El presidente de la Fundación Cervantina de México, Eulalio Ferrer, aseguró hoy que la España peninsular no es aún consciente de lo que va a suponer en el mundo el idioma español que, en su opinión, "es todavía el producto más importante de la vida española".
Ferrer, que nació en la ciudad española de Santander (norte), pero lleva afincado desde hace 68 años en México, añadió que el español es "un tesoro" como idioma "en un universo creciente" y puso como ejemplo el "ímpetu" que está teniendo en Estados Unidos, donde lo hablan ya 40 millones de personas.
"Espero que haya pronto en España productos científicos o creativos de algún orden que superen la importancia que tiene el español en el mundo como idioma de un universo creciente", indicó Ferrer en una entrevista para la emisora Radio Nacional de España, en la que participó EFE.
Ferrer, publicista y empresario de comunicación, insistió en la importancia del español en Estados Unidos y aseguró que, "lejos del pronóstico" que hicieron sus ciudadanos, se ha mantenido "en la segunda y tercera generación" de latinos que emigraron a este país.
En la actualidad, según recordó, un 9 por ciento de la población norteamericana habla español y uno de cada tres estudiantes dan clases en este idioma.
Además señaló que ya hay en Estados Unidos dos cadenas de televisión que sólo emiten en español, más de 150 emisoras de radio, y unos 80 periódicos y revistas, lo que ha hecho que las agencias de publicidad vean el potencial que existe entorno a este idioma.
En este sentido, Ferrer explicó que hace sólo unos meses se reunieron en Estados Unidos más de 120 agencias publicitarias que trabajan en español en el país.
"Eso habla del ímpetu que ha generado allí, pero no sólo a través de la inmigración mexicana y de los países sudamericanos, sino como idioma creciente en la propia población estadounidense", apostilló.
Por ello, cree que en diez años Estados Unidos se convertirá en "un país bilingüe" de inglés y español, en el que el idioma de Cervantes "reforzará su universo".
Ferrer es un enamorado de El Quijote y ha trasladado esa "lectura obsesiva" por la obra de Cervantes a México, donde preside la Fundación Cervantina a la que ha legado todos sus trabajos sobre esta novela.