El panameño Irving Saladino completó la doble corona de campeón mundial y olímpico de salto de longitud, títulos que llegó a atesorar uno de sus ídolos, el cubano Iván Pedroso, con lo que demostró que es de lejos el mejor del momento en esta especialidad.
La víspera había avisado de que los problemas en la clasificación se produjeron por la rapidez del pasillo y de que lo que necesitaba era ajustar la carrera.
En el cuarto se marchó hasta esos 8,34 que le bastaron para proclamarse campeón olímpico y cerrar el círculo iniciado en Osaka. Dio la sensación que de haber necesitado más podría haberlo hecho sin problemas. De hecho, el 24 de mayo logró en Hengelo (Holanda) el mejor salto mundial en catorce años con 8,73 metros.
Saladino, no dudó en afirmar, tras ganar la medalla de oro con un salto de 8,34 metros, que esta presea era "para toda Latinoamérica".
"No ha sido el mejor salto de mi vida, pero con 8,34 bastó para ganar la medalla de oro, así que fue un buen salto. Un Mundial (de fútbol) se gana por 1-0 y de penalti.
Esto es casi lo mismo", explicó Saladino. "Esta es una medalla para Panamá y para toda Latinoamérica, incluida Cuba", añadió el nuevo campeón olímpico.
Respecto a la competición, el saltador afirmó que se supo "adaptar" y que en el último saltó se dañó un poco la rodilla, por lo que peligra una competición que iba a tener en Zúrich dentro de pocos días. "Ya veremos lo que me dice mañana el doctor. No es mucho, creo, pero prefiero no arriesgar", dijo.
Los planes para el año que viene son ambiciosos. "Me voy a preparar muy bien y voy a intentar romper el récord del mundo. Sé que puedo conseguirlo", finalizó Irving Saladino.