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La izquierda ha fracasado
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(Foto: Podemos)

La izquierda ha fracasado

(La Tribuna Crítica)

viernes 09 de septiembre de 2016, 09:09h

No hay otra forma de verlo en estos momentos: la izquierda política está fracasando en su objetivo de representar un supuesto movimiento ciudadano mayoritario de indignación y de renovación democrática. No se entiende, ni se comprende, cómo la hipotética mayoría política que representa el movimiento de indignación y el de la izquierda tradicional, no es capaz de imponerse en ninguno de los principales procesos electorales de nuestro país.

Este jueves hemos conocido, como preámbulo a la apertura de las campañas electorales de Euskadi y Galicia, que Podemos y PSOE no sólo no podrán gobernar, sino que ven cómo caen sus expectativas en las urnas.

Más preocupante es la situación, sin duda, para los socialistas. Pedro Sánchez puede tener las horas contadas en el PSOE si el domingo 25 de septiembre se consuma este previsible batacazo electoral para su partido.

En Galicia, apenas sería tercera fuerza política, según el barómetro con intención de voto del CIS. Conseguiría 15 escaños y un 19% de los votos, mientras que hace 4 años superaba el 20% y llegó a los 18 escaños.

En Euskadi, los socialistas lo tienen aún peor. Aún con Patxi López al frente, consiguió 16 escaños y superó el 19% de los votos. 4 años después, según el CIS, el PSE se quedaría en unos paupérrimos 8 escaños y apenas supera el 10% de los votos.

Así las cosas, Sánchez tendrá su jubilación, forzosamente, al alcance de la mano. Eso, o le harán dimitir. Pero lo que está más claro es que suma otra mala noticia a un país que ve cómo nadie puede gobernar sin la cesión de otro partido, en este caso un PSOE al que todos piden la abstención para que Rajoy pueda ser presidente. Sin Sánchez este hecho podrá darse una vez caído.

Podemos se pasa de moda

Y el otro agente de la izquierda que se tambalea es Podemos, lo cual es más preocupante, porque es nuevo en esto. Algunos expertos dijeron que llegaron con fuerza para quedarse. Otros, parece que con más acierto, predijeron que sería una moda pasajera y que la izquierda tradicional, la comunista y sindicalista, volvería a controlar algún día este sector del espectro político y electoral.

Parece que puede ser cierto, porque Pablo Iglesias está en sus horas más bajas. No sólo ha tenido que ver cómo pasaba a un segundo plano en la política nacional tras sus 71 escaños obtenidos por Unidos Podemos, su gran apuesta para asimilar todo el voto de izquierda del país en las generales de junio, sino que su participación parlamentaria es meramente anecdótica. Ni es jefe de la oposición ni ha podido colgarse la medalla de representar a la izquierda nacional.

Muestra de ello ha sido su nuevo guirigay en Madrid. Su ex pareja Tania Sánchez y la actual mano derecha de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, se le han subido a las barbas. O a su perilla, vaya. Quieren liderar su propio proyecto para renovar Podemos Madrid, y en realidad quien está detrás sería Íñigo Errejón, la cara más amable -o menos antipática- de Podemos a nivel nacional. Ni Carolina Bescansa ni el propio Iglesias pueden evitar tener una empatía de nivel cero con la ciudadanía y esto lo han visto desde Madrid, donde quieren adelantarse al gran líder. Ya ayer Iglesias tuvo que salir a la palestra en un tono detestable para imponer a Ramón Espinar para ese proyecto, sin ruborizarse, puesto que segundos antes reprochaba a Maestre que el suyo era personalista y que no pensaba en la gente. Es lo que lleva haciendo Iglesias desde 2013 y ahora lo pretende repetir con Espinar.

La realidad es que una cara vende más que un programa, y aunque sea lamentable, es una realidad. Pero Podemos ve cómo en Galicia tampoco cenarán el día 25 con cigalas, sino que más bien tocará citarse el lunes 26 para reflexionar, otra vez más, sobre qué ha ocurrido para fallar estrepitosamente en las urnas.

Recordemos que según el CIS, En Marea, la gran coalición 'indignada' a la que finalmente se plegó Podemos, que quería ir con listas propias, no evitará una nueva mayoría absoluta de Núñez Feijóo en Galicia. Tampoco asaltará los cielos en Euskadi, como triunfalmente se había anunciado, puesto que aspirará, como mucho, a ser tercera fuerza política, aunque celebrando el 'sorpasso', al fin, en este caso, como en Galicia, a los socialistas. Cada uno se podrá contentar con lo que quiera.

¿Qué ha pasado con ese partido que en las autonómicas y municipales de 2015 causó una total revolución política en España y consiguió importantes ayuntamientos como Madrid, Barcelona, Valencia, Santiago o La Coruña? ¿Por qué la fórmula de PSOE+Podemos no podrá imponerse en Galicia y mucho menos en Euskadi?

Y lo que es más fundamental... ¿por qué el centro-derecha ha conseguido sobrevivir y con esta importante recuperación (Rajoy, Feijóo, Urkullu...) si la situación parecía controlada por la izquierda, que iba a conseguir cambiar el panorama político nacional?

Toca reflexionar y pensar qué solución hay para que el sucesor de Sánchez no sea un nuevo Sánchez que sólo aspire a hacer oposición y un Iglesias que recupere el entusiasmo de la calle, ahora totalmente minimizado.

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