www.diariocritico.com

Podemos no puede ser una asamblea

lunes 11 de julio de 2016, 09:54h
¿De verdad controla Podemos Pablo Iglesias? Es una pregunta que muchos se hacen tanto por parte de sus seguidores y como por otros deseosos de que la formación morada vuele por los aires. Tanto unos como otros, aportan su granito de arena en esta ceremonia de la confusión poselectoral donde el liderazgo de Pablo Iglesias está en juego. Tras la destitución de Sergio Pascual de la Secretaría de Organización y el nombramiento de Pablo Echenique, Pablo Iglesias se ha hecho con el control de una de las áreas más sensibles del partido, que se escapaba a su influencia absoluta. Ante sus fieles incondicionales como Irene Montero, Rafael Mayoral o Luis Alegre, Iglesias quiso dar un golpe de efecto, por si alguien no se había leído los estatutos y ponía en duda que él ordena y manda, al menos en la ejecutiva. El pulso que sin duda existe con Iñigo Errejón, ahora es menos evidente después de conocer como las bases de Izquierda Unida han boicoteado el voto a la coalición Unidos Podemos, siendo este uno de los baluartes defendidos por Iglesias, antes, durante y después del 26-J y no puede ser el punto de divergencia entre ambos, al menos de cara al exterior. Es evidente, que ciertos sectores nostálgicos de aquellos tiempos en los que IU iba sola a los comicios y cosechaba debacle tras debacle, no se han sentido cómodos en la coalición UP. Son de los que piensan que mejor solos que mal acompañados, manque pierdan.

Íñigo Errejón se configura como el soporte vital e intelectual de Podemos, el cerebro de la estrategia política y las campañas electorales y por eso se ha sentido tocado después del inesperado estancamiento del voto, donde la coalición, ha sumado menos que cada uno por libre el 20-D. Cuenta con una estructura a su servicio que ha hecho de la Secretaría Política un área muy potente que aporta contenidos al discurso político y de alguna manera diseña la táctica de presentación publica de la aun indefinida ideología de Podemos. Si Iglesias es la imagen (aunque discutida) y el liderazgo, Errejón es el discurso y la táctica de Podemos. Aboga Iñigo por la incorporación de cuadros al partido, reivindicación que se echaba en falta, pues de movimientos vecinales e indignados, se hace una reivindicación, pero no una ideología y mucho menos, un partido. Es algo similar a lo que le ocurría al PSOE en el año 1977 después de las primeras elecciones democráticas post Franco, donde se intentó crear en el partido, un sindicato de cuadros tal y como había ocurrido en Francia y que supuso uno de los grandes apoyos ante el electorado, siendo uno de los pilares de la victoria de Miterrand. Esta falta de personalidades relevantes detrás del proyecto político, es lo que se necesita para dar otra imagen y tener disponible un equipo de personas, militantes o independientes, que le aporten un punto de rigor ante tanto movimiento asambleario. Decía Errejon que “Podemos llegará algún día a gobernar... pero no este Podemos”.

Otra corriente relevante en Podemos es la denominada Anticapitalistas, que se configura como el ala más a la izquierda de Podemos, liderada por el eurodiputado Miguel Urbán y la líder andaluza, Teresa Rodríguez. Tienen parcelas de poder en muchos territorios, especialmente en Madrid, y una importante conexión con los círculos, que son sus máximos defensores. Rechazan la tendencia a la moderación de los dirigentes de Podemos y piden medidas más rupturistas. A todo esto Monedero desde su dimisión y tras haber sido en el pasado el más firme opositor del giro político hacia la moderación que impulsó Errejón, ahora juega a decir lo que se le ocurre, teniendo como centro de la diana a Iñigo al que culpa del resultado del 26-J. Es una suerte de voz de la conciencia original, que clama por la vuelta a los orígenes y el protagonismo de los círculos, es decir, volver a las asambleas y no sabemos si también a las tiendas de campaña. Es muy respetado por los militantes y un incondicional de Iglesias, di bien quiere imponer su pensamiento cual Oráculo de Podemos. Las distintas maneras de entender Podemos tienen su reflejo en casi todas las estructuras del aparato y eso conlleva una inestabilidad constante.

En el apartado autonómico y ante la nueva cita con las urnas en Euskadi, la situación se presenta muy favorable y controlada desde el aparato, tras los magníficos resultados del 26-J en todas las provincias vascas. En Cataluña, se vive a la espera de lo que suceda con el nuevo partido de ámbito catalán de Ada Colau, que supondrá una pérdida de poder de Podemos, que obligará a un debate interno sobre la forma en la que participará en el partido de Colau. No debemos obviar que todas las crisis del partido a nivel autonómico, estallaron por la mínima capacidad de decisión política que los dirigentes locales sentían que tenían frente a la Ejecutiva estatal.

En el equilibrio interno de poderes entre Iglesias y Errejón, el líder de Podemos ha impuesto su autoridad al hacerse con el control de la Secretaria de Organización una de las áreas más sensibles del partido, que escapaba de su influencia total y que estaba bajo el control de Errejón. Defiende Iglesias en el consejo ciudadano del 9 de julio, que debe ponerse fin a las denominadas corrientes de opinión interna, pues crean malestar. Lo que no se ha atrevido a decir, es que crean desconcierto en el electorado y eso supone una sangría de votos a la larga.

En Podemos los militantes eligen en primarias al secretario general y a los miembros del Consejo Ciudadano (comité de dirección política), pero no así los cargos del Consejo de Coordinación (la Ejecutiva). Entre las competencias de Iglesias están las de elegir a dedo a las personas que forman parte de la Ejecutiva estatal, por eso, las decisiones del líder de Podemos son de carácter personal y no tienen por qué contar con el apoyo de Errejón o del resto de la dirección.

Este partido no puede ser permanentemente el partido de los indignados, si bien si debe ser su embajador y máximo representante, pero dando además otros contenidos, que ahora mismo no tiene por su amalgama ideológica. La entrada de jueces o un prestigioso teniente general, deben servir para algo más que para una presentación a la prensa, pero o el partido crece en adhesión de cuadros con ideología renovadora y progresista, o en el futuro solo podrá ir a menos. Este partido debe replantarse seriamente su posicionamiento ideológico y por supuesto, exigir a su líder que dé la talla como parlamentario, para lo que se exige algo más que ser buen comunicador, tertuliano o presentador de un programa televisivo. Queda mucho por entender sobre como actuar dentro de las instituciones Pablo y sobra arrogancia. De ello dependerá la credibilidad de un joven y aun tierno partido.

JOSE JOAQUIN FLECHOSO

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios