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El frío nos trae sabañones y urticarias

miércoles 20 de enero de 2021, 11:25h

Los que peinamos canas recordamos aquellos días de frío de nuestra infancia cuando íbamos al colegio, y los dolores en las orejas, las manos y los pies, causados por unas lesiones que todos conocíamos como “sabañones” y que en ocasiones se relacionaron con un bajo nivel socio-económico. Tanto los sabañones como la “urticaria a frigore” y otras lesiones que el frío produce en la piel, se han seguido viendo en las consultas de los médicos de familia, pero ahora cada vez hay mas casos, como consecuencia de las bajas temperaturas a las que estamos haciendo frente, incluso “bajo cero”.

La urticaria a frígore, también conocida como la “alergia al frío”, consiste en una forma crónica de urticaria, que se da con más frecuencia entre las personas jóvenes menores de 30-40 años; consiste en un eritema o inflamación de la piel, que se acompaña de habones y un molesto picor, que al rascar para calmarlo empeora la situación. Son lesiones muy localizadas que aparecen a los 15-20 minutos de la exposición y aunque la mayoría de las veces suelen desaparecer de forma espontánea, en pocas ocasiones puede acompañarse de fiebre, malestar general, dolores de cabeza, articulares e intestinales. No debemos minimizar estas lesiones causadas por el frío porque, aunque sea en contadas ocasiones, pueden desencadenar una situación de anafilaxia y llegar a morir por ahogamiento, como consecuencia de un angioedema orofaríngeo, algo parecido a lo que sucede en un shock anafiláctico.

El diagnóstico se basa en la exploración clínica del médico, que puede apoyarse en el “test del cubito de hielo”; una sencilla prueba que consiste en colocar un cubito de hielo en el antebrazo durante 4-5 minutos y esperar otros 10-15 para ver si aparece la “reacción alérgica” de la piel. El tratamiento se basa en la utilización de antihistamínicos como se hace en otras muchas alergias, pero solo con el fin de aliviar los síntomas, y siempre con la obligada receta médica, evitando la peligrosa automedicación.

También cada vez son más frecuentes las “perniosis”, lesiones de la piel más conocidas como “sabañones”, que suelen aparecer en el dorso de los dedos de las manos y los pies y en las orejas, concretamente en los pabellones auriculares. El diagnóstico es muy sencillo, siempre que se conozcan estas lesiones algo olvidadas por el paso de tiempo: el frío produce una hinchazón de la zona de color rojo, con dolor y picor, que a veces se acompaña de disminución de la sensibilidad y que incluso puede llegar a desarrollar una verdadera herida con ampollas y pequeñas úlceras. Suelen desaparecer en 2-3 semanas, y el mejor tratamiento consiste en la aplicación tópica de cremas con corticoides, que siempre deben acompañarse de la obligada receta médica.

Todas estas lesiones y otras producidas por el frío, las podemos prevenir de forma sencilla evitando el contacto directo con el frio y el consumo de bebidas excesivamente frías. Debemos salir a la calle bien abrigados, en forma de “capas de cebolla” y con gorro con orejeras, gafas protectoras que pueden ser las que utilizamos en verano, bufanda para proteger los labios y la nariz, guantes, calcetines cálidos o un par de ellos y un calzado cómodo e impermeable.

El mejor consejo para afrontar el frío y prevenir las posibles lesiones, consiste en abrigarnos para combatir la “sensación térmica” y no la “temperatura” de la que nos avisan en la sección de tiempo de los medios de comunicación. La sensación térmica en invierno siempre es inferior a la temperatura ambiente y es precisamente la “sensación de frio” que sentiremos en nuestra piel y para la que debemos abrigarnos convenientemente. Nuestra piel, que es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, con una superficie de unos 2 metros cuadrados, tiene una “capa de abrigo” de unos 8 milímetros que es la que nos aisla y protege de la temperatura externa, ahora del frio y en verano, del calor. En estos días, en los que además del frio tendremos viento y lluvia, la sensación térmica será inferior porque son los factores que contribuyen a disminuir el espesor de esta “capa de abrigo” o “capa límite” de la piel.

Los sabañones y otras muchas lesiones provocadas directamente por el frío sobre la piel cobraron un especial protagonismo hace años, no solo por los crudos inviernos que vivimos, sino por la situación económica del país y la falta de calefacción en todas las viviendas. Era una época que muchos recordarán como la del “frío de la pobreza”; las cosas afortunadamente han mejorado durante estos últimos años para muchas personas, y seguro que habrían ido a mejor si no hubiéramos tenido que enfrentarnos a la Pandemia del Coronavirus, que además de traernos enfermedad y muerte, está empobreciendo poco a poco a todos los españoles. Y ahora, nuestros responsables políticos poco nos están ayudando, porque con la subida de la factura de la luz y de las bombonas de gas butano, seguro que muchas personas no se podrán permitir calentar su casa como se debería hacer para evitar las lesiones por el frio en el hogar. Al menos, cuando salgamos de casa, ya lo saben, bien abrigados y en forma de “capas de cebolla”, y cuidando especialmente nuestros labios, que están protegidos por una piel muy débil, que como no contiene ni glándulas sudoríparas ni glándulas sebáceas, se resecan y deshidratan con mucha facilidad, provocando labios agrietados y queilitis angular, mas conocidas como “boqueras”. Si humedecemos estas lesiones con la lengua, algo que se hace con mucha frecuencia, pueden empeorar. Lo mejor es utilizar un protector labial enriquecido con aloe vera.

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud; Universidad Complutense de Madrid.

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