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'Mesa para cuatro... y el móvil'
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(Foto: Pixabay)

"Mesa para cuatro... y el móvil"

lunes 03 de septiembre de 2018, 13:00h

Este verano he comprobado que los restaurantes se han convertido en bibliotecas. Qué silencio, qué tranquilidad. O más bien, qué inquietante. Cada vez que se escucha un grito de un niño o el comienzo de una rabieta, quedan mitigados por una musiquita de alguna aplicación de móvil o por el capítulo de una serie de entretenimiento. Es verdad que el plan es comer y disfrutar, pero también es cierto que se puede educar sin tener que recurrir a estos dispositivos como norma general.

Para que nadie me 'coma', hay que decir a su favor que las tecnologías de la información y de la comunicación posibilitan que nuestros hijos e hijas tengan acceso a mucha información. No dejamos de leer y escuchar que la exposición a las pantallas debe limitarse a los niños, entre otras razones, porque puede producir problemas de aprendizaje, dificultades sociales o aumento de la impulsividad. Hay relación con nuestro comportamiento puesto que nosotros, los padres, demostramos impaciencia y prisas por terminar todo cuanto antes. Qué tal si lo hacemos enchufándoles al móvil, así todo es más fácil. Inculcarles que la comida es un momento social y que es para disfrutar e interactuar podría ayudar. A nivel práctico y en la lógica de estos niños, ellos podrían pensar que conseguirán el móvil cada vez que la monten, de hecho creerán que han sido ¿premiados? Mi preocupación es, por una parte, cómo “pacificábamos” a los niños antes de y por otra, ¿para qué queremos que no nos molesten? Porque otra parte de la escena que describo es cómo a la mínima duda que quede sin contestar en la conversación que estamos teniendo durante la comida, el que tiene el móvil encima de la mesa pregunta a Google y resuelve de la manera más lucida: cuál es el gentilicio de Calatayud, qué río pasa por Varsovia o cómo se llama aquella serie sobre el desastre del Katrina donde aparecía John Goodman. A mí, personalmente eso me parece trampa, deberíamos desarrollar otros recursos para continuar la conversación como hacíamos antes de los smartphones. De hecho, para el cerebro es interesante tirar de memoria o si no llegamos, hablemos de lo que recordemos.

Si dejamos el móvil a nuestro hijo, entonces, ¿cómo miro yo la repuesta? ¿Y si mi acompañante se pone a contestar WhatsApp? ¿Qué hago yo mientras? En el fondo es una cuestión de educación, pero ¿qué normas sociales tenemos? La tecnología ha avanzado tan deprisa que nos ha cogido desprevenidos y nos ha cambiado las costumbres. Como conclusión creo que lo fundamental sería no dejar de interactuar entre nosotros, al final el móvil lo que consigue es que el resto del mundo queda fuera de juego.

Me pedía mi cuñado que no escribiera sobre cómo afrontar la vuelta de vacaciones, se refiere a los artículos que todos los años sobre estas fechas redactamos para ayudar a combatir el síndrome postvacacional: que no volvamos a casa el día anterior, que no comencemos un lunes, no agotarnos... sospecho que como este tema, el de los móviles, nos lo sabemos solo de memoria.

Fátima Martí Cardenal

Es psicóloga sanitaria experta en Psicología Educativa. Es presidenta de la asociación para niños y niñas con altas capacidades ARCA (www.altascapacidadesarca.org) y directora técnica en la asociación AAESI. Asesora a familias y da formación al profesorado sobre la detección y atención al alumnado con altas capacidades. Trabaja en consulta con niños y adolescentes. También es profesora en el Máster en intervención en necesidades específicas de apoyo educativo del CES DON BOSCO.

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