Lo de Chávez es para coger palco, como solía decir a la llanera el Presidente Herrera Campíns. A regañadientes fue a la Cumbre de Lima, a sabiendas de que esta vez no se robaría el show. Se diría que fue en contra de su propia voluntad, pues en el programa dominical así lo asomó, en medio de un arrebato, para minutos después cambiar de criterio anunciando que sí iría. Atropellado por las circunstancias, víctima de su característica destemplanza verbal se decidió a asistir, única y exclusivamente para medrar una ligera conversación con Rodríguez Zapatero, para limar asperezas, un remiendo de capote enviándole un abrazo a su "viejo amigo", el rey Juan Carlos, de quien tres días antes se había expresado despóticamente, con lo de la sangre roja suya al igual que la del soberano español y el procaz señalamiento de que, fisiológicamente ambos expulsan lo mismo cuando van a la poceta.
El viaje al Perú sirvió también para pedirle perdón a la señora canciller alemana, Angela Merkel, a quien pocas horas antes la tildó de nazi, simpatizante de Hitler, habida cuenta de haber nacido ella diez años después de suicidarse el Furher y de haber engrosado las filas democratacristianas del gran líder Konrad Adenauer, el político más prominente de la Alemania de la postguerra. Ese desliz de Chávez no hizo esperar la inmediata reacción de la Comunidad Europea, indignada con las expresiones del mandatario venezolano. Chávez fue a Lima a eso, exclusivamente, pasando desapercibido, sacándosele el cuerpo y en comunicaciones aisladas con homólogos europeos, éstos por sólo intereses comerciales.
La Cumbre fue otra más, como las anteriores y como las que vendrán próximamente. La pobreza seguirá vigente, reinando igual y lo climatológico quedará en bla bla. Chávez no enmendará a despecho de ésta su más gris performance internacional. Qué va. Como el refrán maracucho, quien nace barrigón ni que lo fajen chiquito. Hubo un detalle importante, que no debe escapar, y es que Chávez dejó solo a su compinche Evo Morales en la llamada Anticumbre de los izquierdistas que atribuyen todos los males como consecuencia del imperio, no sólo la pobreza, sino también los fenómenos telúricos que están devastando al planeta.
Chávez no acompañó al hermano Evo, lo dejó solo, y fue por ello, presumiblemente, que el indígena boliviano actuó airadamente denunciando que en esta Cumbre limeña, por primera vez, hubo discriminación al cercenárseles el derecho de palabra. Por último, vaya la aclaración de que Angela Merkel, canciller de Alemania, no invitó a Chávez a su país, como así se lo dijo el Presidente venezolano a los periodistas después de presentarle sus excusas. El Gobierno germano negó la supuesta invitación dejando ridículamente a Chávez en su sitio. Así como lo leen.
Y me voy de copla…
Allá en Cristo de la Mata
me dijo Coco Aguilera,
si el trabajo diera plata
el burro tendría chequera.
(R. Espinoza Hernández)
Omar Lares
Periodista venezolano
Columnista del diario El Universal de Venezuela