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El factor suerte

miércoles 08 de noviembre de 2017, 13:47h

Cuando John Rawls estableció su Teoría de la Justicia tuvo que lidiar con un monstruo al que el común de los mortales nos abrazamos como un borracho a una farola: la suerte.

Si para mí el azar es un elemento de análisis para solucionar un problema de ignorancia, el Factor Suerte es un enemigo inicuo y destructor. El azar se va solucionando cuando profundizamos en el conocimiento y llegará el día en que sabremos cabalmente que al lanzar una moneda saldrá exactamente cara o cruz por una razón determinada y conocida pues el saber mata la probabilidad. Paralelamente, debería llegar un día en que el Factor Suerte estuviera lo suficientemente minimizado como para que su influencia social fuera mínima.

Rawls describió de la importancia del Velo de Ignorancia a la hora de legislar, pero el legislador sigue olvidando la importancia de la igualdad a priori y a ciegas, y compone leyes injustas. Nada justifica la promulgación constante de leyes para justificar otras leyes que a su vez justifican desigualdades entre ciudadanos. Por ejemplo, si aplicáramos la teoría de Rowles, el velo de ignorancia nos habría llevado a legislar que el voto de cualquier español valiera lo mismo exactamente; pero esto no ocurre: nuestro voto igualitario es, en realidad, un voto censitario espurio que permite que un voto en Gerona valga cuatro veces uno en Barcelona.

El Factor Suerte hace que uno nazca blanco, negro o tiznado; el Factor Suerte hace que uno nazca listo, tonto o mediano; el Factor Suerte hace que uno nazca en Somalia o en Noruega; el Factor Suerte hace que Bill Gates sea hijo de William H. Gates II, un destacado abogado, y de Mary Gates, directora del First Interstate Bank en lugar de ser hijo de Fiddler Doe, trabajador negro que no habría podido costearle a su hijo los estudios en Harvard, necesarios para desarrollar Microsoft.

El Factor Suerte hace que un blanco nazca en Europa y no en África. Y que nazca en España en vez de en Malta y que nazca en Barcelona en lugar de en Zahínos, Badajoz, el municipio más pobre de España y que se apellide Mas de Xaxás en lugar de Expósito.

Un factor tan injusto como la suerte y más cuando es hereditario (la familia Alba, la familia Borbón, la familia Rotschild, la familia Bornemisza, la familia Thurn und Taxis, la familia Riad-Saud…) debería ser minimizado por vergonzante en cualquier actuación humana, no magnificado con lustre de oropel social porque cuando alguien con dinero, apellido y prosapia quiere hacer algo, solo por sus circunstancias de nacimiento y familia lo tiene casi conseguido.

Es una más de las razones por las que soy un gran defensor de los impuestos. No me importa que los Fiscal Haven -refugio fiscal, no paraíso (hEaven) fiscal- sean legales y que empresas y millonarios puedan eludir sus impuestos convirtiendo sus obligaciones en un amasijo de palabritas difíciles de perseguir; no, no me importa. Lo que me importa es que los gobiernos no castiguen duramente su existencia y su uso.

El Factor Suerte existe, está ahí: los catalanes independentistas piden libertad, llaman facha a cualquiera que no comparta su ideología y se van a llorar por toda Europa sus miserias. Nada importa que sean blancos, que vivan en un país, España, que ofrece sanidad y educación gratuitas, protección a los ancianos y a los menos afortunados; nada importa que Primo de Rivera, que Franco, que Niceto Alcalá Zamora y hasta Azaña hubieran subvencionado el desarrollo industrial y marítimo de Cataluña con dineros del resto de España. Nada importa a ninguno de ellos, racistas y aristócratas por nacimiento, que cuando necesitaron personas que trabajaran y sacaran adelante su terruño fueran los gallegos, los extremeños, los andaluces los que pusieron el esfuerzo, el dolor, la expatriación y la sangre para que los Trías, los Andic, los Carulla, los Tous, los Ferrer, los Raventós… pudieran seguir asistiendo a su palco del Liceu, a gaudir de L’opera, lucir coches, joyas, chóferes y ropas cuyos precios permitirían que los esclavos venidos del resto de España pagaran sus gastos familiares por un mes.

El Factor Suerte es una mierda pero aprovecharse de él cuando estás en las élites es una infamia y esto vale para cualquiera que se crea más que el resto, por nacimiento en una familia rica o por nacimiento en una comunidad autónoma rica.

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