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Secuelas de la pandemia

jueves 18 de junio de 2020, 18:27h

Las diarquías son inestables por naturaleza y la que forman Sánchez e Iglesias también. Los sistemas sociopopulistas solo pueden consolidarse con unidad de mando y de doctrina. Estas gentes que no sienten la división de poderes del Estado mucho menos comprenden la división del poder entre dos partidos. Por ello hay que contemplar su enlace como esos matrimonios que se celebran en Las Vegas cuyos contrayentes ya van pensando en el viaje de vuelta a que medio informativo venderán a mejor precio las razones de su divorcio. Pero sin prisas, mientras la cola de la pandemia permita gobernar mendazmente y sin responsabilidades.

Sánchez ya sabe que el dinero de Europa no podrá gastarse en las recetas del absurdo programa bolivariano de Iglesias. Si se decide a presentar a Nadia Calviño para presidenta del Eurogrupo ya se supone quien va a ser el ama de llaves de la casa. Las cuentas del Estado, llamadas Presupuestos, habrá que ajustarlas para evitar los rigores de un rescate financiero y las reformas no serán para gastar más en propaganda progresista sino para recuperar el tejido empresarial. Unos presupuestos de derechas despilfarrados por la izquierda. Pero Iglesias no desea quedar como predicador de subsidios escasos y revolucionario de zarzuela. Él también tiene su corazoncito y sus amigos extraeuropeos a quienes rendir cuentas. Pero se encuentra tan a gusto presumiendo de las apariencias ante su corte de ineptas e ineptos que sería capaz de soportar todos los cuernos que quieran endosarle hasta que la indignación social le obligue a recuperar su demagógica función de tribuno de la plebe y coco del empresariado.

Hasta entonces la comedia continua, la diarquía veranea autoritariamente y disfruta la felicidad de gobernar sin complejos en nombre del pueblo pero sin el pueblo, como los déspotas ilustrados, pero con poca ilustración. La derecha no les inquieta. Están más divididos que nosotros ¿Y la izquierda? ¿Es que se trama una nueva izquierda? ¿Es que existen conspiraciones golpistas? Nada de nada. El peligro está dentro. Es la peor de las conspiraciones. La conspiración de la incompetencia. La diarquía no se va a quebrar por disgusto sino por torpeza. Ambos sabían cuando se unieron que lo suyo no iba a ser un amor eterno sino un pacto de conveniencia mientras fuese compatible con otras relaciones transversales. Pero las secuelas de la pandemia crean situaciones depresivas de frustración y desengaño.

Como esta depresión en la que hay que optar entre el divorcio de la diarquía o que Iglesias se conforme con ser el mayordomo republicano del rey de los plagios. La ministra portavoz María Jesús Montero ha hecho una advertencia que a algunos les parece confusa pero no puede ser más clara: “Este Gobierno por sí solo no puede aprobar un Presupuesto y se ve obligado a escuchar, recibir e incorporar, y eso significa modular la hoja de ruta que tenía prevista antes de la pandemia”. ¿Es que Sánchez no es el mismo después de la pandemia? Todo lo contrario. Es más el mismo que nunca. Impredecible siempre y capaz de “modular la hoja de ruta” cuantas veces sea preciso para seguir en la Moncloa a toda costa.

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