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Coronavirus: El turismo sí, pero… ¿la Universidad para cuando?

lunes 15 de junio de 2020, 08:24h

Una cosa es la flexibilidad que muchos hemos solicitado al Gobierno en las distintas fases de la desescalada, como esos 15 días de cuarentena entre cada una de ellas, y otra cosa es que nuestros gobernantes cambien de opinión de un día para otro, pero no por criterios sanitarios y epidemiológicos, sino por las presiones, lógicas por otra parte, de los distintos sectores de nuestra mermada economía, como el turismo que implica uno de los porcentajes más importantes de nuestro PIB.

Hasta hoy, todas las fronteras cerradas hasta el día 1 de julio, salvo la “experiencia piloto para reactivar el turismo” de las Islas Baleares, en la que mañana se permite llegar a 10.900 alemanes, y en la que lo único que se exige según el protocolo, es responder a un cuestionario sanitario durante el vuelo, pasar un control de temperatura y facilitar un teléfono de contacto y su alojamiento; si alguno de ellos presenta síntomas sospechosos de COVID-19 durante su estancia, se le realizará un análisis de PCR y si es positivo, serán ingresados en un hospital o se aislarán durante 15 días en uno de los hoteles o apartamentos baleares, y se hará seguimiento a sus contactos estrechos. Ha desaparecido la medida del gobierno que exigía, de forma incomprensible 15 días de cuarentena a nuestros turistas, cuando se podía haber solucionado con un análisis de la PCR. Mientras los turistas alemanes pueden llegar a España, nosotros no podemos viajar entre Comunidades, ¿con que rigor se toman las decisiones?

Ahora los criterios cambian de nuevo, y desde el día 21 de junio, se abren todas las fronteras, excepto la de Portugal, una medida que se defiende desde el Gobierno, asumiendo que los países europeos tienen una situación similar, olvidando que en los países nórdicos y en el Reino Unido los indicadores son bastante peores que los españoles. Y lo haremos con el mismo protocolo, aunque somos muchos, incluido el presidente del Gobierno de Canarias, los que entendemos que lo más seguro sería solicitar una PCR en origen o en destino, para asegurar que los deseados turistas no son portadores de la enfermedad al llegar a España.

Como decía, cada día nos encontramos con medidas “flexibles” en distintos ámbitos, mientras en la Universidad continuamos con el “teletrabajo” y con una enseñanza “on line” para la que nuestros sistemas informáticos no están preparados, sobre todo a la hora de los exámenes finales, el reto que afrontamos en esos momentos. ¿Por qué si pueden llegar turistas, si podemos ir a la playa, restaurantes, cines, teatros y actos culturales, no podemos volver a la Universidad? ¿Cuáles son las razones sanitarias y académicas que no permiten que nuestros alumnos puedan realizar sus exámenes de forma presencial? Claro que, si lo hacemos, necesitaremos más aulas y más grupos para respetar las medidas de prevención del contagio, y especialmente el uso de gel hidroalcohólico, la distancia física de 1.5 metros y el uso adecuado de las mascarillas, pero todos los docentes sabemos que los exámenes “on line” en nuestra actual Universidad, no garantizan ninguna seguridad ni para los alumnos, ni para los profesores, ni para nuestros objetivos de aprendizaje. Y si un alumno nos solicita un examen oral, ¿también lo hacemos por videoconferencia?

A partir del día 21 de junio nos dice el presidente del Gobierno que volvemos a la normalidad, pero nuestro ministro de Universidades, y nuestros rectores, deberían pensar que estamos en un momento importante para flexibilizar sus medidas y permitirnos retomar nuestra vida académica con plenitud y seguridad. Todavía nos quedan 15 de días de junio y todo el mes de julio para poder realizar nuestras tutorías y los exámenes finales de nuestros alumnos.

¿Será la noticia de mañana, o seguirán diciendo que no recuperaremos la vida académica hasta el mes de septiembre con el inicio del curso académico? ¿Las clases serán presenciales o semipresenciales, alternando con los diferentes grupos docentes? ¿Aumentarán el número de grupos sin incrementar el presupuesto de profesorado? ¿Cambiarán las últimas recomendaciones del Ministerio de Universidades?

Aceptando que la “era digital” debe imperar en la universidad moderna, sinceramente creo que no puede sustituir la importancia de las clases presenciales, porque además de enseñar conocimientos, aptitudes y habilidades, los profesores tenemos la gran responsabilidad de transmitir los valores académicos, sociales y profesionales en cada caso en particular, y estos objetivos no se pueden conseguir únicamente través de la enseñanza “on line”, al menos con la eficacia que todos, profesores, estudiantes y sociedad en general queremos y deseamos.

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud; Universidad Complutense de Madrid.

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