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¿Qué iba a decir el Rey, si no?

Era de cajón que, en su mensaje navideño, el Rey de España hiciera una serie de “reflexiones generales que a todos nos afectan”. Posiblemente, habrá quien, al hilo del mensaje regio –el columnista considera que ha sido todo un discurso de Estado--, considere que don Juan Carlos nos ha leído la cartilla a todos. Quien así piense, estará en su perfecto derecho, faltaría más. Otros, argüirán eso de ¿qué iba a decir el Rey, si no? Pues exactamente lo que ha dicho.  Aunque cabe otra interpretación, tan válida como las tropocientas que se hagan entre hoy y mañana. Porque, sin más alharacas que las propias de su cargo y situación, esta reflexión navideña del titular de la Corona es, ni más ni menos, una lección de sentido común y, además, un sintonizar con las preocupaciones –los intereses también— del ciudadano medio.

Don Juan Carlos, este año nos ha recordado a todos (políticos y periodistas incluidos) la importancia capital de la vigente Constitución, señalando que gracias a ella, en esta España del siglo XXI, es posible la unidad y la diversidad, en todos los órdenes, también en el territorial. Y ha pedido consenso para afrontar los problemas que aún no hemos resuelto. Además de desgranar los grandes temas que nos afectan: la economía que puede entrar en recesión la importancia de la educación, el respeto al medio ambiente, la inmigración vista en positivo, y la violencia doméstica y la mortandad de los accidentes de tráfico, dos lacras que debe erradicar la sociedad española.

Sin entrar lo que algunos, alegremente, han llamado el annus horribilis del Jefe del Estado, con seriedad de rostro, firmeza y una sutileza poco frecuente, don Juan Carlos ha reafirmado su “profundo compromiso” de entrega y servicio a España y a sus ciudadanos. Ciertamente, le entra en el sueldo, pero no está de más que, tras los avatares más mediáticos y de comidilla de peluquería de este año 2007, el Rey lo recordase.

A punto de cumplir los 70 años, don Juan Carlos, con tres décadas de experiencia en el cargo, se manifiesta como un hombre sabio. Por eso convendría, con unas elecciones en puertas, que se tomasen en consideración sus palabras de esta Navidad. Aunque sólo sea por dar cumplimiento al refrán castellano: “del viejo, el consejo”.

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