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Mobile Congress y neoluditas

martes 28 de febrero de 2017, 08:46h

La tecnología es la última esperanza de la justicia. La llegada del computador cuántico revolucionará la Internet de las cosas y en combinación con la Inteligencia Artificial permitirá la aparición de máquinas con una capacidad intelectual miles de millones de veces la nuestra.

Estas máquinas repartirán adecuadamente los recursos según las necesidades humanas y serán capaces de construir nuevas máquinas superiores a ellas mismas. Su nivel de comprensión del entorno en sentido amplio será de tal nivel que nuestra inteligencia deberá conciliar la existencia humana con la robótica dando lugar a los famosos ciborgs que, por cierto, ya existen o qué otra cosa creemos que es un humano con un corazón artificial o una silla de ruedas como la de Hawkins?

La humanidad cambiará igual que cambió cuando se generalizó el fuego, la rueda, la lectoescritura, el automóvil o el microchip. Los neoluditas -personas que consideran los avances tecnológicos perjudiciales para los humanos, la naturaleza y la sociedad-, no dejan de ser los abuelos cebolleta que optan por el quédeme como estoy antes que evolucionar, partidarios del simple y retrógrado más vale malo conocido. Afortunadamente, nunca han conseguido retrasar un segundo el progreso tecnológico.

De edición en edición, el Mobile World Congress presenta saltos en la tecnología que apabullan: no olvidemos que los smartphones se lanzaron en 2007 y aquellos “paratos” de hace 10 años nada tienen que ver ni en velocidad de proceso ni en capacidad de almacenamiento ni en prestaciones a los que tenemos hoy día que, por cierto, ya están obsoletos así sean iPhones 7.

La capilaridad en la asunción de la tecnología es cada vez mayor y, así, personas de 70 y 80 años manejan el móvil para comunicarse con amigos o familiares, para enviar diariamente datos de su salud a médicos o para ejercicios de memoria y estructura cerebral que retrasen o combatan el alzheimer, la demencia senil, la pérdida de facultades, etc.

Ya existen carreteras construidas con paneles inteligentes que evitan accidentes, guían a los coches sin intervención del conductor, se reparan solos y se alimentan con energía solar. Existen coches de hidrógeno que al aparcarlos sirven de pila/batería de alimentación para las casas y que no desperdician prácticamente nada de la energía que el propio funcionamiento del vehículo genera y que en los coches tradicionales simplemente se pierde.

Hoy día es posible que el mejor cirujano del mundo pueda operar a distancia a un paciente en las antípodas con la precisión milimétrica de un computador y pronto hasta la cirugía será algo de carcamales porque nanorobots se encargarán de cualquier cirugía interna y porque los medicamentos serán unipersonales e intransferibles gracias a la genética aplicada a la farmacopea. Incluso en un futuro no muy lejano, tal vez medio siglo, la muerte será prácticamente voluntaria porque podremos regenerar todos y cada uno de nuestros órganos en laboratorios a través de la secuenciación del ADN, el manejo de las células madre o la clonación de órganos en apenas horas. A muchos esto y mil maravillas más que están por venir les parecerá dramático, terrible y hasta letal para la humanidad, pero no será nada nuevo: muchos creían que el automóvil era un invento del demonio que no arraigaría o que los humanos nunca podríamos volar. Es obvio que estaban equivocados y que murieron empecinados en el error.

Por supuesto que la tecnología tiene un lado oscuro cuando la maneja Darth Vader, del mismo modo que un cuchillo, elemento de corte muy útil, en manos de un asesino es un arma letal. Claro que drones y misiles capaces de decidir ellos mismos según su algoritmo cuando, donde y a quien matar existirán y por supuesto que la tecnología servirá para que unos subyuguen a otros como ya lo hicieran la máquina de vapor, el dinero, la religión y el color de la piel, pero esto no tiene que ver con la tecnología sino con los humanos que la utilizan: en el mismo momento en que Henry Ford aplicó el taylorismo a la producción de coches, alguien hizo lo propio con los tanques de guerra. Nuestra gran esperanza está en que sean la tecnología y la Inteligencia Artificial las que impidan nuestros desmanes.


@manuelpascua

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