‘Arco’ desciende como una flecha
domingo 17 de febrero de 2008, 12:21h
Actualizado: 19 de febrero de 2008, 07:32h
Mucha gente, largas colas, mala organización, para visitar la feria de arte Arco que este domingo se clausuraba. Nosotros lo hicimos acompañados de dos críticos de arte amigos, que se desempeñan en otros medios. Que la sensación de este año sea la figura como de Disneylandia de dos jugadores de ping pong chinos, en metal, o un tanque como de juguete, o una gran cabeza de plástico rodeada de zapatos viejos, pues qué quieren que les digamos: parece un poco como de broma, aunque no faltarán los ‘ilustrados’ petulantes que nos califiquen de iconoclastas o de ignorantes. La apuesta eventual de Arco por lo más epatante nos parece un error: es una feria, en la que se vende y se compra arte y, además, se exhibe lo último de lo último a un público masivo, poco formado y ansioso por darse un baño de sensibilidad que rara vez se logra.
Seguimos apostando por el arte de siempre, no por la broma, consistente en, por ejemplo, deformar la maja desnuda de Goya por el rostro de Yola Berrocal. Cierto: las galerías serias de siempre aportaban lo mejor de su fondo, pero otras, por cierto casi nunca las españolas, que están más dedicadas al negocio que al escándalo, otras…En fin, que, si tenemos que sugerir algo a nuestros lectores, les sugerimos que no se pierdan las exposiciones de Picasso, eterno, inmortal, y de Modigliani, no menos inmortal y sensual. Arco también, claro –dése prisa, que quedan pocas horas--, pero hay que hacer el enorme recorrido con cierto escepticismo. Arco, cada año con mayor aceptación popular, desciende en su calidad como una flecha.