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España destroza a Rusia y se cita con la historia 24 años después

La selección española marcó en rojo el 26 de junio de 2008 como el día en que se clasificó, por tercera ocasión en su historia, para la final de la Eurocopa, donde se medirá a Alemania, después de vapulear a una Rusia inerme por 0-3 gracias a los goles de Xavi Hernández, Dani Güiza y David Silva.
A pesar de que Villa se lesionase a la media hora de partido y tuviese que ser sustituido por Cesc Fábregas, el equipo jugó el mejor encuentro de todos los que ha disputado en la Eurocopa de Austria y Suiza, y, durante la segunda mitad, firmó un fútbol de fantasía, quizá de lo mejor que se ha visto en el campeonato.

El partido, con la balanza equilibrada al descanso, salió por otros derroteros con el control del balón tras los primeros 45 minutos. Rusia tuteó a los de Aragonés, pero le duró muy poco su envite. Xavi conectó un centro de Iniesta en el área pequeña y adelantó a España con un gol de altura (0-1, en el minuto 50). A partir de ahí, la 'roja' -que iba de amarillo dorado- dominó por completo, pero no consiguió cerrar el partido hasta que saltó Dani Güiza al mojado césped del Ernst Happel. Por aquel entonces, la selección estaba maravillando a Europa y rozaba el segundo gol en cada acción.

Entre Cesc, Silva, e Iniesta, España tocaba y tocaba sin precipitación. Así, un espectacular pase por el aire de Fábegras acabó con un control dentro del área de Güiza, que fue medio gol. El delantero del Mallorca definió como ha hecho a lo largo de la temporada y cerró un partido que era una fiesta para España (0-2, en el minuto73).

Control absoluto
Sin noticias de Andrei Arshavin, el temido delantero del Zenit que amargó el concurso de Holanda en los cuartos de final, Rusia no encontró el camino de hacer daño a España. Sólo Pavlyuchenko intentó inquietar a Casillas en el comienzo, pero sin acierto alguno.

Los de Hiddink, que desecharon guardar el balón a partir del primer gol español, tiraron el partido y jugaron a merced de España, que destrozó por momentos a su rival. Para colmo de los rusos, Silva llevó el tercero (0-3,min.82) con su zurda tras un bonito pase de Cesc, que fue el mismo del Arsenal, ése al que tanto se echaba en falta.

Así, Aragonés consigue meter a España en la tercera final de su historia y continúa sin ceder en una semifinal en un Europeo. España dejó el mejor sabor de boca posible, selló un partido memorable y presentó sus credenciales-ahora sí que sí- para alzarse el domingo como campeona del Viejo Continente.
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