación, volverían a dotar la partida.

En los años 2014,2015 y 2016 desapareció la partida de presidencia diciéndonos que pasaba a justicia, donde ¡oh sorpresa!, no aparece partida alguna que sustituya a la de presidencia, mientras Montoro nos sigue hablando del milagro español de la recuperación económica, aunque mantienen a la Memoria Histórica sin partida. Todo este montaje de Margallo, Rajoy y Sáenz de Santamaría tratan de disfrazar su oposición ideológica por lo que representa ocuparse del franquismo, una práctica muy lejana de la derecha europea y contraria a la de los organismos internacionales en defensa de los derechos humanos. En vez de implementar la actual normativa con las resoluciones de los últimos informes de la ONU, el gobierno no solo se niega a ello, sino que elimina las partidas existentes, parando la convocatoria sobre exhumaciones ,a pesar de que España es uno de los países líderes en desapariciones forzosas, eliminando la oficina de ayuda a las víctimas de la guerra civil y la dictadura y dejando sin cobertura a los ayuntamientos, las asociaciones y las familias de las más de 150.000 víctimas que permaneces desaparecidas en las cunetas o no recibiendo a los familiares de los enterrados forzosamente en el Valle de los Caídos, aunque el ministro Rafael Catalá me lo prometiera tras una pregunta parlamentaria.

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