El festival Viña Rock inicia este lunes una nueva etapa tras su completa desvinculación de los fondos de inversión tras la salida definitiva de KKR.
La gestión del evento pasó a manos de una nueva propiedad totalmente independiente, la sociedad limitada Orange Alive Art, sociedad constituida el 2 de febrero en Valencia.
Esta entidad está dirigida en exclusiva por Juan Carlos Gutiérrez, quien cesó en sus funciones y participaciones societarias en The Music Republic para liderar este proyecto en solitario.
Todo vino motivado tras años de matanzas israelíes en Gaza y Palestina, y que el fondo KKR, que controla otros festivales como el FIB o el Sónar, que tiene intereses económicos en Israel y vínculos con ese país.
Seguirá en Villarrobledo
El objetivo principal de este movimiento es devolver al festival a sus orígenes, protegiendo su identidad cultural y su vínculo con la localidad de Villarrobledo, Albacete.
La organización aclaró que la operación de compraventa se firmó el 13 de febrero, aunque los trámites administrativos y registrales todavía se encuentran en curso para quedar reflejados en el Registro Mercantil.
Esta circunstancia explica que algunas informaciones publicadas recientemente mostraran estructuras anteriores, ya que la voluntad de la nueva propiedad era comunicar el cambio una vez completados todos los pasos formales.
Con este giro estratégico, las decisiones artísticas y culturales del Viña Rock dicen que responden a su comunidad y a sus valores históricos de libertad de expresión, respeto y convivencia.
Garantía de normalidad
A pesar del profundo cambio en la estructura empresarial, la dirección del festival confirmó que la edición de este año se celebrará con total normalidad. La prioridad absoluta de Orange Alive Art S.L. es garantizar la continuidad del evento a largo plazo y velar por la seguridad de artistas, profesionales y público. En las próximas semanas se hará público el cartel definitivo de 2026, una fecha que marcará de forma simbólica el arranque de esta nueva era independiente y recogerá el sentir de una comunidad que exigía preservar los valores fundacionales frente a modelos de gestión externos.
La nueva dirección pidió paciencia y confianza a los seguidores del festival mientras culminan los últimos flecos burocráticos derivados de la compra.

Al recuperar un modelo de gestión local y especializado, el Viña Rock pretende reforzar su compromiso social y asegurar que siga siendo un espacio de opinión y diversidad. La salida de estructuras asociadas a fondos de inversión internacionales supone, en palabras de la gestora, un blindaje para la independencia creativa del que es uno de los festivales más emblemáticos de la música en España.
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