El fiscal superior de Castilla-la Mancha, José Martínez Jiménez, ha dicho en relación al doble crimen de Alovera que "cuando el agresor está dispuesto a matar y a morir es muy difícil que lo pare la Justicia", aunque ha reconocido que "si esa persona hubiera ingresado en prisión preventiva previamente a la espera del juicio, este hecho no se hubiera producido".
Así de claro habló José Martínez Jiménez señaló que, aunque sería "aventurado" hablar directamente de un error judicial en el caso de Alovera -que se saldó el pasado jueves con la muerte de una mujer y de su compañeros sentiemental, a manos del marido de ésta, en presencia del hijo del matrimonio, de 4 años -el hecho lleva a reflexionar sobre si "el único camino que nos queda es aumentar las posibilidades de decretar prisión preventiva", dijo.
El fiscal superior reflexionó también sobre cómo medidas de protección como el alejamiento "muchas veces no se cumplen", "la teleasistencia a veces no da tiempo a que funcione" e, incluso, también falla la vigilancia policial, "lo que obligaría a un incremento desmesurado de las plantillas policiales".
Según el fiscal superior, el suceso de Alovera revela una situación en la que "el funcionamiento de la Justicia ha quedado en entredicho y donde, como mínimo, es necesario investigar qué es lo que ha sucedido exactamente".
En este sentido matizó que tanto jueces como fiscales "estamos acostumbrados a juzgar y, en ocasiones, tenemos que juzgarnos a nosotros mismos, nuestras actuaciones y ejercer, si es necesario, un ejercicio de autocrítica".
Por ello, el máximo responsable de los fiscales en Castilla-la Mancha abogó por "detectar el error judicial, si lo hay, y reprimirlo o sancionarlo y ver si esun suceso puntual o si está revelando deficiencias o carencias estructurales en la administración de Justicia".
Si la conclusión es la segunda, profundizó, "habrá que instar a los poderes públicos para que vean las carencias y dispongan los medios materiales y personales necesarios para estos errores no se produzcan".