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El conflicto de Cataluña agranda las discrepancias entre los partidos de la oposición
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(Foto: Dani Gago/Podemos)

El conflicto de Cataluña agranda las discrepancias entre los partidos de la oposición

viernes 29 de septiembre de 2017, 12:42h
La tensión por el referéndum independentista de Cataluña se vive también dentro del Congreso de los Diputados. Las discrepancias sobre cómo solucionar la situación han agrandado la distancia entre PSOE, Podemos y Ciudadanos y han difuminado las mayorías claras en la Cámara Baja. La formación de Pedro Sánchez no sólo ha empeorado su relación con los de Albert Rivera, sino que ha pasado de lograr un acercamiento con Podemos a cruzar advertencias con Pablo Iglesias en contra de sus respectivas estrategias sobre Cataluña.

Las dinámicas entre los principales partidos políticos son claves en un Congreso de los Diputados sin mayorías absolutas claras. Por eso los últimos movimientos y tensiones causados por el conflicto de Cataluña afectan a todo el panorama político en un momento en el que el referéndum del 1 de octubre y sus consecuencias marcan la agenda.

Los equilibrios parlamentarios entre la oposición al Gobierno de Mariano Rajoy siguen situando al PSOE en un papel central. Sin embargo, la suma entre diferentes es imprescindible y en las últimas semanas se ha visto un deterioro de las relaciones entre los socialistas y Podemos, pero también entre el PSOE y Ciudadanos.

La formación de Pedro Sánchez ha optado por apoyar al Gobierno en favor del cumplimiento del Estado de derecho en Cataluña. Un movimiento que no ha sido bien recibido en Unidos Podemos. El grupo confederal pretende impulsar un frente contra el PP y ha criticado duramente la gestión del Ejecutivo frente a la crisis catalana.

El partido de Pablo Iglesias había reconocido cierto giro en el PSOE y había alabado sus referencias hacia la plurinacionalidad de España. Podemos interpretó que este podía ser el primer paso para convencer a los socialistas de sus tesis, que pasan por la apuesta clara por un referéndum pactado para Cataluña.

Sin embargo, los socialistas han rechazado la posibilidad de fragmentar la soberanía para que vote sólo una parte del territorio, situándose en esto al lado del PP y Ciudadanos. También han apoyado las medidas legales para frenar el referéndum unilateral, en contra de lo que opina Podemos, que defiende que votar nunca puede ser un delito.

"Necesitamos que el PSOE encuentre su propio camino, lejos del carril reaccionario y autoritario del PP. Compañero Sánchez, no caigas en la trampa de un frente con el PP. Creo que muchos de tus votantes te lo están diciendo", aseguraba Iglesias el pasado domingo desde Zaragoza.

"Me gustaría decirle a los líderes de los comunes y de Unidos Podemos que tengan cuidado. Que no sirva su posición como coartada al independentismo para declarar unilateralmente la independencia", respondía Sánchez el pasado martes.

De este modo, PSOE y Podemos han pasado en pocos meses de firmar una mesa de coordinación parlamentaria a lanzarse críticas cruzadas. La formación de Pablo Iglesias ha amagado incluso con volver a su antigua estrategia de cargar contra el bloque formado por PP, PSOE y Ciudadanos para alzarse como única oposición y alternativa posible frente a Rajoy.

Podemos había abandonado esta línea para favorecer la mano tendida al PSOE, pero siempre con una cierta desconfianza ante la continua negativa de los socialistas a presentar otra moción de censura contra Rajoy.

Del 'abrazo' al distanciamiento

El distanciamientro entre PSOE y Ciudadanos se viene gestando desde antes de que se recrudeciera el conflicto catalán. En concreto, empezó con las primarias del PSOE, en las que Sánchez logró una victoria interna con un discurso que anunciaba un giro a la izquierda.

La formación de Albert Rivera se puso la venda antes de la herida al criticar lo que podría implicar un PSOE que tuviera como estrategia recuperar votantes en el espacio de Podemos. Desde entonces, Ciudadanos ha asegurado que Sánchez actúa siempre mirando en el retrovisor a la formación de Iglesias.

Lejos ha quedado esa foto de Sánchez y Rivera dándose la mano frente al cuadro 'El abrazo' en el Congreso para sellar un pacto de investidura. Las relación entre los dos líderes se ha deteriorando hasta el punto que desde la formación naranja reconocen que hace tiempo que no hablan ni siquiera por teléfono.

El apoyo de los socialistas a las medidas del Gobierno sobre Cataluña no ha diluido la posición en contra de Rivera ante el nuevo discurso plurinacional de los de Sánchez. Ciudadanos ha ridiculizado el concepto de 'nación de naciones' utilizado por el PSOE y ha acusado a los socialistas de intentar solucionar el conflicto catalán con medidas para contentar a los independentistas.

"Ahora el PSOE ha entregado la política territorial al PSC y además quiere parecerse más a Podemos. Hay más discrepancia política que antes, desde luego, porque en el pacto que hicimos Pedro Sánchez y yo no se hablaba de nación de naciones, ni de referéndums, ni darle la justicia a la Generalitat, ni de cupo fiscal", comentó Rivera este jueves en un desayuno de 'Europa Press' al ser preguntado por esta evolución.

Por su parte, los socialistas han criticado el apoyo de Ciudadanos al Gobierno en otros aspectos fuera del tema catalán y han rechazado entrar en el 'bloque de partidos constitucionalistas' que quiere destacar Rivera. PSOE y Ciudadanos también discrepan sobre la posible solución dialogada con los dirigentes catalanes.

"Hay que recordar a ese grupo (Ciudadanos) que, al cegar toda vía de diálogo, lo que está haciendo es no reivindicar el espíritu constitucional que lo que hacía era reivindicar el diálogo como instrumento de reconciliación política entre distintos pueblos de España", señaló Sánchez en la última reunión del grupo socialista.

La falta de sintonía entre los grupos de la oposición podría signficar un respiro para el Gobierno si la aritmética parlamentaria no fuera tan complicada. Con partidos nacionalistas como el PNV con la llave de la mayoría, la realidad es que ahora mismo no hay bloques claros ni para garantizar la estabilidad del Gobierno, ni para aprobar los presupuestos pero tampoco para construir una alternativa estable contra el PP.

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