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Los equipos negociadores de PSOE y Ciudadanos en febrero
Los equipos negociadores de PSOE y Ciudadanos en febrero (Foto: Ciudadanos)

Cinco grandes diferencias entre las negociaciones de C's con PP y PSOE

> El intento de acuerdo para la investidura de Rajoy inicado ayer lunes continúa a lo largo de la semana

martes 23 de agosto de 2016, 08:24h
Déjà vu en el Congreso de los Diputados. De nuevo la actividad en la Cámara Baja se centra en las negociaciones que tienen lugar entre sus paredes para intentar desbloquear la formación de Gobierno. El candidato y el partido que aspiran ahora a ocupar el Ejecutivo son distintos, pero hay algo que no ha variado: Ciudadanos vuelve a ser el principal partido que vertebra estas negociaciones. ¿Qué otras diferencias se dan entre el diálogo de PP-Ciudadanos y el de PSOE-Ciudadanos?

Las imágenes de los equipos negociadores de los partidos de Mariano Rajoy y Albert Rivera cara a cara en una mesa alargada y llena de papeles establece una conexión inmediata con el mismo proceso que llevó a cabo Ciudadanos con el PSOE. Sin embargo, los diálogos entre estas formaciones políticas guardan más de una diferencia, incluso antes de conocer el contenido concreto del documento con el que se presentará Rajoy a la investidura.

- Negociación de investidura, no de Gobierno: A diferencia de la negociación con el PSOE, Ciudadanos plantea la conversación con los populares con unos límites muy claros. Después de cambiar de opinión y abrirse a votar 'sí' a la investidura, la formación de Rivera se marcó la nueva frontera de no entrar en ningún caso en el Gobierno del PP. Esto influye en las negociaciones, que ya no tienen que ser tan exhaustivas; pero también en la actitud de Ciudadanos, que contempla ceder más en algunas de sus propuestas estrellas tras haber conseguido cerrar el pacto anti-corrupción con el PP.

En las negociaciones con el PSOE, Ciudadanos se negó a hablar de sillones, pero nunca descartó entrar en un Gobierno de Pedro Sánchez. Los dirigentes de ambos partidos fueron aplazando el debate de la fórmula concreta del Ejecutivo y firmaron el documento sin resolver esta incógnita.

- Ni luces ni taquígrafos: "Me van a permitir que no radiemos la negociación", comentó José Manuel Villegas el pasado sábado adelantándose a las preguntas de los periodistas. Si en la pasada legislatura, las negociaciones comenzaban con la promesa de transparencia, en esta ocasión por delante está la discreción. PP y Ciudadanos confían en que la negociación avance más rápido si no se cuenta con la presión mediática. La diferencia se ha notado en la estrategia comunicativa. Tras la primera reunión con el PSOE, el vicesecretario de Ciudadanos dio una rueda de prensa en la que detalló cuáles eran los puntos especialmente prioritarios para ellos. Después del primer encuentro con PP, la comunicación se limitó a una nota de prensa enviada por el partido de Rajoy en la que no se mencionaban propuestas concretas. Tampoco este lunes, durante el receso de la negociación sobre economía, los portavoces de PP y Ciudadanos han entrado en detalles sobre las medidas que estaban pactando.

- Sin negociaciones paralelas: Otra gran diferencia es que las negociaciones entre PSOE y Ciudadanos se desarrollaron de forma paralela al diálogo entre los socialistas y Podemos, sus aliados e IU. Esto no impidió que las conversaciones entre los partidos de Sánchez y Rivera avanzaran rápidamente, pero sí causaron cierta tensión debida al veto cruzado entre las dos formaciones emergentes. Podemos se negó en un principio a incluir a Ciudadanos en el diálogo e hizo un amago de ruptura tras la firma del documento entre Sánchez y Rivera. Finalmente hubo una reunión a tres en la que se constató el total desacuerdo.

En esta ocasión, Rajoy sólo está negociando de forma oficial y pública con Ciudadanos y Coalición Canaria, mientras hace intentos también de contactar con Pedro Sánchez. Aunque la formación canaria ha advertido al PP que le tenga al corriente de lo que pacte con Ciudadanos, en principio no existen vetos internos dentro de esta suma.

- Conversación exprés: Ciudadanos y PP no abrieron oficialmente las negociaciones hasta el pasado viernes, después de que Rajoy diera el visto bueno a las 6 condiciones previas exigidas por Ciudadanos. Además de la gran diferencia de que al PSOE nunca le hicieron firmar un pre-documento para negociar, los plazos son completamente diferentes.

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, fijó el día anterior al comienzo de las negociaciones la fecha para el debate de investidura, que será el próximo 30 de agosto. Esto impuso un plazo de tan sólo 11 días para cerrar el acuerdo. En cambio, PSOE y Ciudadanos estuvieron negociando 20 días desde el día de la primera reunión de equipos hasta que los líderes de los dos partidos estamparon su firma en un documento que los negociadores cerraron esa misma madrugada.

Por otra parte, la diferencia de actitud de Ciudadanos hacia el PP comparada con la del PSOE también se muestra en el tiempo que tardaron en abrir la mesa de negociación. A Sánchez sólo le costó una reunión con Rivera y el primer encuentro con los equipos se produjo al día siguiente. Habían pasado sólo tres días desde que Sánchez aceptase el encargo del Rey Felipe VI. Rajoy y Rivera han tenido cuatro reuniones en total durante esta legislatura, tres de ellas después de que el presidente en funciones recibiera el encargo del monarca. Transcurrieron más de 20 días desde ese momento hasta que se celebró la primera mesa negociadora.

- Coincidencias y desencuentros: A pesar del mayor secretismo de estas reuniones, desde Ciudadanos sí han adelantado que no esperan encontrar muchas discrepancias en el terreno económico porque ambos partidos comparten "ideas básicas". Según han explicado los dirigentes de la formación naranja, van a plantear medidas estrella de su programa como la mochila austriaca (un plan de indemnizaciones para los trabajadores), la reforma del régimen de los autónomos, el complemento salarial, la rebaja del IVA cultural o la reforma del impuesto de sociedades. Las primeras discrepancias se han encontrado en la reforma laboral y en las medidas a favor del empleo, pero sin que ningún obstáculo pueda ser "insalvable", según el PP.

Donde puede haber más discrepancias es en el bloque de reformas institucionales, ya que los populares se han mostrado firmemente en contra de medidas que propone Ciudadanos como la reforma del Senado y la eliminación de las diputaciones. La formación naranja también intentará forzar medidas que afectan directamente al PP, como la obligación de hacer primarias.

El terreno laboral también fue en el que se fraguaron las primeras dificultades entre los equipos de PSOE y Ciudadanos, de nuevo debido a medidas estrella de la formación naranja como el contrato único pero también por la negativa de la formación de Rivera a derogar la reforma del PP para volver a la de Zapatero. En cambio, el nivel de coincidencia creció una vez superado el apartado económico y fue notable en las medidas de regeneración democrática, según comentaron los miembros negociadores.
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