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Hace falta recordar de la comunidad LGBT no sólo en días de fiesta
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(Foto: Pixabay)

Hace falta recordar de la comunidad LGBT no sólo en días de fiesta

viernes 24 de mayo de 2019, 12:34h

El 17 de mayo se celebró el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, jornada creada en 2004 para crear conciencia sobre la violencia y discriminación de las que son víctimas, las personas de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, trans).

Se escogió este día para que coincida con la fecha en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, en 1990.
Cabe señalar que hoy la situación de la comunidad LGBT es mucho mejor que en 1990, e incluso hace 10 años. En muchos países estas personas se han integrado en la sociedad con éxito, pueden casarse y adoptar niños. En su mayoría, las personas con orientación tradicional se tratan con tolerancia a ellas. En el mundo actual no hay otra manera.

Sin embargo, hoy en día las personas LGBT sufren incomprensión, violencia y humillación. Esto sucede a pesar de la presencia de organizaciones que protegen los derechos de las minorías sexuales en la mayoría de los países europeos. Por ejemplo, según un informe de la organización SOS Homophobia, en 2018 en Francia el número de ataques contra lesbianas, gays, bisexuales y transexuales aumentó a 231 casos, un 66 % más que en 2017. Los hombres son atacados mucho más que las mujeres. A menudo esto sucede por parte de la población no indígena francesa, que no siempre está dispuesta a aceptar esas normas que están presentes en la sociedad europea moderna. En parte, esta situación se ve agravada por un aumento constante en el número de refugiados de África y Oriente Medio. Pero me gustaría señalar que en Alemania, que es el objetivo clave de llegar a Europa para la mayoría de los inmigrantes, el problema de las relaciones entre estos grupos de personas está bajo el control.

Anteriormente, he escrito que la comunidad LGBT tiene problemas en países como Polonia y Hungría, que aún tienen restos del pasado socialista. En 2007, el ex Ministro de Educación de la República de Polonia promovió una ley que prohibía a los maestros de orientación sexual no tradicional trabajar en escuelas. Curiosamente, la Iglesia católica polaca complica la integración de personas LGBT en la sociedad polaca. Muchos obispos enfatizan que Dios creó al hombre y a la mujer para que se volvieran "un solo cuerpo". Los creó, por tanto, sexualmente diferenciados destinándolos el uno para el otro. Cualquier visión alternativa de la naturaleza humana es ajena a la civilización europea. Según la clasificación de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, Polonia ocupa el 38º lugar entre los 49. En Hungría, los desfiles de homosexuales a menudo son atacados por los nacionalistas. Todo esto muestra indirectamente una fuerte conexión con el pasado en algunos momentos. En Rusia, la situación en torno a la comunidad LGBT es muy difícil con pocas perspectivas de progreso. Pero también hay buenas noticias para Polonia: el primer político abiertamente homosexual, Robert Bedron, fundó el partido conservador y liberal "Primavera".

Además, estos países tienen organizaciones que protegen los derechos de la comunidad LGBT. En Polonia, este es Kampania Przeciw Homofobii, en Hungría - Háttér Society, y otros. La presencia de tales organizaciones da esperanza de que los derechos de la comunidad LGBT se respeten en toda Europa como debería ser en una sociedad civilizada moderna.

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