Después de 16 días de huelga de hambre y amenazas de inmolación, los policías de los batallones de Seguridad Física del país levantaron sus medidas de presión tras llegar a un acuerdo con representantes del Gobierno, del Defensor del Pueblo y de la Iglesia Católica, que consiste en ingresar directamente a la categoría ‘C’ nivel 15 del escalafón único de la Policía Nacional, un incremento salarial del 7% y una bonificación de Bs 100 por cumplir tareas de seguridad ciudadana.
El pacto firmado en Cochabamba ayer establece la incorporación de los 5.500 efectivos de todos los distritos a dicha categoría con todos los beneficios de la seguridad social. El aumento del bono de seguridad ciudadana se hará de forma progresiva cada tres meses hasta llegar al monto que perciben los policías institucionalizados.
Sin embargo, el inspector general de la Policía, Rolando Vizcarra, explicó que la incorporación de los efectivos a las ocupaciones de un policía de línea será gradual, por lo que deberán cumplir cursos de capacitación antes de sumarse plenamente en los planes operativos de cada guarnición. A su vez, el Comando General se compromete a pedir de forma inmediata al ministro de Gobierno, Alfredo Rada, que convierta el documento en una normativa para que se cumpla y no quede en el olvido. El convenio establece que las autoridades superiores dan su palabra de no tomar represalias contra los efectivos que participaron en el movimiento.
En Santa Cruz, la defensora del Pueblo, Sonia Soto, fue la encargada de entregar el documento a los policías en el Batallón. Les expresó que el Defensor del Pueblo estará velando por el acuerdo para que se haga efectivo.
Se sabe que en La Paz y Cochabamba la tregua no tiene plazo. Empero en Santa Cruz, el representante del movimiento, Jaime Mamani, expresó a sus camaradas que es prudente ingresar en un cuarto intermedio hasta el martes, pues en caso de que el convenio quedara en nada, indicó que volverán a la carga. Lloró ante sus compañeros al señalar que él estuvo varios días en ayuno y que se sentía cansado y débil, como muchos de los uniformados junto a sus esposas e hijos. Varios policías no querían suspender la medida hasta que se dicte un decreto, pero el cuarto intermedio satisfizo a la mayoría, por lo que todos volverán a sus funciones de seguridad.
Ayer en la mañana, los huelguistas recibieron la visita del presidente de la Brigada Parlamentaria Cruceña, Carlos Pablo Klinsky, quien expresó su solidaridad ante la demanda del incremento salarial.
Gran parte de los uniformados demandaba un incremento de 25%, debido a que las financieras pagan Bs 2.827 por cada vigilante y ellos sólo perciben una remuneración de entre Bs 860 y 1.300.
Las esposas afirman que seguirán en la lucha
Giovana Córdova es esposa de un efectivo que trabaja 18 años en la Policía. “Tengo cuatro hijos y mi esposo gana Bs 1.300. En la compra de útiles escolares se nos acabó todo. Nosotras estamos firmes apoyando la causa, porque nos cansamos de soportar tantas humillaciones por parte de las autoridades del Gobierno. Seguiremos vigilantes, apoyando a nuestros esposos,” dijo. Córdova y por lo menos unas 50 mujeres con sus hijos, ayunaron en el Batallón de Seguridad Física.
Otro policía, que prefirió el anonimato, dijo que trabaja 25 años y gana como principiante. Expresó que en esta huelga el Comando General demostró prepotencia porque les pincharon sus teléfonos y los persiguieron.