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¿Dólar débil?: mejor ser vigilantes

lunes 18 de mayo de 2020, 10:24h

Los pronósticos generales de debilidad del dólar han de encontrar acomodo para el cambio de discurso del presidente de EE.UU. que defiende ahora que un dólar fuerte “es genial”. ¿Por qué?

La experiencia japonesa muestra que una política de compras masivas de deuda, si bien no sirve para generar inflación e incrementar el crecimiento, al menos ha servido para mantener la economía a flote. Si ahora, a consecuencia de la crisis sanitaria, tiene que incrementar considerablemente esta intervención, lo natural habría de ser que, más pronto que tarde, los inversores asuman que Japón no podrá devolver en condiciones normales su deuda y que eso desencadene una crisis monetaria con la consecuencia de una fuerte depreciación de su divisa que no querrá ser mantenida en sus portafolios por los inversores en la misma medida que lo es ahora, con el consiguiente impacto en su economía. Sin embargo, parece que nada de esto tiene peso ahora y que se puede sobrevivir mucho tiempo en estas circunstancias. De hecho, el yen está más fuerte contra el dólar de lo que lo ha estado en los últimos años, un 13% más apreciado que lo estaba hace cinco años.

UN DÓLAR FUERTE ES “GENIAL”

¿Podría ocurrir lo mismo al dólar incluso en la hipótesis, más probable en EE.UU. que en otras regiones, de que la pandemia genere una segunda oleada más grave de contagios consecuencia de elección de abrir la economía mucho antes de que las cifras de contagios y fallecimientos estén donde lo están las europeas? Quizá EE.UU. asuma un riesgo inaceptable para la economía europea apoyado en la fuerza que concede disponer de la divisa de reserva mundial, algo que podría ser semejante al modelo de financiación doméstica de los japoneses, sobre todo si consigue por el camino reducir su dependencia del ahorro exterior reequilibrando su saldo por cuenta corriente con China y con Europa a través de mecanismos arancelarios. Podría ser una opción en la que encontrar acomodo bajo la visión mercantilista de la actual administración. La menor dependencia del ahorro exterior siempre es una ventaja para cualquier economía, y aunque menos necesaria para quien dispone de la forma de monetizar su deuda sin aparente límite, reduce la sensibilidad del precio de sus activos al comportamiento de los tradicionales compradores de activos norteamericanos. ¿A qué se debe que en uno de sus muchos giros el Presidente norteamericano hable ahora de las bondades de un dólar fuerte? Justo lo contrario de lo que venía defendiendo hasta la pandemia.

RUTA ALTERNATIVA

EE.UU. está probando la parte amarga de las consecuencias de su juego geopolítico con el petróleo. Lo ocurrido con los precios del petróleo es consecuencia de una fuerte caída de la demanda, pero sobre todo es consecuencia del intento en los últimos años de rusos y saudíes de poner límite a la producción estadounidense de la extracción a través del fracking, sustancialmente más caro de producir, con la consecuencia de amenazar un colapso en la industria petrolera norteamericana, que había conseguido la autosuficiencia en 2018 y pasado a ser exportador neto en 2019. La situación actual amenaza a los productores, pero da ventaja a los grandes consumidores como China. Encarecer el dólar puede ser una ruta alternativa y la actual administración norteamericana no es lugar en el que aplicar para el análisis las viejas reglas de la época de la globalización. Esta puede ser una de las debilidades mayores de los pronósticos generales de un dólar más débil que hoy se comparten. Más deuda no supone a corto plazo un problema para la divisa como demuestra la experiencia japonesa, siempre que puedas financiarla. Queda pues espacio para otro tipo de juegos. No será de hoy para mañana, pero mejor ser vigilantes. Al menos hasta poder adivinar que tela teje la administración Trump.

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners
www.omegafinancialpartners.com

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