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Rajoy gana las elecciones pero Rivera le deja sin opciones de Gobierno; Sánchez se salva pero condenado a entenderse con Iglesias

Mariano Rajoy en el balcón de Génova
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Mariano Rajoy en el balcón de Génova (Foto: Kike Rincón)
domingo 20 de diciembre de 2015, 22:19h

El PP ha ganado las elecciones pero sus 123 escaños -con más del 96% escrutado- son insuficientes incluso para que merezca la pena la aventura de gobernar en solitario. El hundimiento de los Ciudadanos de Albert Rivera, hasta la cuarta fuerza política con 40 diputados- dejan a Mariano Rajoy lejos hasta de la mayoría simple. A Pedro Sánchez la tragedia le ha rondado desde los sondeos a pie de urna, pero sus 90 escaños son casi una victoria personal, el PSOE sigue siendo el segundo partido de este país y, al menos en número de escaños, a suficiente distancia de los 69 escaños de Podemos. Su líder, Pablo Iglesias, el ‘tercero en discordia’, es sin duda el verdadero triunfador de unas elecciones históricas que le han dado la vuelta a este país.

Pablo Iglesias le ha dado la vuelta a este país. Más que una cuña, ha metido una carga explosiva en el bipartidismo, cuya primera víctima es el PSOE, el nuevo PSOE de las primarias y Pedro Sánchez que no ha conseguido parar la sangria de votantes hacia un partido que hace poco más de un año ni siquiera existía. Tiene más escaños que Podemos, pero no hay nada que celebrar, la derrota 'moral' es suya pese a las apariencias. Es la primera vez, por cierto, que los socialistas caen por debajo del centenar de diputados; también es verdad que no existía el partido 'emergente'.

El PSOE, más que compararse con el PP, que ha perdido casi cuatro millones de votos sobre 2011, debería pensar en los dos millones que le han desparecido en estos cuatro años. en el 20D, el partido de Pedro Sánchez ha obtenido casi 5 millones y medio de sufragios, pero Podemos otros cinco. No parece una diferencia tan abultada como para afirmar que han vencido a los de Pablo Iglesias. Ambos están condenados a entenderse.

Tampoco Albert Rivera podrá cantar victoria con mucho entusiasmo pese a que hasta hace apenas 15 días era la gran esperanza blanca. Por un momento incluso parecía convencido de que podia ser presidente del Gobierno. Su problema han sido, evidentemente, unas expectativas exageradas porque no cabe ninguna duda de que meter en el Congreso 40 escaños, la cuarta fuerza política partiendo de la nada es todo un triunfo. A él también le corresponde parte del ‘mérito’ de dinamitar el bipartidismo.

Albert Rivera sigue siendo, además, la llave de un posible acuerdo entre PSOE y Podemos. Junto con C’s, sí suman la mayoría suficiente. Primero, sin embargo, tendrían que ponerse de acuerdo Sánchez e Iglesias, lo que de momento se ve como algo imposible.

Otra posibilidad es mirar hacia IU y su par de diputados y, sobre todo, a los 9 de ERC, aunque este quizá ponga a Sánchez ante un trágala que no pueda asumir. Es otro detalle importante de estas elecciones, los 17 escaños de los independentistas catalanes. Los republicanos y los convergentes son, juntos, la quinta fuerza política del Congreso. El PNV, con 6, la sexta. También harían falta sus votos.

El éxito de Podemos es indudable pese a que hay que matizar sus casi 70 escaños: de ‘estricta’ obediencia a Pablo Iglesias solo habrá 42 diputados. El resto corresponde a En Comú Podem (12), controlado por Ada Colau; a Compromís (9) y a las ‘mareas’ gallegas(6). Estos últimos insistían esta misma noche en desmarcarse de la marca ‘morada’ recordando que son candidaturas “de confluencia”, pero nada más.

Mariano Rajoy tampoco podrá echar muchas campanas al aire. Los 123 escaños del PP se quedan demasiado por debajo del listón mínimo de 130. Esperaban perder 40 diputados de la supermayoría absoluta de 2011, pero van a perder 63. La gestión de la crisis y la corrupción han pasado finalmente factura y Ciudadanos no ha dado ‘la talla’.

Gobernar en solitario parece una tarea de titanes en el hipotético caso de que Mariano Rajoy lograra ser investido de nuevo presidente; quedarse en la oposición abrirá con toda seguridad el melon de su relevo en un partido que lleva mucho tiempo esperando el momento. De nuevo la sombra de la 'amarga victoria' sobrevoló la sede de Génova.

Alberto Garzón ha conseguido, al menos, tener voz en el Congreso, con un único compañero de armas, probablemente demasiado poco para formar grupo parlamentario. Una presencia casi simbólica que para él -y para su partido- puede ser un nuevo comienzo.

Aunque para victoria, la de los animalistas del PACMA, los rebeldes del ébola y del Toro de la Vega, la primera fuerza extraparlamentaria de este país, más de 200.000 votos, por delante de UPYD, que ha obtenido poco más de 140.000, un dato que debería servir de reflexión a los fieles de Rosa Díez. Y no sólo a ellos.

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