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Golpistas con piel de cordero (y II)

viernes 23 de noviembre de 2018, 12:38h

La táctica independentista de poner en permanente sospecha las instituciones del estado es peligrosa para todos. Esta situación en la que los mismos una y otra vez, por los mismos motivos y faltando al más elemental comportamiento civilizado, ponen en solfa al Estado, no es una estrategia pacífica en ninguno de los escenarios posibles, menos aún con un gobierno en exigua minoría. Muy en cambio, puede parecer ganadora vista desde el lado del independentismo, tanto si doblega al legislativo y al ejecutivo, cuanto si solivianta y retuerce tanto las cosas que no deje al estado otra que utilizar su legítimo poder de coerción.

A la vista de los acontecimientos de las últimas semanas, en particular los toques de atención de la OCDE sobre la situación económica de España en el mundo (con una recesión en ciernes) y la necesidad de “reformas” (las de siempre: subir el IVA, retrasar la edad de jubilación, contratar planes de pensiones privados) Sánchez no parece que vaya a aguantar mucho y el asunto, a meses vista, se reduce a si habría algún conejo en la chistera socialista que permitiera al PSOE alzarse con la victoria electoral. Si lo hay, si lo hubiera, el conejo solo podría venir de un pacto envenenado con ERC/PDCat que polarizaría aún más la situación y casi pondría en Moncloa a Casado Blanco, Married & White, no se nos olvide, solo o en compañía de otros.

Los independentistas (me refiero siempre a los dirigentes) ganan tanto si hay acuerdo como si hay polarización y la utilización de la fuerza por parte del estado les convierte en mártires llorones, algo muy conveniente a sus intereses.

Lo del miércoles 21/11 en el congreso fue una representación del timo de la estampita en la que Borrell fue el primo y el botín a conseguir abrir los telediarios de Europa y "tabernizar" el legislativo, deslegitimarlo, banalizarlo y mostrar sus decisiones como nimias. Fue una jugada de trilero catalán, que también los hay, que les ha salido casi bien.

A día de hoy es casi seguro que los presupuestos de Sánchez no saldrán por falta de apoyos parlamentarios, aunque puede que nos quede la sensatez sólida del PNV que ya ha dicho que los apoyará antes de permitir que el PP vuelva al machito; postura en contraste con la coz de Tardá y su ERC que ayer dijo que votarán no, no y no a los presupuestos (salvo que Sánchez les regale el juguete amarillo de moda ya, ya y ya). Además, Christine Lagarde y su FMI así como la UE ya han dicho de manera clara que esos presupuestos no gustan ni pizca. A Sánchez le queda, claro, la posibilidad de intentar gobernar vía Reales Decretos, pero sería una imprudencia creer que con enmiendas puntuales a los presupuestos de Rajoy la presión parlamentaria bajará. Lo más probable es que Unidos Podemos les deje caer porque también ellos tienen su agenda alejada de las miguitas de pan de Rajoy.

Se acerca, pues, el superdomingo de mayo con sus desastrosas consecuencias si Azul, Naranja y Verde ganan las elecciones. El Gobierno de hoy tiene muy poco margen de maniobra y una credibilidad en descenso. El juicio contra Junqueras etc. empieza en enero 2019 y por mucho que hayan despedido al abogado del estado que defiende el delito de rebelión, las consecuencias jurídicas se van a producir y van a llegar por más que ERC, CUP y PDCat crean que no, que al final nos acoquinaremos, que el ejecutivo meterá mano en el judicial -¿¡cómo, si puede saberse!?- y que los golpistas soft se irán de rositas.

Lo más probable es que los encausados se chupen una condena de un montón de años por haber intentado derrocar el estado y disolver nuestra forma de vida, la de 45 millones de españoles, a golpe de leyes ilegales, de votaciones ilegales y de proclamaciones ilegales para las que un parlamento regional no tiene competencias. Ellos, los nuevos aristócratas, a base de retorcer el sistema abusando de la paciencia franciscana de los gobernantes y de enardecer los ánimos de todos, están dispuestos a llegar hasta el enfrentamiento en las calles, no en vano Agustí Colomines, el gurú del independentismo, ya nos ha advertido de que sin muertos no habrá independencia. Y esperar que el estado claudique, sinceramente, es infantil.

Dicho todo esto Qusque tandem, Catilina?


Golpistas con piel de cordero, parte 1

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