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Análisis del contenido

Vuelta al cole: estrenando asignatura

10-09-2007 - Marina Ramírez
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Vuelta al cole: estrenando asignatura

Este lunes 10 comienza el curso escolar en los Centros de Educación Infantil, Primaria, Educación Especial y Secundaria. Un comienzo del curso escolar marcado por la inauguración de una asignatura que ha dado mucho que hablar: Educación para la Ciudadanía. En Diariocrítico analizamos los contenidos del libro de texto publicado por José Antonio Marina en SM antes de que el próximo miércoles 12 a partir de las 13:00 horas responda en el Chat a las preguntas de los lectores.

Este texto trata de educar en valores que cualquier padre debe inculcar a sus hijos al margen de su ideología o creencia religiosa. Son valores universales y enseñanzas para crear ciudadanos maduros, esto es, personas con capacidad crítica y de reflexión que se acercan a la realidad del mundo con respeto ante la diferencia. Esta educación trata de evitar la alineación y el dogmatismo para que cada alumno sea capaz de pensar por sí mismo. Por ello, a lo largo de todo el libro, tres preguntas clave se repetirán como base de los contenidos: ¿Y tú cómo lo sabes? ¿Y es siempre así? ¿Cómo me sentiría yo en su lugar?

    La propia portada del libro nos introduce a los contenidos sobre los que versa Educación para la Ciudadanía. En la imagen, un plano de una urbe con personas de distinta edad, sexo y circunstancia caminan por las calles de la solidaridad, la tolerancia, la responsabilidad, la justicia, la convivencia y la igualdad.

    En el índice encontramos dos secciones: los fundamentos de la ciudadanía y la convivencia. Dentro del primero, encontramos los siguientes títulos: “¿Qué es la ciudadanía?”, donde nos explican que vivimos en una sociedad en la que necesariamente tenemos que interactuar; “La resolución inteligente de conflictos”, donde se analiza desde la Ética y el Derecho problemas como la violencia en la escuela; “La lucha por la felicidad”, donde se analiza la búsqueda de la justicia y la felicidad, la abolición de la esclavitud y la igualdad de la mujer; “La dignidad y los derechos humanos”, derechos y deberes para organizar una sociedad justas desde el respeto a la dignidad de las personas, y “¿Cómo debe ser el buen ciudadano?”, donde plantean tres ejes básicos: la responsabilidad, la justicia y la solidaridad. Y en la segunda parte referida a la convivencia, el libro recoge: “¿Quién soy yo?”, para aprender a conocerse a uno mismo, a reclamar derechos y asumir obligaciones; “La convivencia con los cercanos”, para analizar las relaciones con los demás así como resolver conflictos sin recurrir a la violencia; “La convivencia con los demás ciudadanos”, que estudia las relaciones en el trabajo y en la escuela, y “La democracia”, donde se aborda el sistema en que vivimos como una buena solución para la convivencia.

    Estos contenidos se han preparado para crear un aula abierta, participativa, donde se escuchen las aportaciones, dudas y reflexiones de los propios alumnos, por ello cada unidad didáctica cuenta con debates y proyectos en grupo. En general, son ejercicios propuestos para provocar preguntas e inquietudes en los más jóvenes. Ejemplo de algunas actividades son: “¿Por qué las guerras no son la solución para resolver los conflictos?” “¿Tienen dignidad todas o sólo algunas personas?” “¿Por qué son necesarias las normas y las leyes?” “¿Por qué motivos tienen que emigrar los habitantes de un país?” “¿Quiénes deben tener más protagonismo en democracia: los ciudadanos o los políticos?”.

    Además, de vez en cuando ciertos personajes sirven de modelo para ejemplificar los puntos clave de las unidades didácticas. Entre ellos, encontramos promotores de los derechos humanos como Nelson Mandela; Helen Keller y Ana Sullivan, ejemplos de superación ante las minusvalías, o Nieves Álvarez, modelo que sufrió la anorexia durante su adolescencia.

Drogas y homosexualidad


    Las partes más polémicas han venido del sector más conservador de la sociedad que asegura que Educación para la Ciudadanía es una manera del Estado de inmiscuirse en la educación moral de sus hijos. Los aspectos que más han molestado han sido los referidos a la homosexualidad, la identidad religiosa y nacional o la droga. A continuación, cito textualmente del libro de Educación para la Ciudadanía de SM.

El epígrafe ‘La identidad sexual’, de la página 104, tras analizar los roles que han desempeñado el hombre y la mujer a lo largo de la historia, dice: “Una parte importante de la identidad corresponde a la orientación sexual. Se llama ‘heterosexual’ a aquella persona que se siente atraída por personas del otro sexo. Y se llama ‘homosexual’ a la persona que se siente atraída por personas de mismo sexo”. “La homosexualidad ha sido severamente juzgada durante gran parte de la historia. Y en la actualidad, la legislación de algunos países sigue condenándola. Sin embargo, tenemos la obligación ética de respetar la dignidad de todas las personas, reflejada en la Constitución y las leyes españolas que prohíben toda discriminación por razón de sexo o de orientación sexual”.

    En la siguiente página se estudia la identidad religiosa y la identidad nacional. En cuanto al credo dice lo siguiente: “las religiones deben respetarse entre sí y todos los ciudadanos –sean creyentes o no lo sean- deben respetar las creencias y los ritos de todas las religiones, siempre que estas no vayan en contra de los derechos humanos”. En relación a la identidad nacional: “Nuestra identidad nacional es el sentimiento de formar parte de esta comunidad nacional”. “Como ciudadanos de un Estado y de una nación, sentimos que nuestra responsabilidad con nuestros conciudadanos es más exigente que con los ciudadanos de otros Estados, pero no son responsabilidades excluyentes, sino cooperadoras. Porque los Estados tienen como finalidad ser instrumentos políticos para la realización del proyecto ético común, del gran proyecto humano”.

    Un poco más adelante, en la página 115, se aborda la problemática de las drogas desde noticias aparecidas en los medios que alarman sobre el consumo de estas sustancias, planteando cuestiones básicas como ¿Por qué se prohíben unas drogas y otras no? Y analizando objetivamente una droga al alcance de muchos jóvenes y que en ocasiones es consumida con una percepción errónea de sus efectos. Aquí se le dedica una página entera a estudiar qué es la marihuana, qué efectos inmediatos produce, cuáles son las repercusiones sobre la salud además de plantear una serie de actividades que induzcan a la reflexión sobre las consecuencias del consumo de drogas.

    En definitiva, que después de que los niños cursen esta asignatura y se conviertan en ciudadanos libres, respetuosos y solidarios quizás deberían dar una lección de madurez a algunos mayores que en su época no tuvieron la suerte de ser educados en ciudadanía.

    De todos modos, aquellos padres que todavía tenga dudas sobre el contenido impartido en la asignatura podrá exponer sus inquietudes con total libertad al propio autor de este libro de texto José Antonio Marina en el Chat que tendrá lugar el próximo miércoles 12 de septiembre a las 13.00 horas.

Comentarios de los lectores
Enviado por: ABRAHAM MENDEZ RAMOS / 26-09-2007 22:25
CARTAS Y ARTICULOS AL DIRECTOR EDUCACIÓN CIUDADANA: ========================= Estudié en dos colegios de sacerdotes (Escolapios y Claretianos) y la cultura y educación recibidas rezumaba religiosidad por todos los lados, al menos en Bachillerato que se obligaba a oír misa cada día, yo estudié Comercio y solo era una vez a la semana. Los libros de catecismo y del espíritu nacional eran santo y seña y debías saberlos recitar de memoria, el resto también claro. Quiero aclarar que los curas me enseñaron buenas formas, corrección, formación física y urbanidad, no tengo queja. La educación recibida debió ser la correcta de épocas dictatoriales, no creo tener “asignaturas pendientes”, pero seguro que en mi psiquis algo raro hay. Desde hace años nos quejamos que nuestros jóvenes no han crecido como nosotros deseábamos. Es posible que desde los años 60 la evolución de la vida haya sido tan vertiginosa, que no hayamos podido dedicarnos tanto a nuestros hijos, hemos intentando crearnos un futuro y en ello hemos empleado todo nuestro esfuerzo. Pero la educación y formación que les dábamos era la que nosotros recibimos de nuestros maestros y de nuestros padres. Unos valores que transmitimos de generación en generación, adecuada a los tiempos, unos valores humanísticos que el ser humano implanta a los niños y que no deben dejarlo jamás. Hoy en día con la mezcla de alumnos en los colegios de diversos países, de religiones diferentes y de culturas ajenas a nosotros se deben adecuar las temáticas, para ser justos con todos. Hay asuntos que no deben mezclarse como es la religión, un tema tan personal e íntimo que no debe ponerse como una asignatura obligatoria. Dios jamás nos perdonaría que obligáramos a alguien a creer o seguir lo que no ve. Hay quien mata por imponer sus creencias, la religión católica no, eso sí lo aprendí: ¡no matarás! ¡no mentirás! ¡no levantarás falso testimonio!, etcétera. El nuevo programa que se pretende implantar a los alumnos, yo lo encuentro correcto. No veo el mal en ninguna asignatura. Se potencia al alumno en las enseñanzas de urbanidad, solidaridad, civismo, tolerancia, generosidad. Aunque yo ampliaría las asignaturas a primeros auxilios, conducción, seguridad, temas caseros como planchar, lavar, reparar electrodomésticos… es lo que se dice saber “planchar un huevo y freír una corbata”. La Conferencia Episcopal no está de acuerdo con esta asignatura que ya se imparte desde hace años en Europa y aquí estamos retrasados. No sé que intereses partidistas y políticos pueden argumentar. Creo que Dios quiere a ciudadanos éticos, inteligentes y libres, antes que sumisos frente a las dudas de su realidad. Sólo los radicales integristas de cualquier religión, prefieren adorar al becerro de oro y poner bombas, sin pensar que ese supuesto bondadoso ser quiere a su lado gentes buenas, humanistas, personas preocupadas por sus congéneres y su entorno y no beatos fariseos y falsos predicadores que solo se dan golpes de pecho para lograr sus propios egoísmos terrenales y celestiales. ABRAHAM MÉNDEZ RAMOS-Escritor-www.museodelescritor.blogspot.com