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La calculadora de Felipe VI

martes 19 de enero de 2016, 08:33h

Ha transcurrido ya un mes desde las elecciones generales del 20 de diciembre y los españoles seguimos más o menos igual que el día del sorteo de Navidad, esperando que los niños de San Ildefonso canten el gordo de la formación de un Gobierno estable que nos permita a todos afrontar el futuro inmediato con algo de tranquilidad y sin sobresaltos. Si algo ha demostrado lo ocurrido hasta el momento entre las cuatro fuerzas que se repartieron el pastel, PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, es que a sus respectivos líderes parecen importarles poco o nada las necesidades del pueblo que los votó. Ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera ni Pablo Iglesias han cedido un ápice en sus argumentos iniciales y, de seguir así las cosas, nos encaminamos a una nueva cita electoral a finales del mes de mayo que podría complicarlas aún más.

Mientras tanto la vida sigue y el “tempo” político marcado por nuestra Constitución se cumple inexorablemente a rajatabla. Tras la esperpéntica toma de posesión de las Cortes generales, Congreso y Senado, con el numerito infanticida de Podemos, le toca ahora el turno a Su Majestad el Rey recibiendo en La Zarzuela a todos y cada uno de los grupos presentes en la Cámara para proponer un primer candidato a presidente del Gobierno. Todos menos Esquerra Republicana de Cataluña que se ha cogido una pataleta nacionalista y se niega a entrevistarse con el Rey por el agravio, dicen, que éste le ha hecho a su nuevo president, el tal Puigdemont, el de la peluca hijo adoptivo de Mas. Una ausencia que seguramente el propio Rey ha agradecido.

Si hay una frase que pone de manifiesto como ve el monarca la situación y que yo comparto plenamente es la que le ha dicho al despedirse de los primeros representantes políticos a los que ya ha recibido. Algo así como “adios o hasta pronto”. Porque si algo tiene claro e estos momentos Felipe VI es que la ronda de consultas se puede alargar bastantes días y es muy posible que tras la primera y fallida sesión de investidura de Mariano Rajoy, el Rey se vea obligado a entrevistarse de nuevo con los diversos representantes de los partidos para ver si el siguiente candidato, que con casi toda seguridad será el socialista Pedro Sánchez, cuenta con los apoyos suficientes. Algo que él está intentando por todos los medios con el fin de salvar el culo ante los poderosos barones y baronesas que lo tienen en el punto de mira

Estoy seguro que a estas alturas de la película, Felipe VI ha tenido que echar mano de la calculadora de precisión para ir sumando apoyos de unos y otros a un o y a otro. Me da la impresión que, en esta primera ronda, no va a tener que hacer demasiados números porque Mariano Rajoy va a tener el apoyo que todos sabemos que va a tener, el de los 122 diputados del PP...y pare usted de contar, mientras que van a votar en contra los del PSOE, los de Podemos, los del Izquierda Unida, los de Esquerra, los del PNV, los de Bildu y todo quisque. Y Ciudadanos se abstendrá, como se volverá a abstener cuando el candidato a la investidura sea Pedro Sánchez. Todos sabemos que lo de Albert Rivera y sus muchachos es mojarse lo menos posible y pescar en río revuelto.

Esa misma calculadora que ahora está utilizando el Rey, la hemos usado nosotros desde el 20-D y siguen sin salirnos las cuentas. Tal y como están las cosas en este momento, las únicas posibilidades son que Ciudadanos apoye a Rajoy y el PSOE se abstenga o que Sánchez consiga el apoyo de todos los grupos de la Cámara excepto el PP y Ciudadanos. Una tercera posibilidad, que estoy seguro que es la que la mayoría de los españoles preferiría para acabar de una vez con este sainete es conseguir un Gobierno estable con un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos, pero eso no entra dentro de la cabeza de Sánchez que sigue empeñado en ser califa en lugar del califa al precio que sea. Llevan razón algunos al decir que Sánchez va a ser capaz de convertir en un verdadero estadista a su predecesor José Luis Rodríguez Zapatero. El refranero español es sabio cuando afirma aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer”

Ya sé que no lo va a hacer, pero la llave de todo este lío está en manos de un grupo de personas que podrían aportar algo de sensatez al panorama en el que nos estamos enfangando. Sí, son esos que todos ustedes piensan, los pricipales barones socialistas encabezados por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Solo ellos y nadie más que ellos tienen en su manos la capacidad organizativa y el poder suficiente para reconducir la situación y convencer a su secretario general, Pedro Sánchez, de que lo mejor para España no es que él sea el presidente de ese demencial “pacto del progreso” sino llegar a un acuerdo con el PP y Ciudadanos para la formación de un Ejecutivo fuerte y estable que nos saque a todos de este atolladero. Aunque sea con una Presidencia de Gobierno rotatoria cada dos años para que el muchacho del baloncesto se quedara contento.

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