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The hot president

jueves 29 de julio de 2021, 07:52h

El más de medio millón de euros que, según cálculos autorizados, ha costado a las arcas públicas el viaje de una semana ad majorem Sanchez gloriam que se ha marcado el presidente del gobierno español y su séquito a Estados unidos, a primera vista, desde luego no lo justifican los magros logros obtenidos. Haciendo la cuenta de la vieja, apenas unos cuantos mensajes en la red piropeando a Sánchez (¡no quiero ni pensar cómo se habría puesto la ministra Montero si esos piropos se los hubieran dedicado a la exvicepresidenta Calviño o, incluso, a ella misma!), alguna que otra entrevista en televisiones locales de segunda o tercera fila y unos cuantos encuentros con inversores de esos que por estos lares llamamos fondos buitre que no han gustado nada a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Díaz no está nada dispuesta a que los brokers más avispados de la cuna del capitalismo occidental vengan a España a hacer las Europas, y eso que el erial económico en que han convertido la piel de toro necesita como agua de mayo de inversores autóctonos y foráneos. Pero nada, doña Yolanda, erre que erre, y nada más enterarse por la prensa de los quehaceres de su gran jefe en USA, lo desautoriza y, de paso, vuelve a recordarle las bondades de quitarse de en medio y cuanto antes la reforma laboral del PP, que, a su parecer, tantas y tan malhadadas desgracias ha traído al empleo español. Quizás es que hay empleo de sobra y falta mano de obra mientras el común de los mortales no nos enteramos de nada.

Pero retomemos la línea principal de este artículo y volvamos a revisar los objetivos de Sánchez en su visita a la cuna del capitalismo. Nuestro presidente, como es tan guapo y tan fotogénico, no se va a prestar a una visita clásica, de esas que podría hacer un Emmanuel Macrono un Boris Johnson cualquiera acudiendo a la Casa Blanca, al Capitolio, a las Naciones Unidas, al Banco Mundial o al FMI. Un presidente tan renovador, tan resiliente y tan progresista necesita tener resultados inmediatos, saber que sus objetivos empiezan a cumplirse incluso antes de volver a subirse al avión para regresar al palacio de la Moncloa. En fin, que ya podemos tranquilizarnos los ciudadanos porque si Europa no nos presta esas cantidades de miles de millones de euros que anda manejando para reactivar nuestra maltrecha economía porque no nos prestamos a hacer las reformas estructurales necesarias o porque no dejamos en paz al poder judicial, ya no importa. Para eso está nuestro presidente, nuestro gran hombre, nuestro salvador, que ya trae debajo del brazo la promesa de inversión de miles y miles de dólares por mucho que le duela a su vicepresidenta segunda. ¡Y que no hable mucho esa galleguita de Podemos que le monta una nueva crisis y es ella la primera que sale esta vez del gobierno!

Y dejémonos de futuribles, por muy a corto plazo que sean. Allí estaba Pedro Sánchez para inaugurar una nueva Oficina Económica y Comercial de España en Manhattan, como hacen sus socios catalanes y vascos, para que luego no se quejen de falta de coordinación y todo eso. Lo malo es buscarse ahora un argumento para justificar que la embajada española en Washington o el consulado español en New York no eran suficientemente proactivos desde la agregaduría comercial de la primera o de promoción económica y comercial desde el segundo.

Pero lo verdaderamente espectacular ha sido la genial idea de trasladar a esta “España multinivel” que estamos construyendo la iniciativa de crear unos grandes estudios cinematográficos, tipo Hollywood. Ya empezábamos a sentirnos huérfanos porque la figura de Antonio Banderas ya iba entrando en años y había que buscarle un sustituto. El propio Sánchez sería la figura ideal cuando el pueblo español le recuerde que el sillón de la Moncloa no es para siempre. Sería entonces cuando, aprovechando su palmito, su fotogenia, su capacidad de convicción, su inimitable estilo en defender al tiempo una cosa y la contraria, tendría que dar el salto a las pantallas y desplazar a ese malagueño que ha conquistado los corazones de miles de norteamericanas. Él multiplicará esas conquistas por 10 o por 100 y no parará de protagonizar películas y películas que justifiquen desde su propio país, y sin necesidad de hacer las Américas como el Banderas, que este viaje habrá merecido la pena.

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