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El 26-J puede pasar a la Historia como el día en que las urnas derrotaron a los políticos

viernes 06 de mayo de 2016, 14:05h

El 26-J puede pasar a la Historia como el día en que las urnas derrotaron a los políticos. Los cálculos del CIS, que advierte de que ha tenido que cocinar los datos ante la complejidad de la situación, son demoledores para las cuatro principales fuerzas políticas, obligados a reflexionar sobre sus estrategias de negociación.

En el caso del PP, la no-negociación le hace incluso retroceder ligeramente, poco más de un punto que es lo que prácticamente gana Ciudadanos, un trasvase que, en principio, no suma mayoría absoluta. Seguimos, pues, en las mismas, con el partido más votado obligado a pactar con su enemigo histórico y a Mariano Rajoy a replantearse si el obstáculo para esa gran coalición lleva su nombre. El PSOE ya ha dicho que con Angela Merkel sí hablaría… Si además pierde un solo escaño más no le quedarán argumentos.

A Pedro Sánchez tampoco le ha salido bien su cuadratura del círculo con Albert Rivera con un avance tan mínimo sobre el 20D que igual ni le basta al PSOE para aguantar el ‘sorpasso’ de Podemos. De producirse, el desastre sería de tales proporciones para el partido socialista que quizá fuese incluso el detonante para echarse en brazos del PP con tal de no aguantar la humillación que supondría.

La alternativa más probable parece la de aguantar el ‘liderazgo’ de la izquierda, aunque a tan poca distancia de Podemos que condena a ambos partidos a entenderse a toda costa.

Pablo Iglesias es otro con razones para una reflexión, y en ‘confluencia’, porque es el que más tiene que perder salvo que formalice su alianza con Alberto Garzón, que le está haciendo daño por la izquierda y es, realmente el único vencedor moral de la encuesta que abre una campaña electoral que promete ser más reñida aún que la anterior.

Cambiará, asimismo, la relación de poder entre Podemos y sus socios, no sólo con Compromís, claramente independizado, sino con En Comú particularmente, camino de ser la primera fuerza política en Cataluña en estas elecciones y a punto de constituirse como partido para dejar de ser una ‘confluencia’.

Tanto a Sánchez como a Iglesias les seguirá condicionando el voto/abstención de los independentistas catalanes, con ERC arrasando a sus socios de Democrácia i Llibertad. Hagan lo que hagan PSOE y Podemos, seguirán siendo necesarios para llegar juntos a La Moncloa. La única alternativa es Ciudadanos y volver a la casilla de salida, una partida que en teoría ya se ha jugado.

En teoría, pues, esta primera batalla debería apuntarse a Albert Rivera, pero la realidad es tozuda y su partido, Ciudadanos, sufre los vaivenes de un partido joven casi sin estructura nacional hace un año. Sin embargo, su arriesgada al pactar con el PSOE para borrar su imagen de ‘marca blanca’ del PP no está dando resultados. En consecuencia, seguirá sin ser necesario: si se repiten los datos del CIS de abril, no sumará mayoría absoluta con el PP y mucho menos con el PSOE.

¿Volverá a llamarle Sánchez la noche de las elecciones? Todo indica que esta vez Rivera tendrá que ponerse a la cola.

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