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Mayte Zaldívar vuelve a la tele por Navidad

   "No vengo a vender mis lágrimas, aunque no voy a negar que he cobrado por esta entrevista ya que necesito urgentemente dinero". Con estas palabras Mayte Zaldívar, la ex de Julián Muñoz, comenzó la que ha sido la mejor representación de su vida, o al menos de su vida como famosa. Una fama que ha buscado desesperadamente desde su separación y que ha terminado convirtiéndola en una muñeca de trapo al servicio de la cadena amiga.

   Al mes y medio de que el juez Torres la dejara en libertad bajo fianza, Mayte posó ante las cámaras para contar su experiencia en los calabozos que no dudo que le haya resultado desagradable, pero que no la exime de sus pecados. Algunos tan graves como el presunto blanqueo de dinero.  

   Es cierto que la Mayte que vimos ayer en televisión nada tiene que ver con la Mayte tertuliana de programas como  "A tu lado" o "Salsa rosa". La de ayer era una mujer que apenas si podía contener las lágrimas, hundida por lo que está sufriendo su familia más directa, con grandes bolsas y humilde a la hora de reconocer que si pudiera rectificar el nombre de Isabel Pantoja no saldría de su boca. Pero ni una palabra de arrepentimiento por haber disfrutado de un nivel de vida, al que accedió no por su trabajo, sino por  ese "dinerillo" que su ex marido llevaba a casa en bolsas de plástico, y que salía directamente de las arcas municipales, o sea de los impuestos que los vecinos de Marbella pagan religiosamente y que se debería haber empleado en residencias de ancianos, colegios para niños, o en servicios sociales. Un dinero que ella malgastó en comprar joyas carísimas y coches de lujo, y en pasear su palmito por todas las fiestas que se han celebrado en "la milla de oro" en los últimos años.

   Amparada en el secreto del sumario Mayte pasó por "Dolce Vita", sin romperse ni mancharse,  ante la complacencia del presentador y de algunos de los periodistas presentes, a los que le une una muy buena amistad. Y así entre lágrimas, medias sonrisas -llegó a enfadarse con Maria Eugenia Yagüe cuando está le preguntó por el origen de sus empresas-, y los aplausos del público, salió la ex de Julián Muñoz del plató de Tele5  dispuesta, supongo, a volver siempre que le llamen, previo pago de sus buenos miles de euros, para sorprendentemente, no contar nada que pueda perjudicarla o que nos acerque aunque sea mínimamente a la verdad. Porque si algo ha aprendido la Zaldívar es a contener la lengua, una vez que ha comprobado los problemas que puede traerle alardear de impunidad o de cometer presuntos delitos monetarios, en un plató de televisión.

   No sé si su experiencia servirá para que la gente empiece a tomar conciencia de que no se puede hacer ídolos que sustentan su fama en el insulto, en la prepotencia, pero sobre todo en la mentira, porque si algo quedó anoche meridianamente claro es que Mayte Zaldívar miente más que habla, que ya es decir.

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