Infantino tiene claro que la FIFA debe hacer caja. Y que los clubes son la carta a jugar. No hay otra razón por la que, ahora, cuando los primeros calores del verano siempre nos alejaban de la rutina de las competiciones, haya aparecido un Mundial de Clubes en USA que puede servir para muchas o pocas cosas. De momento, ha servido como una especie de puerta giratoria entre las despedidas y los nuevos fichajes. Por ejemplo, ayer en el Madrid coincidieron Luka Modric y Lucas Vazquez con Huijsen y Trent. Las que se van por las que vienen. Y sobre todo hemos visto el nuevo Real Madrid de Xabi Alonso. Un entrenador centrocampista, hijo de centrocampista, y que en su primera alineación olvida ese centro del campo para calcar el dibujo de Carlo Ancelotti. No se entiende.
Xabi Alonso ha dejado fríos en su debut en el banquillo a los aficionados madridistas. Mandó mensajes en su once a la cantera con la inclusión de Gonzalo por el lesionado Mbappé. Y ese fue el único cambio. En una alineación que hubiera firmado Carletto presentó un 4-3-3 con el que las figuras están cómodas, pero donde si no hay presión, las fisuras aparecen aún jugando contra el Al Hilal o el Casarrubuelos.
No se entiende que el nuevo entrenador no haya buscado un mayor impacto en su manera de afrontar este Mundial de clubes. No se trata de entrar como elefante en cacharrería, pero al menos sí cambiar lo que durante el pasado año se volvió ineficaz. El primer tiempo del Real Madrid fue pésimo y aunque algo mejoró en la segunda mitad, los aficionados terminaron el partido sin notar ningún cambio entre lo que hacía Ancelotti y lo que propuso Xabi Alonso.
En el Real Madrid no hay veranos. Hay exigencias. No se trata de que el nuevo entrenador aparezca en el club como lo hizo Camacho, que dimitió en la pretemporada, pero se esperaba mucho más de un entrenador que tiene que devolver la ilusión a los madridistas. El Mundial de Clubes, aunque sea un invento veraniego, es una oportunidad perfecta para ello, aunque también puede ser un arma de doble filo. De momento, en el estreno la cosa no ha funcionado como se esperaba. Tiempo al tiempo.