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El eje Prado-Recoletos avanza a paso lento

viernes 21 de diciembre de 2007, 13:54h
Actualizado: 22 de diciembre de 2007, 11:54h
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, presentó la nueva propuesta de reforma del Eje Prado-Recoletos. La reordenación pretende recuperar un 61% de espacio peatonal y reducir el tráfico hasta un 37 por ciento. Para ello, ha tenido que chocar y acordar con todas las partes afectadas numerosas modificaciones del proyecto.
A la tercera, quizás sea la vencida, pues Ruiz-Gallardón se ha encontrado con la férrea negativa al proyecto de la Comunidad de Madrid, que critica la pérdida de capacidad para absorber el tráfico y el daño medioambiental que puede provocar dicha reforma. Hasta ahora, el proyecto se encuentra a la espera de una respuesta de la consejería de Medio Ambiente sobre su viabilidad. El plan contempla habilitar cuatro carriles de tráfico privado y dos carriles para autobuses eléctricos.

La reordenación presentada por el regidor pretende revolucionar el tráfico rodado y peatonal desde la plaza de Cibeles hasta Atocha. Según los cálculos de los arquitectos autores del proyecto -Álvaro Siza y Juan Miguel Hernández de León, entre otros- la obra podría comenzar en 2009 y concluir antes del fin de esta legislatura si se cumplen los plazos de exposición pública, alegaciones, consultas y permisos. Para ello, entre otros trámites el Ayuntamiento ha presentado su proyecto a la Consejería de Medio Ambiente, que tiene que aprobar un documento de evaluación ambiental. Antes, en 2008, tendrá que culminarse la prolongación del túnel de Carlos V, en su salida a la Ronda de Valencia, con objeto de peatonalizar la zona situada frente a la entrada del Centro de Arte Reina Sofía.

La primera propuesta desató las iras del Gobierno regional, la Fundación Thyssen, los ecologistas y la oposición. El tráfico quedaba dividido en dos secciones de cinco y un carril respectivamente, con un gran paseo central. La vía separada pertenecía a un carril-bus cercano al Museo del Prado y los otros cinco carriles, divididos por una mediana de árboles (los árboles que defendía Tita Cervera),derivaban en el margen cercano al Museo Thyssen, que doblaba su espacio de acera. En el proceso se perdían cinco carriles y se respetaban todos los árboles de la zona.

Impacto en la movilidad
La Comunidad de Madrid mostró, a través del consejero de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela, su preocupación ante el impacto en la movilidad que puede tener la reforma ya que no se proponía ninguna vía alternativa para los vehículos. Lamela propuso incluir la construcción de un túnel para vehículos privados. Exigió planes alternativos para la reordenación del tráfico así como informes del impacto ambiental que podría tener la reforma sobre las zonas cercanas al Retiro que podrían resultar afectadas por la reorientación del tráfico. Además concretó que es la administración regional es la que puede elaborar el informe preceptivo para que se lleve adelante la reforma.

Carmen Cervera calificó la decisión de Ruiz-Gallardón como "aberrante" y amenazó con trasladar el museo a otra zona de Madrid si las intenciones del Ayuntamiento finalmente se llevan a cabo. Reconoció su alegría al saber que el proyecto respetaba todos los árboles que ella había defendido, pero anunció que se movilizaría. Criticó la "autopista" que le habían puesto junto a su pinacoteca y que las sombras de los árboles darían a los coches y no a los peatones.

Poco explícito
Ecologistas en Acción aseguró que el Plan Especial Recoletos-Prado "es poco explícito" en su contenido e indicó que la reforma sería "mucho más barata y rápida" si se planteara como "una sencilla reducción de carriles de tráfico a costa de la ampliación sustancial de las aceras".

El portavoz del Grupo Municipal Socialista en Madrid, David Lucas, pidió este lunes al alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, que cuente con la oposición para consensuar el Proyecto del Eje Prado-Recoletos. Lucas explicó que "el tratamiento de esa zona de la ciudad era necesario" y aseguró que su equipo está dispuesto a sentarse "a dialogar y consensuar este importante proyecto para la cultura y la ciudad".

El Ayuntamiento se mantuvo en sus trece. Se negó a ceder defendiendo "los intereses de los madrileños". Mientras, el ministro de Cultura medió con la baronesa para alcanzar un acuerdo satisfactorio. La Comunidad siguió apostando por el túnel aunque quedó descartado ya que ya había sido presentada esta propuesta a concurso público en 1998 y había quedado desierta. Sin embargo, la Comunidad de Madrid incidió en que tiene la autoridad medioambiental para vetar el Plan.

El Consistorio aseguró que el nuevo Plan respeta la catalogación de Bien de Interés Cultural y que no se tala ni un árbol en la reforma.

Mesa abierta
El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid sentó en una mesa abierta al Ayuntamiento de Madrid, al Gobierno regional, a urbanistas, a Ecologistas en Acción, a la FRAVM y a otros profesionales del sector a debatir sobre el Plan. Los técnicos llegaron al acuerdo de que los principales problemas que supondría la reforma serían la reducción del tráfico y la construcción del túnel.

Finalmente, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, medió con Tita Cervera para que se llegase a un acuerdo "técnico" entre el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Thyssen que solucionase el problema.

La principal modificación del proyecto fue que los dos carriles de subida desde la glorieta del Emperador Carlos V hacia la plaza de Cibeles, en lugar de discurrir junto al Thyssen, se construirían, a partir de la plaza de la Lealtad, en la zona derecha del paseo del Prado, colindantes con el Cuartel General de la Armada y el Palacio de Cibeles, nueva sede del Ayuntamiento.

Mientras, los tres carriles de bajada desde Cibeles hacia la plaza de Cánovas del Castillo y Atocha se mantendrían frente al museo de la Baronesa Thyssen, aunque la capacidad para absorber el tráfico tanto en sentido norte como en sentido sur será la misma, ya que el número de carriles no variará. También se variaría en esta sección del trazado el tamaño de las aceras, haciéndose más grande en la parte del Museo Thyssen y reduciéndose en la margen contraria. El regidor de la Villa adelantó que ningún árbol resultará dañado.

Una obra más allá del Thyssen
Sin embargo, la Comunidad de Madrid continuó manteniendo su autoridad. El vicepresidente autonómico, Ignacio González, criticó el pacto entre las tres instituciones, "porque va más allá del Thyssen". "Es una obra de una envergadura extraordinaria que coge toda la zona centro, desde Embajadores hasta Colón, los barrios de Huertas, Cortes, Retiro, los Jerónimos etc. Afecta a muchos madrileños, tiene evidentes problemas de movilidad para todo el centro de la ciudad y causa una afectación grave del Retiro y el Jardín Botánico a nivel medioambiental", sentenció.

Explicó que no era "razonable" la decisión de descartar el túnel bajo el eje como solución a los problemas de tráfico que generaría la obra. El consejero de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela, afirmó horas después que le "preocupa" la propuesta del Ayuntamiento del proyecto de reforma del Eje Prado- Recoletos, porque produciría un efecto "más que previsible de estrangulamiento" en la movilidad de la capital. Incluso la propia presidenta regional, Esperanza Aguirre, expresó abiertamente sus "dudas" sobre el proyecto al primer edil de la Villa.

Por último, la delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, aseguró que la reforma del eje Recoletos-Prado no perjudicará "en ningún caso" al parque del Retiro y que el equipo municipal de Gobierno no presentará nunca un proyecto "que supusiera un daño ecológico a esta joya de la capital".
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