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China en Davos, en el torrente económico mundial

miércoles 18 de enero de 2017, 16:08h

En un contexto presidido por dos escenarios tan diferentes, el de un mundo que parece vivir un caos a raíz de la globalización económica y un nuevo y polémico Presidente en los Estados Unidos que aparece como un político capaz de revertir el proceso de globalización de la economía, ha aparecido en Davos, la pequeña ciudad suiza en el cantón de los Grisones en donde se encuentran los Valles más profundos de Europa el presidente de la República Popular China, Xi Jinping quien ha pronunciado el pasado martes 17 de enero de 2017 un discurso que podríamos calificar de ejemplar para todos aquellos que defienden una lucha en favor del libre comercio.

Para Jing PIN no es la globalización la causa de muchos problemas que se viven en el mundo sino la guerra, los conflictos y las turbulencias regionales que son los que crean la inestabilidad y consecuentemente la solución radica en hacer la paz, promover la reconciliación y restablecer la estabilidad.

En su opinión, la globalización no es sino el resultado natural del proceso científico y tecnológico que posibilita los grandes impulsos al crecimiento mundial y que facilita el movimiento de bienes y capitales, los avances de la ciencia, la tecnología y la civilización así como las interacciones entre los pueblos. En este nuevo marco histórico China se adapta y está dispuesta a guiar amortiguar el impacto negativo y ofrecer beneficios a todos los países y todas las naciones. El Presidente chino explicaría que después de haber permanecido aislada durante un tiempo de su historia, China optó por incorporarse al conjunto de la economía global: “llegamos a la conclusión de que la integración en la economía global es una tendencia histórica”... “ la economía global es el gran océano del que uno no puede escapar. simplemente no es posible intentar cortar el flujo de capital, tecnologías, productos, industrias y personas entre economías”.

China participa plenamente en el proceso de globalización económica buscando que sea más incluyente y más sostenible a largo plazo, tratando de alcanzar un equilibrio entre eficiencia y equidad y observa que la brecha entre los pobres y los ricos y entre el sur y el norte se está ampliando considerablemente principalmente como consecuencia a las resistencias que ha mantenido la comunidad internacional para abordar tres problemas críticos en la esfera económica.

En primer lugar, ha existido una falta de fuerzas impulsoras sólidas para mejorar el crecimiento global ya que los estímulos se han realizado de manera cortoplacista. En segundo lugar, ha existido una inadecuada gestión económica mundial y consecuentemente dificultades para adaptarse a la misma, en concreto, hay graves problemas ante la carencia de un sistema de gobernanza mundial que no acepta nuevos cambios y la fragmentación de las normas. En tercer lugar, el desarrollo global desigual ha derivado en un descontento popular ante la dificultad de los pueblos a la hora de cumplir sus legítimas expectativas de aspirar con una vida mejor.

Se produce así un escenario en el que la desigualdad en la distribución del ingreso y el desigual desarrollo del espacio son temas de notable preocupación. Xi Jinping recuerda que más de setecientos millones de personas en el mundo aún siguen viviendo en extrema pobreza. Recuerda entonces una frase del fundador de la Cruz Roja Henry Dunant quien decía “Nuestro verdadero enemigo no es el país vecino; es el hambre, la pobreza, la ignorancia, la superstición y los prejuicios” y plantea asumir los retos del futuro con valentía desarrollando un modelo de crecimiento dinámico que impulse la innovación seguir insistiendo en un enfoque bien coordinado e interconectado para desarrollar un modelo abierto y de cooperación de beneficio mutuo.

El Presidente de China manifiesta que los resultados que ha obtenido su país, han sido ejemplares después de más de 38 años de reformas y una razonable apertura mundial a nivel económico al haber sabido utilizar el conocimiento acumulado de muchos siglos atrás y mantener una filosofía de desarrollo enfocada hacia las personas compromentiéndose firmemente en mejorar la vida de su pueblo, por eso se muestra orgulloso al decir que ha sacado a más de 700 millones de personas de la pobreza y ha introducido más de 1200 medidas de reforma en los últimos 4 años, inyectando un poderoso impulso al desarrollo de China.

China se ha beneficiado de la globalización económica, pero también ha contribuido a ella, aportando a la economía del resto del mundo 1,2 trillones de dólares en el desarrollo económico mundial y desea mantenerse a la vanguardia realizando esfuerzos coordinados con el resto de economías para mantener un crecimiento constante. China no va a entrar en una guerra monetaria y no tiene intención de aumentar su competitividad comercial devaluando nuevamente su moneda tiene en mente abrir vías de Comercio por el mundo promocionando su plan estratégico de aquí al 2049: la nueva ruta de la seda. Defendiendo las tesis del libre comercio China apuesta por elevar el nivel de vida de muchos Estados por los que cruza esa nueva ruta de la seda que a comienzos del siglo XXI ya llega hasta el corazón de Europa.

Con respecto a las relaciones de China con la Unión Europea recordemos que la relación comercial entre la Unión Europea y China no está enmarcada en el libre comercio, sino que se asienta sobre la base de un Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica, suscrito en 1985. A nivel comercial, dicho acuerdo no tiene una base preferencial si no el tratamiento de nación más favorecida. En el año 2002, China y la Unión Europea firmaron el acuerdo sobre transporte marítimo y a partir del 2007 comenzaron las negociaciones para un nuevo acuerdo de asociación y cooperación, aunque desde 2011 se abrió un pequeño paréntesis en las negociaciones y se reanudaron en 2013 ante la decisión del Consejo Europeo autorizando a proseguir los contactos entre China y la Unión para dotar al comercio de un nuevo acuerdo de inversión mucho más amplio que el de 1985. A día de hoy, las negociaciones prosiguen y la última ronda fue en enero de 2016. En el nuevo escenario que se presenta parece evidente un mayor entendimiento entre ambos bloques del escenario global.

Sin duda el Presidente Chino asume como lema una de las frases más simbólicas de Confucio, aquella que decía: “En un país mal gobernado, la riqueza es algo de lo que estar avergonzado. En un país bien gobernado, la pobreza es algo de lo que estar avergonzado.”

Por Rogelio Pérez Bustamante
Catedrático Jean Monnet

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