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Apuntes sobre el pin parental

miércoles 22 de enero de 2020, 13:40h

Escribo esto en respuesta a varios mensajes privados que he recibido a favor del Pin Parental tras publicar el anterior artículo. Me gustaría empezar citando a Raquel / Lucas Platero, cuando decía: "la extrañeza ante la norma, desvela la norma en sí".

El hecho de que al enseñar en las escuelas que no debe discriminarse a las personas homosexuales o transexuales, se movilice a todo un colectivo de gente defendiendo el pin parental, es la más clara muestra de que el problema de aceptación social existe con independencia de lo que digan las leyes.

En segundo lugar, hablemos del orden natural de las cosas. La homosexualidad y transexualidad existen en la humanidad, desde que existe la propia humanidad. No será tan antinatural cuando lleva con nosotros desde antes de que existiera si quiera la escritura. Pero... ¿Podría ser una perversión del ser humano como lo es el hecho de destruir el propio planeta que necesitamos para subsistir?

La homosexualidad y bisexualidad se han observado y documentado en más de 1500 especies. Solo tienes que poner "homosexualidad en animales" en google y empezar por la wikipedia para ir extendiéndote después en otros enlaces por el detalle de los numerosos trabajos de investigación científica (quisiera recalcar la palabra científica) que al respecto existen

Todos los trabajos de investigación concluyen que la homosexualidad, en sus diferentes formas, es un hecho que se da en la propia naturaleza (de forma natural).

En tercer lugar, hablemos del derecho de los padres a educar a sus hijos:

Mi abuelo (que en paz descanse) decía que si los niños inmigrantes se criaban rodeados de niños de aquí, crecerían como niños de aquí, pero si por contra se criaban rodeados de niños inmigrantes, serían inmigrantes toda la vida. Un poco de eso hay aquí.

Los niños no son propiedad privada de sus padres. Un padre no puede, por ejemplo, partirle un brazo a su hijo, por mucho que sea su hijo, o por mucho que sea su tradición o su costumbre. Lo mismo sucede con las mujeres que amputan el clítoris a sus hijas en África, porque piensan que es lo mejor para ellas, y porque así es su tradición y su cultura.

Lo sé, son casos extremos de evidentes consecuencias físicas (y psicológicas). Vayamos a casos más leves.

Un padre no puede negarse a vacunar a su hijo, porque está poniendo en riesgo la salud del niño, y la del entorno del niño, por más que el padre esté convencido de que lo "natural" es huir de las vacunas.

Un niño al que no explicamos que la homosexualidad es algo normal, va a entender toda la vida que es algo extraño. Si además sus padres le dicen que eso es malo, y que él no tiene que ser así, va a desarrollar aversión al ver a dos mujeres o dos hombres cogidos de la mano. Es decir, estamos perpetuando la homofobia o transfobia.

Y por último hablemos de lo realmente importante. Hay una máxima en matemáticas: Si partimos de un supuesto falso, podemos demostrar cualquier cosa como cierta.

Eso está pasando aquí: Estamos partiendo del falso supuesto de que la homosexualidad o transexulaidad son una conducta aprendida, y no innata. De ahí los campos de "reeducación" para homosexuales. Como he explicado en el aparatado segundo de este documento, eso es falso. La gente homosexual o transexual, puede disfrazarse de otra cosa, pero no puede dejar de serlo, porque no es fruto de un constructo social. Lo que sí es fruto de un constructo social es la discriminación hacia el colectivo.

Y aquí está el asunto: un montón de padres (y madres) , movidos por creencias y estudios basados a su vez en sus propias creencias, piensan que sus hijos pueden hacerse gays o transexuales por ser educados en la aceptación de estos colectivos. Esos padres no quieren que sus hijos sean gays o transexuales porque o bien tienen una connotación negativa de estos colectivos (homofobia o transfobia) o bien piensan que les van a hacer la vida imposible a sus hijos (piensan que la sociedad es homófoba o tránsfoba) lo que nos lleva a reafirmar (otra vez) que el problema de homofobia y transfobia existe.

Y educan a sus hijos en la perpetuidad de sus creencias homófobas o transfobas, que no necesariamente tienen por qué ser de rechazo activo (pegar palizas al maricón) pueden ser del tipo "a fulanito hay que aceptarlo, pero fulanito no es como los demás, es mejor que no te juntes con él" lo que lleva a la marginación y discriminación implícitas.

O peor, puede que el niño o la niña, sean gays o transexuales, y en la creencia recibida de que eso es algo terrible, desarrollen conductas activamente homófobas o tránsfobas solo para demostrarse a sí mismos que ellos no pertenecen al colectivo, o que queden abocados a una vida de infelicidad y odio a sí mismos por un problema de falta de aceptación (propia o de los demás) que lleva a un problema de autoestima, y que empieza en sus casas, o en sus escuelas.

Hoy hemos hablado de hechos. Existe una pila de datos y bibliografía lo bastante alta como para sepultar el debate. He intentado ir a lo esencial.

Otro día hablaremos de creencias y religión.

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