www.diariocritico.com

Yolanda Díaz y el futuro de la coalición

miércoles 06 de octubre de 2021, 10:35h

Está claro que la referencia inmediata de la izquierda radical española es hoy la gallega Yolanda Díaz. No Ione Belarra, no Irene Montero, los dos nombres a los que apuntó el todopoderoso Pablo Iglesias hasta que otra Díaz, mujer y madrileña –esta de la orilla de la derecha civilizada-, Isabel Díaz Ayuso, le hizo descarrilar aparatosamente en las elecciones autonómicas madrileñas.

Desde entonces, el de Unidas Podemos se convirtió en la más paradójica denominación del espectro político español. La unión se convirtió en añoranza, y la primera persona del plural del presente indicativo del verbo poder, se vio claramente que era una quimera si se seguía apuntando a esos modos personalistas y estalinistas que había marcado el otrora líder, Pablo Iglesias.

Y desde entonces el miedo escénico volvió a apoderarse de la coalición, que desvió su mirada a la aún no cicatrizada herida de la irrupción de Manuela Carmena, quizás el precedente más claro de lo que ahora podría pasar con el desmarque de Yolanda Díaz. Si entonces se rompió la coalición reactivando la figura de Íñigo Errejón, muchos se preguntan ahora si el daño que pueda causar una hipotética segunda escisión, la de Yolanda Díaz, no sería aún mayor.

Lo cierto es que la política gallega, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, sin recurrir a bravuconada alguna ni levantar la voz un solo instante, ha conseguido más objetivos programáticos de Unidas Podemos –Ley del alquiler incluída-, en dos meses que el teórico gran líder en dos años en el gobierno Sánchez. Su firmeza sin perder nunca las formas ha resultado ser mucho más eficaz que las salidas del plato, las bravatas, las amenazas constantes y el afán permanente de conseguir el foco mediático que presidiera la acción de Iglesias.

Por eso han revolucionado el seno de la coalición morada esas recientes declaraciones de Yolanda Díaz en la Cadena SER en las que advertía con la misma contundencia que serenidad que no continuará como heredera de un partido en el que se produzca una lucha de liderazgos y de batallas internas. Quien no quiera ver en esas palabras una clara crítica directa al legado de Pablo Iglesias, necesita urgentemente acudir al oftalmólogo.

Ahora lo urgente es la refundación –llámela consolidación si quiere-, de Unidas Podemos, pero sin fisuras ni cicatrices que no puedan cauterizar de inmediato. Si buena parte de la formación morada cree que es Díaz la figura que debe de liderar esta nueva etapa de la coalición, probablemente con un nuevo cambio de marca (que no sería la primera ni mucho menos), Díaz lo ha dejado muy claro: no continuará como heredera de un partido en el que se produzca una lucha de liderazgos y de batallas internas. En otras palabras, que huye del hiperliderazgo del modelo Iglesias que, aunque ha llevado a la coalición al seno del consejo de ministros, también asiste a una más que preocupante disminución de su representación política tras las diferentes elecciones autonómicas que han ido produciéndose en los últimos meses (País Vasco, Galicia, Madrid).

Pero poner en marcha un “proyecto de país” que deje atrás la lógica de los partidos, como pretende Yolanda Díaz no es tarea fácil porque exige a Podemos una reorganización total de sus propios planteamientos que le obligarían a adoptar “posiciones nuevas y sin esquemas ideológicos precocinados”. Una especie de vuelta a un eurocomunismo amable por fuera y sin que se note mucho la última parte del término para evitarle resonancias y rechazos.

La tarea que, contrarreloj, le ha impuesto Díaz a la coalición morada se me antoja tan difícil como la cuadratura del círculo, pero el tiempo, como siempre, dará y quitará razones.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios