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Coronavirus y renta básica universal

lunes 16 de marzo de 2020, 14:39h

Mientras el mundo zozobra en el coronavirus, la bolsa se desploma y la economía se desmorona como un castillo de naipes ante el peso de la realidad. Un microbio, tan pequeño que solo puede verse con un microscopio electrónico, es todo lo que necesita el robusto sistema económico para convertirse en polvo.

Brota el miedo a borbotones por si no hubiera respiradores, ni camas, ni mascarillas suficientes para atender a todos los enfermos que lo necesiten. Tan evidente es, que fotograma a fotograma, gobiernos de medio mundo van congelando la vida de sus países en un intento de ralentizar la expansión del virus.

Hay que elegir, la economía, o la vida de miles de personas. Seguramente, cientos de miles. El coronavirus ha venido como una guillotina a cercenar el eje sobre el que se articula nuestra sociedad: el dinero. El dinero, si mueres, no vale para nada.

Nuestro sistema económico, desde hace años, se mostraba ya agotado. Estirado como un chicle, cada vez más débil para tratar de llegar con él cada vez más lejos. Tal vez sea el momento de desenterrar las reflexiones e ideas que surgieron a raíz de la crisis de 2008. "Vamos a reinventar el capitalismo" decía Obama. Y lo reinventaron: miles de personas perdieron sus hogares. Ahora, igual miles pierden la vida haciendo todo lo posible por no dejar de trabajar. El capitalismo no debe ser reinventado, debe ser superado.

Hace años escribí que todo el problema de las pensiones se resolvía cargándolas al Banco Central Europeo. Nadie quería hacerlo, porque hacerlo, supone romper el sistema de élites actual. Es el mismo motivo por el que no se quiere superar el capitalismo. Superar el capitalismo supone que en la transformación de las cúpulas del poder, algunos cimientos podrían tambalearse. No se engañe, quien está arriba, hará todo lo posible por seguir arriba, con independencia del sistema que se adopte, pero cuando tu silla es mejor que la de los demás, lo lógico es que te agarres con fuerza a ella para que no te la cambien.

La realidad, se impone. Miles de personas metidas en sus casas sin poder trabajar. El futuro ya venía cargado un poco de eso, de máquinas que trabajaban por la gente, y gente que se quedaba en sus casas sin trabajar. Se había hablado de una renta básica universal. Del derecho a percibir un dinero solo por existir que garantizara la subsistencia básica del conjunto de la población. Se lo resumo, se llama socialismo. (Sí, la intervención del estado en economía se llama socialismo) No social democracia, sino socialismo. Y aquí, empieza la explicación:

Imagine que usted, que con pinturas de colores se hace un billete en casa. Va a la panadería a comprar con ese billete, y el panadero se niega a venderle el pan. Su billete no vale nada.

Imagine que usted es la única persona que puede proveer de harina al panadero. Si el panadero no acepta su billete, usted lo deja sin hacer pan. Su billete es válido. Enhorabuena, tiene usted una máquina de hacer dinero en casa. El panadero hará a su vez, todo lo posible para que ese billete se lo acepten otros a quienes compra cosas.

La máquina de hacer billetes son los bancos centrales. En nuestro caso, el Banco Central Europeo. Y su validez depende de la capacidad de coacción que tengamos para hacer que nuestro dinero sea aceptado fuera de nuestras fronteras. Si fuera de nuestras fronteras nadie quiere nuestro dinero, nuestro dinero no vale prácticamente nada.

Ahora imagine que usted va con su billete hecho en casa al panadero de antes, y el panadero le dice que solo acepta el pago si usted lo hace con los billetes que fabrica su vecino. De la capacidad que tenga usted para negociar con su vecino el cambio, va a depender la cantidad de pan que pueda usted comprar. ¿Necesita su vecino algo de usted? ¿Hay algún vecino que necesite algo de usted y al que usted pueda dar su dinero o pedir a cambio que su vecino le de el suyo para usarlo en la panadería?

Lo que se estaba haciendo era imprimir dinero para insertarlo en la banca privada y que la banca privada lo diera en forma de préstamos. También se estaba "comprando" deuda de los estados a través del BCE. (Ahora han pasado de 120 millones de euros diarios a 200 millones diarios) Es decir, los estados de la UE hacían deuda, y el Banco Central Europeo fabricaba el dinero para comprarla.

¿Sabe usted eso de que tenemos una deuda astronómica? Pues hasta cierto punto da igual, porque mientras usted pueda pagar sus deudas con el dinero que fabrica usted en casa, solo tiene usted que fabricar dinero para hacerlo. El problema viene cuando le piden que pague sus deudas con el dinero que fabrica su vecino.

Y aquí, la pregunta es ¿Qué capacidad de coacción tiene la UE para que sean aceptados los euros en el resto del mundo y al imprimir más euros no caiga la moneda en picado?

¿Podemos permitirnos un sistema económico que te obliga a producir aunque te cueste la vida? ¿Cuántas personas no pueden permitirse estar simplemente en casa sin trabajar?

¿Es posible una renta básica universal? ¿Podemos hacer billetes para darlos sin más?

Imagine que en su casa usted acumula grandes cantidades de dinero del que usted hace y quiere usted comprar muchísimas barras de pan con él. Es solo cuestión del tiempo que el panadero acabe subiendo el precio del pan.

Si el conjunto de la población cuenta de pronto con mucho dinero para gastar, los precios suben. ¿En qué escenario piensa usted que estamos ahora? ¿En el de que mucha gente tiene mucho, o en el de que mucha gente tiene muy poco?

Habrá que reinventar el propio modelo social. Igual no es una cuestión económica, sino del valor que tiene la propia economía y de cómo nos organizamos socialmente frente a la otra pandemia, la de la pobreza.

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