La oposición en Ecuador calificó de "apresurada" la aprobación de los artículos de la nueva Carta Magna del país, a falta de ocho días para que la Asamblea Constituyente, dominada por el oficialismo, concluya su trabajo.
Gilmar Gutiérrez, del Partido Sociedad Patriótica (PSP) y hermano del ex presidente Lucio Gutiérrez, cabeza visible de la oposición, dijo a los periodistas que su grupo iniciará "una cruzada cívica" para promover el "no" pues, a su criterio, la nueva Constitución no es la más adecuada.
Gutiérrez y otros asambleístas de la minoría opositora acusaron a los constituyentes afines al Gobierno de aprobar una serie de artículos sin dar oportunidad de debatirlos nuevamente.
A la crítica de Gutiérrez se adhirieron los asambleístas del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN), que han solicitado que se reconsideren varios artículos y decidieron abandonar el foro ante el rechazo de la mesa directiva a su petición.
La asambleísta opositora conservadora Mae Montaño calificó el trabajo de la Asamblea como "un monólogo al que nadie le toma atención".
Por su parte, el presidente del foro, Fernando Cordero, del movimiento oficialista Alianza País, sostuvo que la oposición, al pedir la reconsideración de los artículos, trata de retrasar el trabajo de la Constituyente.
Los opositores "tienen una agenda oculta y perversa contra el país", agregó Cordero, cuando los asambleístas del PRIAN abandonaban la sala de sesiones.
Los asambleístas, que en las dos últimas semanas se han dedicado a aprobar los artículos, incluso en sus días de descanso, tienen previsto finalizar mañana la redacción completa de la nueva Constitución para someterla a votación la semana próxima.
Para el analista político Víctor Hugo Calahorrano, no hay "tal aceleración" porque los constituyentes han analizado durante más de siete meses cada uno de los artículos.
Calahorrano añadió que no es importante el número de capítulos debatidos, sino la "orientación" de la Constitución, que a su juicio tiene que fomentar la igualdad en el país.
Mientras, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha empezado a establecer las normas del referendo en el que la población deberá aprobar o rechazar la nueva Carta Magna.
El TSE anunció que ese texto necesitará de al menos la mitad más uno de los votos para salir adelante.