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La nieta habla de su aitite el consejero

jueves 11 de octubre de 2018, 17:08h

Santiago Aznar Saratxaga, mi abuelo materno, murió en Caracas-Venezuela el 19 de mayo de 1979.

Recuerdo de él que su obsesión era que cuando volviese el Lehendakari Jesús María de Leizaola del exilio, que lo hizo en diciembre de ese mismo año, poder estar en Gernika con él y dar cuenta de lo que habían hecho como gestión aquel Primer Gobierno Vasco de la historia.

No pudo cumplir con aquel sueño pues 7 meses antes había fallecido como he comentado. Pero gracias al Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras y a la sensibilidad de la Consejera y el equipo de trabajo que lo ha hecho posible, hoy tenemos esta edición de la que él estaría extraordinariamente satisfecho, ya que es un apunte de aquel cargo, de lo que aquellos Consejeros quisieron hacer en Gernika volviendo del exilio.

La Consejera Tapia cumple también, de esta manera, con lo que dijo el Lehendakari Aguirre en el Congreso Mundial Vasco celebrado en París del 23 de septiembre al 1 de octubre de 1956 hablando de la caída de Bilbao, cuando en su discurso de dación de cuentas pidió que los nombres de Leizaola, Astigarrabia y Aznar no fuesen olvidados por el Pueblo vasco, ya que habían estado hasta el último momento en aquel Bilbao en llamas y a punto de ser ocupado por el fascismo internacional.

Este libro pues tiene su origen en los apuntes que cada Departamento del Gobierno Vasco preparó para la exposición que se organizó en Barcelona en 1938, en el que se explicó la acción civil de montar una Administración desde menos cero.

Y digo menos cero, porque tuvieron que improvisar una Administración en un país rodeado, bombardeado y con un bloqueo internacional. Sin embargo lo hicieron y su labor fue muy meritoria. Crearon un gran equipo donde la personalidad del Lehendakari Aguirre era tan intensa, cercana e influyente que todos se volvieron Aguirristas y pudieron hacer frente a una guerra y a un exilio implacable.

Mi abuelo Santiago Aznar contaba con orgullo que había sido una iniciativa suya, aprobada en uno de los primeros Consejos, que la ikurriña, que era una bandera de un partido, se convirtiese en la bandera nacional vasca. Jesús María de Leizaola en la carta que se publica en este libro y que habla sobre mi abuelo dice textualmente lo siguiente:

“Aznar fue el que planteó el tema de la ikurriña para establecer que los barcos de matrícula vasca en el extranjero tuvieran un distintivo, de modo que fue él, el que presentó el primer decreto al Gobierno y que se publicó firmado por el presidente y por él, relativo a que se izase la ikurriña en la proa de los barcos con un decreto que está en el Diario Oficial del 18 de octubre de 1936 (también referenciado en este libro). Con este decreto la ikurriña del PNV pasó a ser la bandera de todos los vascos. Y eso tuvo mucho mérito.”.

El Lehendakari Aguirre en su informe en referencia a la Industria y Marina señaló lo siguiente:

Industria: Labor eficaz que conservó en todo momento las fuentes de riqueza del país asegurando la producción, de acuerdo con la idiosincrasia de nuestro pueblo que no ha luchado en ningún momento por la aventura.

Marina: El resultado de su labor fue la disciplina, la eficacia y el rendimiento, pudiendo salvar íntegramente la flota vasca cuando hubo el Gobierno de Euskadi de abandonar Bilbao, flota que en su mayor parte ha sido embargada por la desidia e incompetencia de los organismos del Estado encargados de estos menesteres.

Pesca: Organizó la centralización de la pesca para su explotación, incautándose de todas las parejas de arrastre que procedentes de Gipuzkoa llegaron a Bilbao, más todas las que en los puertos vecinos de Bizkaia existían. Contribuyó esta feliz idea a que la población civil estuviera abastecida de pescado en momentos en que la importación de alimentos era dificilísima por causa del bloqueo.

El 7 de octubre de 1936 el Lehendakari José Antonio de Aguirre y Lekube, seis días después de la aprobación por las Cortes republicanas del Estatuto de Gernika, era elegido por unanimidad del millar de concejales vascos que pudieron votar, entre los que se encontraba mi abuelo paterno, José María Solabarrieta Markuerkiaga, Alcalde de Ondarroa y juraba su cargo bajo el Árbol de Gernika. Tras el Juramento daba a conocer la composición de su gabinete y su programa.

Quizás la virtud de este libro es que no habla de la guerra sino de la organización interna de un departamento montado en una situación bélica.

Mi abuelo decide organizar el Departamento de Industria en 2 secretarias y 3 direcciones generales:

Áreas

Responsables

Secretarias

(2)

General

Modesto Lafuente Moreno

36 años.

Abogado.

Miembro de UGT

Particular

Teodoro Gutiérrez Camarero

30 años

Miembro de UGT

Direcciones Generales

(3)

Industria

Santiago Alonso Izaguirre

44 años

Ingeniero Industrial.

Izquierda Republicana

Marina Civil

Pantaleón León Domenech

Pesca

Santiago Chausson quien posteriormente le traicionó pues fue comprado por los franquistas

No quiero ser demasiado exhaustiva y permítanme les cuente 4 aspectos que él escribe en este libro y que me parecen destacables:

La primera cuestión se refiere al trabajo de las mujeres.-

Ante la necesidad de preparar la cartuchería en Euzkadi pues ésta era escasa y casi imposible recibirla del resto del territorio leal, la Dirección General de Industrias Movilizadas decide estudiarlo y ponerlo en marcha.

Ponen en pie la fabricación de cartuchería para fusiles Mauser calibre 7mm., y a pesar de carecer de planos y detalles de fabricación, los primeros cartuchos que se producen aquí son probados con éxito.

Por otra parte deciden fabricar en Eibar Carabinas de calibre 9mm llegándose a producir hasta 50 piezas por día.

Ahora bien para efectuar el trabajo de los cartuchos se contó con mujeres que no habían trabajado jamás fuera de sus casas. El rendimiento durante los primeros días fue muy reducido y la rotura de brocas elevadísimo, hasta el extremo de que estuvieron a punto de desistir de aquel sistema.

Pero transcurridos los tres primeros días, aquellas mujeres fueron habituándose al trabajo de tal forma que al cabo de cinco días de trabajo la producción media de cada una de ellas con una jornada de trabajo de 8 horas era de 1.500 a 2.000 cartuchos (3.000 a 4.000 agujeros).

Dado este éxito, se decide multiplicar por 6 los grupos de trabajo y por 3 los turnos (todo el día), lográndose una producción media de 31.500 cartuchos/día.

En relación a las brocas se dan cuenta de que el grosor utilizado era muy grueso y prueban sustituirlas por agujas de coser afiladas, dando unos resultados formidables, sustituyéndose inmediatamente.

La segunda que es bastante pintoresca y sucedió en el Golfo de Bizkaia.-

Se produce el 23 de diciembre de 1936 cuando el bou Vizcaya, uno de los 4 bous que teníamos armados con cañones avista un barco mercante alemán, “El Palos”, en el Golfo de Bizkaia a cuatro millas del Cabo Ogoño y dentro de las aguas jurisdiccionales.

El bou se acerca para acceder al barco, pero El Palos ni le toma en cuenta. Finalmente el bou enseña los dientes amenazándole con un cañón. Finalmente logran llevar el barco al Puerto de Bilbao y una vez allí desembarcan el material de guerra destinado al ejército de Franco y a un pasajero indocumentado, que resultó ser una destacada personalidad del campo enemigo. Finalizado esto autorizan a El Palos a seguir su rumbo.

Mientras esto ocurría, apareció en nuestras costas el crucero alemán Königsberg solicitando se acudiese a recoger un mensaje. Lo hace el bou Guipúzcoa al que le entregan una carta que decía:

“Excmo. Señor Presidente de Vizcaya, don José Antonio de Aguirre. Bilbao- Por orden del gobierno del Reich alemán exijo sea puesta en libertad inmediatamente el vapor alemán Palos, con su cargamento íntegro, tripulación y pasaje, el cual fue apresado ilegalmente el 23 de diciembre de 1936, quedando detenido en Bilbao. Espero su inmediato acuse de recibo, indicando al propio tiempo cuándo dicho barco será puesto en libertad, detallando la hora de salida por medio de radiograma- El comandante del crucero Königsberg- Capitán de navío.”

El Gobierno le contesta al capitán que desde el 7 de octubre de 1936 existe en Euzkadi (País Vasco) constituido un Gobierno Autónomo conforme a la Ley, por lo que es preciso, se dirija a su presidente para toda reclamación.

Seguidamente el Comandante del Königsberg rectifica su mensaje y envía el nuevo:

“Recibida nota narrando hechos inexactos, Gobierno Vasco ha cumplido leyes internacionales, realizando derecho dentro aguas internacionales con testimonio navío extranjero, dirigiendo despacho embajada Londres detallando suceso que conocerá Comité de Londres”.

El Königsberg optó por apresar varios barcos con matrícula vasca, pero no bombardeó la ciudad como si lo hizo posteriormente con Almería.

Comenta mi abuelo que aquello fue todo nada más ni nada menos y que se demostró que aquel Comité de no Intervención con oficina en Londres no hacía nada para que los militares sublevados fueran pertrechados por la Alemania nazi.

La tercera tiene que ver con el suministro de alimentos.-

Como consecuencia de la guerra Bizkaia y Bilbao habían recibido un gran número de refugiados, sobre todo de Gipuzkoa y había que darles de comer a un ejército, familias enteras, teniendo en cuenta el bloqueo producto del acuerdo de no intervención.

Él cuenta como fue enviado a Londres por el Gobierno Vasco, sin saber absolutamente nada de inglés porque lo suyo era el esperanto, para establecer relación con la Trade Union el sindicato laborista inglés. Se entrevistó con el Secretario General de aquel tiempo Walter Sitrina que no hablaba ni palabra de castellano y menos esperanto y se tuvieron que entender a través de intérpretes.

Mi abuelo contaba que la petición que le hacía como correligionario sindical era que no permitiera el bloqueo a Bilbao por parte de los barcos del comité de no intervención y pudieran tener ayuda humanitaria porque sino se acaba la guerra y ganaban los militares sublevados.

Santiago Aznar se dio cuenta que Walter Sitrina le escuchaba pero no le oía y como tenía mucho carácter le montó allí mismo una escena, a grito pelado, diciéndole de todo, acusándole de insolidaridad e inhumanidad y sobre todo de ser responsable de que la guerra se perdiese.

El hombre se debió quedar tan impresionado por la bronca que le montó, que con las mismas le dijo al Consejero le acompañase al Palacio de Westminster donde el Parlamento Inglés celebraba su sesión y estaba el primer ministro al que le exigió el levantamiento del bloqueo para Bilbao en base a la tradición de relación que había con esta Villa por parte de los ingleses, de que muchos de los edificios de Londres se habían hecho con el hierro de Bizkaia y que el club de futbol de Bilbao había tenido un entrenador Mr Pentland que era inglés. Que no se podía bajo ningún concepto dejar caer de mala manera a gente amiga por un bloqueo.

Como consecuencia de esta actuación, que él siempre contaba con mucho orgullo, se produjo la llegada de avituallamiento al puerto de Santurtzi y hasta un capitán galés rompió el cerco e inundó Bilbao de patatas y por eso le pusieron de nombre el Capitán Potato.

Y la cuarta y última tiene que ver con una solicitud de Indalecio Prieto.-

Un buen día le llama el Lehendakari a mi abuelo para decirle que había recibido una llamada del Ministro de la Defensa, su correligionario Indalecio Prieto, para solicitarle enviase un barco a Cartagena con una tripulación de absoluta confianza y dispuestos a jugarse la vida si era necesario pues tenían que llevar a cabo una empresa de mucho riesgo y de una discreción a toda prueba y que eso solo lo podían hacer los “morroscos” marinos vascos. El lehendakari le responde que trataría de complacerle para lo que tenía que prepararle a Santiago Aznar que era quien tenía la Marina.

El barco tenía que pasar por el estrecho de Gibraltar y dirigirse al puerto principal de la Armada de la República y ponerse a la orden de Indalecio Prieto. La búsqueda por tanto de esos “morroscos” no era nada sencilla.

Decide trabajarlo con Pantaleón León, Director General de Marina, correligionario suyo y de absoluta confianza y finalmente éste encuentra por fortuna los “morroscos” que pedía Prieto.

La reunión con el Capitán, primero, en su despacho (en la Bilbaina) y después con el resto de los oficiales en la sala de conferencia fueron muy tensas y penosas pues pasar por el estrecho de Gibraltar era pedir demasiado. Deciden entonces dejarles reunidos para que reconsiderasen su obstinada negativa. Mientras informé al lehendakari Aguirre de la negativa y convinimos en el siguiente paso a dar si se mantenían en sus treces.

Después de una horas de encierro en los sótanos de la Bilbaina, decidieron todos los oficiales ser llevados nuevamente a mi despacho, donde celebramos jubilosamente su unánime y total disposición a cumplir la misión que se les solicitaba.

Cuando pasó el Urtxo-Uria el estrecho de Gibraltar, respiramos. Prieto quedó muy satisfecho y elogió la hazaña.

Pasó el tiempo y en viaje que hizo a Valencia, tras entrevistarse con Manuel de Irujo, Ministro de la República, se le acercó alguien por detrás y me cubrió los ojos con sus manazas, pero en el momento que abrió la boca se dio cuenta de quien era, el Capitán jatorra que había llevado a cabo la hazaña.

Fue ahí donde se enteró de la misión de aquel barco. Esta misión había sido la de trasladar el oro del Banco de España a Rusia. El Capitán le dijo: “Con el oro que había llevado se podía embaldosar la Plaza Roja de Moscú”.

Termino.-

Fueron 9 meses muy intensos, soportando bombardeos, trabajando en la evacuación de niños a Inglaterra, manteniendo el funcionamiento de la industria, la marina, la pesca y estando al pie del cañón hasta el último momento y firmando con el lehendakari Aguirre y sus compañeros el manifiesto de Trucios donde fundamentalmente se decía que aquel Gobierno derrotado pero elegido democráticamente volvería algún día y darían cuenta de su gestión bajo el Árbol de Gernika.

Eso lo pudo hacer el Lehendakari Leizaola, pero no el Lehendakari Aguirre ni sus compañeros Eliodoro de la Torre, Juan Gracia, Juan de los Toyos, el fusilado Consejero Alfredo Espinosa, el Consejero Astigarrabia que había sido depurado por su partido y mi abuelo Santiago Aznar.

Mi abuelo falleció en mayo de 1979 y con este libro lo que no pudo hacer él en vida, ni sus distintos compañeros, lo estamos haciendo hoy gracias a la atención y sensibilidad del Gobierno. Eskerrik asko Consejera por la posibilidad de cumplir un deseo.

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