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La primavera roja, cuanto peor, mejor

viernes 17 de abril de 2020, 10:12h

Recuerdo el día, la hora y el lugar. Fue en La Casilla en el mitin de cierre de la campaña en favor del Estatuto de Gernika en octubre de 1979. Pedíamos el SI y en la tribuna estaban veteranos de la República como La Pasionaria, y del PNV como Manuel de Irujo, Dña. Concha Azaola, Manu Robles Arangiz y varios más. Robles Arangiz era el presidente de ELA-STV. Toda una vida dedicada al sindicato sufriendo persecución por ello. Me dio la mano, que tenía la fuerza de una tenaza, y me dijo. ”tu aita y la gente de Juventud Vasca trabajó muy bien en Soli. Eran personas de principios”. Aquello se me quedó grabado. Hoy seguramente ni Robles Arangiz ni mi aita se verían reconocidos en esta ELA que aprovecha una tragedia como la que vivimos para traspasar todas las líneas rojas. La última ocurrencia, confío sea de muy corta vida por su desmesura, es interponer, por parte de ELA y LAB sendas demandas ante el Tribunal de Justicia del País Vasco y el juzgado de los Social de Navarra contra el Gobierno Vasco y el Ejecutivo navarro por considerar que han puesto en peligro la vida y la salud de miles de trabajadores en la actual situación de crisis sanitaria. Es la anunciada primavera roja, con tácticas, discursos, y demasías increíbles como esta que demuestran que no son sindicatos al servicio de los trabajadores vascos sino de su odio ideológico mientras buscan la ruptura de una continuidad sindical sensata y centrada en las reivindicaciones obreras, cayendo en el discurso político más absurdo, radical, envenado que pueda darse como si esas premisas pudieran tener un recorrido. En tiempos de crisis los inteligentes buscan soluciones y los inútiles, culpables.

El mismo día en el que LAB presentaba esta agresión al entendimiento, enviaba un telegrama a Maduro solidarizándose con su revolución ante los ”ataques del presidente Trump”, el mismo al que Bildu felicitó por su victoria electoral. Anteriormente Mikel Noval se paseó por Bilbao en una manifestación haciendo lo mismo. ¿Es este el modelo de sociedad que propugnan para Euzkadi?. Deberían decirlo pues en este nuevo telegrama de adhesión a la dictadura chavista se olvidaban totalmente de las víctimas de la satrapía venezolana en un país sin asistencia sanitaria, con agua una hora al día, sin suministros alimenticios, con una inseguridad e inflación galopante, sin gasolina en un país petrolero y todo al parecer por culpa de Trump cuando hay 22.000 soldados y funcionarios cubanos, que chupan diariamente de la menguante vaca petrolera y todo eso en una Venezuela arruinada, con cinco millones de emigrantes y con Maduro acusado de narcotráfico y de vender su riqueza nacional. Pues bien, eso es hoy la cúpula de ELA y LAB, aplaudidores de una dictadura sin alma y acusando ante el juzgado a Urkullu y Chivite. ¿Se puede actuar de forma más cainita en la actual coyuntura y hacerlo con semejante deriva inmoral y antidemocrática?. Pues parece que si. Conclusión: Esto no es sindicalismo sino una organización política antisistema. Lo reconocen ellos mismos cuando su propuesta es solo la huelga por la huelga.

En este clima ha sido noticia el comentario del gobierno Sánchez de propiciar una especie de Pactos de la Moncloa para abordar, como en octubre de 1977, la situación límite que nos va a ocasionar la pandemia. Ante el comentario y, como una bala, Otegi ha dicho enfático que si le llaman no irá. Es la misma postura que tenía HB en 1977, solo que haciéndolo 43 años después demostrándonos que no han aprendido nada, que no han olvidado nada. Se olvidan que hay un consejo que dice que el que tiene rabo de paja que no se acerque a la candela, a la lumbre. Pues Otegi con semejante rabo de paja no aprende y sigue mostrándose como aquella fuerza antidemocrática que consideraba que ir a Madrid era una traición para la ideología totalitaria que esgrimían aquellos años.

Recuerdo perfectamente aquellos pactos. Le acompañé a Juan de Ajuriaguerra a la estación de Abando. Elegido diputado, Suárez le había llamado para hablar de un país en bancarrota, de cómo desatascar una economía empobrecida, un paro creciente, unos hidrocarburos de precio imposible y una litigiosidad política que daba todo menos confianza. Y allí estuvieron Ajuriaguerra, Kepa Sodupe e Iñigo Aguirre. La diferencia con hoy es que otro era el contexto ya que ETA existía y mató a un policía en plena celebración de la reunión. Los tres volvieron inmediatamente a Bilbao, redactamos un comunicado de condena, y volvieron a Madrid. Ajuriaguerra tuvo que dar codazos para salir en la foto, mientras hablaba en la reunión de la pesca y la industria vasca y Suárez, posteriormente, les invitó a comer, pero no se quedaron. Todos, incluso los sindicatos y Carrillo hicieron posible aquel acuerdo. Fraga no suscribió dos puntos pero su AP era minoritaria y no quería quedarse fuera de la foto. Hoy, ¿alguien piensa que con esta ELA, con esta LAB, con Bildu pueden hacerse operaciones de concertación parecidas en una situación tan crítica?. Sería creer en huevos de helicóptero. ELA y LAB, que tanto se quejan de falta de información, no acuden a las reuniones del CRL donde están las Cámaras, la Patronal y los sindicatos y donde se deberían debatir estos asuntos si de verdad tuvieran buena voluntad y les importaran algo Euzkadi y no propiciaran, como lo hacen, una política de tierra quemada.

Otro asunto de inquietud es, en virtud de la crisis que estamos viviendo, el peligro claro de recentralización que solo demuestra que el estado autonómico no está asumido por los partidos de ámbito estatal y por la Administración del estado. El lehendakari lo viene denunciando en cada videoconferencia. Pasó tras el 23F, todo un golpe militar que acabó pagando ese estado autonómico naciente con aquella ley orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), cuyo este espíritu sigue vivito y coleando y a la menor oportunidad salta como un rayo. Y lo digo no solo por la iniciativa contra las políticas activas de empleo, solo posible de reconducir gracias a que si siguen por ese camino, se quedan sin el apoyo parlamentario del PNV, sino, por ejemplo, la actitud de una señora, irritantemente insoportable como está siendo la ministra de Defensa, Margarita Robles. Hay gente que pierde la sindéresis cuando le dan un cargo de relevancia. No era ella la más indicada para amonestar públicamente al president Torra y menos como ministra de Defensa, desde un ministerio que todavía no ha reparado simbólicamente haber secuestrado, juzgado en una causa cuyas acusaciones todavía no se han retirado y posteriormente haber fusilado, asesinado, al president de la Generalitá Luis Companys. Un poco de mesura hay que exigirle a esta señora, viniendo además como viene de Jueces para la Democracia. No solo metió la pata gravemente con su afirmación sobre los cadáveres en residencias, sino por su debilidad en ceder a las presiones para marcar la presencia del ejército español en Euzkadi y en Catalunya, sin ninguna necesidad, cuando saben de sobra que esas fumigaciones la han podido hacer los bomberos, la ertzaintza o cualquier otro cuerpo. Que una “progre “caiga en ese movimiento tan de Vox indica a las claras que tiene que decirles: “Tranquilos muchachos que el ejército estará en todas partes porque España es Una”. Le faltó decir lo de Grande y Libre. Ha sido muy lamentable el excesivo protagonismo de esta juez en esas ruedas de prensa llenas de militares, guardias civiles y policías repletos de chapas, medallas y entorchados como si fueran arbolitos de navidad.

Lo que si ha estado bien ha sido el trabajo de los profesionales de Osakidetza, amén de un gobierno como el vasco que ha estado en su punto. En 1984 Xabier Aguirre siendo consejero de un gobierno monocolor del EAJ-PNV, gracias al denostado estatuto, convirtió el Insalud en Osakidertza. Tenía de Viceconsejero una personalidad de la valía y calidad humana de Andrés Aya Goñi, un hombre muy curtido, vocacional, cristiano, activo en Medicus Mundi y que veía a la Sanidad como un servicio universal y gratuito. Él, junto a José Mari Bengoa, un médico que trabajó junto al Lehendakari Aguirre en Sanidad Militar, que exiliado en Venezuela, trabajó en un pueblecito y eliminó los contagios de los mosquitos, que fue representante de Venezuela en la OMS en Ginebra, que vivió en Washington y puso toda su experiencia tan fantástica al servicio de la creación de una Osakidetza que ha estado a la altura. Eso es hacer país y no lo que hacen los de puño en alto denunciando al Gobierno Vasco en un juzgado y anunciándonos primaveras rojas que solo son atentados contra la convivencia y tan peligrosos como el virus de marras.

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