El presidente Martín Torrijos está convencido de que el ambiente y la tecnología son imprescindibles para el desarrollo. Sin la consideración de los peligros que supone la agresión al medio ambiente que causa el progreso, y la necesidad de que el país se incorpore tecnológicamente al grupo de las naciones más avanzadas, Panamá no aprovecharía el momento de bonanza económica que está viviendo.
El boom inmobiliario y los megaproyectos, al igual que el turismo, ponen en peligro la ya frágil relación hombre-medioambiente. Cada año sucumben miles de hectáreas que ceden paso a la urbanización, a proyectos industriales o a explotaciones mineras. Las costas sufre la depredación de sus manglares y zonas estuarinas, producto de la obsesión humana de ocupar las costas o contaminar las aguas con la actividad industrial.
Por otra parte, sin la incorporación de las tecnologías de comunicación y computación en los procesos docentes y la gestión administrativa -tanto gubernamental como empresarial- el país no alcanzará el desarrollo humano y social que le permita aprovechar el momento de crecimiento económico que está experimentando.
Panamá espera que con la inyección económica que recibe del Canal y el turismo actualmente, y la que espera una vez termine la ampliación del Canal, el progreso sea una realidad y el país salte al primer mundo.