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Vencedores y vencidos

sábado 21 de junio de 2008, 16:56h
Mariano Rajoy ha hecho un inteligente y eficacísimo encaje de bolillos para llevar a buen puerto este 16 Congreso Nacional del Partido Popular. Y la elección de María Dolores de Cospedal ha sido el eslabón necesario en el simulacro de unidad con que hoy, unos y otros, entonan el "Ah, tutti contenti" de estas Bodas de Figaro. Porque lo que hace apenas unos días presentaba tintes de tragedia "Shakespeariana", con sus tempestades, sus traiciones, y sus cuchilladas por la espalda, se ha convertido en una autentica fiesta; una paz sin vencedores ni vencidos.

¿Sin vencedores ni vencidos? Esa es la cuestión. Los aplausos, los vítores, las declaraciones de unos y otros, hacen pensar que realmente en esta reciente batalla no ha habido ganadores ni derrotados porque, en el fondo, a todos les guiaba la buena intención y el espíritu constructivo. Ni Esperanza Aguirre, ni Gustavo de Arístegui, ni Gabriel Elorriaga, ni Costa, ni nadie, cuestionó nunca nada. Simplemente querían aportar elementos para la discusión que fortaleciesen al partido. Y ahí está el resultado: un Partido Popular más unido que nunca, preparado, tras la catarsis, para ganar las próximas elecciones.

Sería buenísimo, para la democracia y para España, que realmente las heridas -que haberlas las ha habido- quedasen totalmente restañadas, que unos y otros enfundasen sus armas, y se consolidara la unidad. La democracia necesita de una oposición fuerte y sólida, sobre todo en estos tiempos de ¿crisis? e incertidumbre. Pero mucho nos tememos que el seguro éxito de este Congreso sólo va a ser una tregua, un armisticio que unos y otros aprovecharán para poner a punto sus baterías, a la espera de un traspiés, un error, o lo que es peor, un nuevo fracaso electoral.

De momento, Mariano Rajoy, en compañía de otros, ha ganado esta batalla. El inteligente manejo final de la crisis, unido a la indecisión, la cobardía y la falta de cohesión de sus críticos, incapaces de presentar una alternativa, le permite salir del 16 Congreso como triunfador. Pero no olvidemos que esto es un entreacto. El vencedor real saldrá del Congreso 17, esa será la hora de la verdad (si un adelanto electoral no lo impide). El tiempo que media entre ambos congresos nos deparará sorpresas porque las sonrisas y parabienes de hoy se verán empañados por la cruda realidad.

La teatral entrada de Aznar en el Congreso, en plan divo, con retraso e interrumpiendo; su caluroso abrazo a Acebes, su gélido y adusto saludo a Rajoy (que al parecer sólo vimos los periodistas) y ,sobre todo, su previsible, aunque supuestamente apaciguador, discurso, no son, ni mucho menos un signo tranquilizador. A no ser que Aznar sea, y eso está por ver, el gran vencido de esta batalla, junto a Jiménez Losantos y Rouco Varela, claro.
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