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Izquierda (no) Unida: las dos almas del partido ante la confluencia con Podemos

> Hablamos con Sol Sánchez y Gaspar Llamazares, representantes de dos sectores muy distanciados

viernes 29 de abril de 2016, 11:44h
Después de 4 meses de negociaciones e intentos de investidura fracasados, el país ha sido abocado a unas nuevas elecciones, que se celebrarán el 26 de junio. Podemos e Izquierda Unida intentaron llegar a un acuerdo para concurrir juntos el pasado 20-D, pero una serie de circunstancias impidieron a última hora que ese acuerdo se materializara, y ambas formaciones escenificaron su desencuentro en una campaña en la que llegaron a descalificarse en múltiples ocasiones. Pese a las diferencias que les separan, la idea de la confluencia ha sobrevolado las mentes de sus líderes, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, durante esta estéril legislatura, y todo apunta a que esta vez sí lograrán el acuerdo, aunque hay voces dentro de ambos partidos que quieren evitar esta unión electoral. En Izquierda Unida conviven dos espíritus que se ven enfrentados, una vez más. Diariocrítico ha charlado con la diputada de IU-UP, Sol Sánchez, y el ex coordinador de IU, Gaspar Llamazares, para conocer sus posturas al respecto de la confluencia electoral.
Izquierda (no) Unida: las dos almas del partido ante la confluencia con Podemos
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Sol Sánchez señala que durante estos 4 meses de bloqueo “no ha habido coherencia en torno a un programa político debido a las claves internas de cada partido”, y Gaspar Llamazares va más lejos, y considera “un fiasco el hecho de que las formaciones que representan el cambio político no han sido capaces de entenderse, dialogar y generar un acuerdo sobre valores progresistas y de izquierdas”.

Llamazares y Sánchez coinciden al señalar al culpable de esta situación: el PSOE. “Creo que el PSOE tomó una decisión política que sumaba 30 diputados menos que la alternativa de izquierdas, y para nosotros, eso fue una equivocación. Nos hubiera gustado que hubiera sido al revés, que desde la izquierda se hubiera presionado para que la responsabilidad fuera de quienes se oponían a ese gobierno progresista. Sin embargo, es difícil pedirle a las fuerzas de izquierda que, para echar al gobierno de Mariano Rajoy, perpetúen sus políticas a través de las políticas que Ciudadanos, que en muchas cosas son más agresivas que las del PP”, sostiene Sánchez.

“El culpable es el partido socialista, que le ha cortado el ala izquierda a su candidato y le ha obligado a negociar con el centro derecha, aunque también es responsable, la actitud excluyente y, a veces, prepotente de Podemos. La conjunción de la nostalgia de la alternancia del PSOE junto con la intransigencia de Podemos, ha traído como consecuencia que vayamos a darle una nueva oportunidad a Rajoy, que no ha hecho nada más que esperar a que el cadáver de su enemigo pasara por la puerta de la Moncloa”, indica Llamazares.

Coinciden también Sánchez y Llamazares en la favorable situación de IU-UP tras el resultado del 20-D, que ha hecho que se hable del resurgir de Izquierda Unida. “Yo creo que trabajar en el medio y largo plazo, en lugar de en el corto plazo, y tener claro cuál es tu proyecto, al final da buenos frutos. Creo que IU-UP está haciendo enormes esfuerzos por converger con otros y eso al final se transmite. Además, creo que la línea coherente que hemos mantenido antes, durante y después de las elecciones, está funcionando porque tenemos muy claro que el objetivo final no es una subida en el número de diputados o el éxito ‘per se’, sino que tenemos un proyecto de transformación social”, explica la diputada.

“El contexto de estas elecciones es particularmente favorable para IU porque se primara el polo izquierda-derecha, y la buena gestión durante este periodo, dialogante y no sectaria. Otro elemento favorable es que en el tópico de lo nuevo y lo viejo, IU se encuentra a medio camino. El problema en este caso es de dimensión, cuando te va bien no tienes que dejarte confundir con otros, y nosotros estamos dejando que nos confundan, y eso pasará factura en las encuestas y en las urnas. Podemos hará su campaña con la intención de liquidar al PSOE, e IU tenía que haber salido de ahí, y dejar que se enfrenten entre ellos”, mantiene el portavoz de Izquierda Abierta.

En cuanto a lo que ha cambiado desde el pasado verano para que ahora se hable de una confluencia inminente, Sánchez y Llamazares ofrecen versiones diferentes.

“Yo creo que ha cambiado Podemos, y la situación y perspectivas electorales de Podemos. El partido de Iglesias ha hecho una mala gestión de sus resultados en estos 4 meses, y estas elecciones, no son una segunda vuelta como dice Pablo (Iglesias), sino unas nuevas elecciones provocadas por un fracaso. Podemos ha visto que la lógica de los nuevos comicios será izquierda-derecha y no nuevo-viejo, y quieren ponerse al frente de la izquierda para intentar el ‘sorpasso’ al PSOE. Además, Podemos quiere protegerse de su mala gestión de los resultados sumando otra fuerza. Otro factor es que las confluencias y convergencias se han roto porque la conclusión de Compromís, las Mareas y En Comú, es que una presentación similar a la coalición les diluye desde el punto de vista de grupo parlamentario e identidad. En las próximas elecciones hablaríamos de menos diputados para Podemos, y por eso tienen interés en sumar a IU”, asegura Llamazares.

Sánchez afirma que la “perspectiva y propuesta” de IU-UP “ha variado bien poco, pero lo que ha variado es que ha habido 4 meses en esta ‘santa casa’ (Congreso de los Diputados), en los que se han visto y aprendido cosas. Tenemos en el horizonte un posible gobierno de la derecha, porque Ciudadanos ha dicho en todo momento que tenía la mano tendida al PP, y esto puede desembocar en 4 años de un gobierno de derechas muy agresivo, que siga dando vueltas a la reforma laboral o la pérdida de derechos. Nosotros mantenemos que IU-UP no va a ser absorbido por ningún partido, no va a haber incorporaciones individuales, pero nos queremos sentar con Podemos igual que con cualquier otra fuerza de izquierdas, ya que sería muy grave que no lo hiciéramos, aunque sigamos siendo proyectos políticos diferentes. Podemos encontrar un programa común y debemos intentarlo porque desde luego que la gente no se merece menos”.

Tampoco están de acuerdo Sánchez y Llamazares en el ‘estado del acuerdo’ de cara a las nuevas elecciones, y es que mientras la primera niega que esté todo atado y que ya exista el acuerdo, el segundo asegura que ya está más que cocinado y a la espera de la convocatoria de elecciones.

“Eso está cantado, se producirá el matrimonio de conveniencia porque Alberto y su círculo se identifican más con Podemos que con IU. El pacto ya lo tenían hecho de cara al 20-D, pero por diferencias de última hora no salió. Ahora, creo que lo fundamental, que es la voluntad política, se ha logrado, y habrá que ver los detalles, porque en los detalles ‘puede estar el diablo’. Este pacto conviene a Podemos pero no a IU y tampoco a la izquierda porque no multiplica ni suma. De cualquier forma, ya está hecho porque IU ya ha decidido ser un satélite de Podemos”, sostiene Llamazares.

Sol Sánchez niega que ya esté todo listo. “No hay una negociación encima de la mesa, sino que ha habido contactos informales, pero lo que sí ha cambiado son las actitudes, y eso ya es mucho. Yo no soy una forofa de la confluencia porque sí, pero en estos 4 meses hemos visto que hay cosas importantes que nos unen, aunque nuestro proyecto político sea distinto. Nos hemos puesto de acuerdo en cosas que serían tan importantes como la paralización de la LOMCE o las políticas sociales y de rescate ciudadano. Sería una irresponsabilidad no tratar de trabajar conjuntamente, y teniendo el hándicap de la ley electoral, yo creo que en la coyuntura en la que estamos, insisto, sería una irresponsabilidad que no nos perdonarían nuestros propios votantes. Al menos tenemos que intentarlo con seriedad”.

La absorción

Llamazares está seguro de que la unión electoral entre Podemos e IU es el paso definitivo para la absorción por parte de la formación morada, y Sánchez, al igual que Alberto Garzón, niega en rotundo que se vaya a diluir Izquierda Unida.

“Seguro que no se va a diluir Izquierda Unida en Podemos porque entonces no hablaríamos de formar un frente común sino de una absorción por parte del partido de Iglesias. Yo no creo que se trate de mantener las siglas porque sí, sino que se trata de una cuestión de identificación, reconocimiento y respeto, y desde ahí construir la mejor fórmula posible. Yo creo que Alberto Garzón ha sido muy claro con eso; no va a haber ninguna incorporación, absorción o pérdida de identidad, y creo que eso es lo deseable y positivo, no sólo para Izquierda Unida, sino para todos porque el resto de posibilidades sería restar”, asevera la diputada.

“Yo le diría a Gaspar Llamazares que nos presente el acuerdo que dice todo eso cuando todavía no existe ese acuerdo, o que me preste la bola de cristal. Evidentemente, no es de esto que dice de lo que se está hablando, pero si él quiere hablar de un acuerdo así, no me extraña que se posicione en contra. Yo he leído unas declaraciones de Gaspar donde decía que no tenía sentido que Izquierda Unida fuese en confluencia a las elecciones, ahora que el electorado nos ha premiado. Desde el respeto a su opinión, creo que meterse en política para que te premie la ciudadanía es una cosa muy distinta a meterse en política para cambiar la sociedad y transformar este sistema salvaje en el que vivimos. Quizás esa sea la diferencia entre ser un hombre de partido ‘clásico’, y ser otro tipo de político, que viene de los movimientos sociales y que está luchando por las necesidades de los ciudadanos”, asevera Sánchez.

“No es confluencia sino un matrimonio de conveniencia. Yo no tengo un problema con la convergencia, siempre he defendido ese planteamiento, pero la confluencia requiere un proceso de fondo, y hoy no se dan las condiciones. Este es un acuerdo puramente electoral que interesa más a Podemos que a IU. En IU hay una mayoría que se ha resignado a desaparecer, a ser un satélite de Podemos. Alberto (Garzón) es el candidato más parecido a Pablo Iglesias, y ya respaldó la ‘podemización’ de IU, y ahora va hacia la ‘satelitización’ de IU. Yo no comparto esa idea porque si IU se une a Podemos va a dejar vacío su espacio político tradicional”, expresa Llamazares.

Para Llamazares “si orbitas en torno a un planeta, eres un satélite y es difícil la diferenciación. De cara a las elecciones, en términos tácticos no se sumarán todos los votos de Podemos e IU, porque esa cuenta del ‘gran capitán’ no existe en política. Además, hay mucha gente identificada con las siglas de IU. En términos estratégicos y de futuro, el hecho de pertenecer al mismo grupo parlamentario, supone no tener grupo propio ni portavoz durante 4 años, y aunque seas ‘cabezón’, estás en un grupo con ‘cabezones’ como Pablo e Iñigo (Errejón), y no dejarás de ser la tercera voz de Podemos”.

Contra la confluencia

Sol Sánchez cree la confluencia de IU, Podemos “y otras fuerzas de izquierdas” es la forma de “suscribir un programa de resistencia frente a la barbarie neoliberal”, y ante la posibilidad de un ascenso de Ciudadanos y el PP en estas nuevas elecciones, la diputada cree que la única opción es “sumar fuerzas progresistas”. Por el contrario, Llamazares cree en estas elecciones no se producirá el sorpasso al PSOE a pesar de que Podemos e IU concurran juntos, y considera que “habrá oportunidad para la recomposición de la derecha, la suma de PP y Ciudadanos estará cerca de la mayoría absoluta. Además, los nuevos comicios suponen abrir la caja de los truenos de la gran coalición, y puede que la Unión Europea nos dé una vuelta y nos imponga un presidente técnico. No habrá victoria sobre la derecha y tampoco sorpasso, y además, el PSOE se acercará antes al PP que a Podemos. Pablo está muy acostumbrado a presentar imágenes, pero la imagen se queda en humo cuando no es realista, y el asalto a los cielos ya no tiene credibilidad”.

Mientras Sánchez defiende la confluencia, Llamazares insiste en alzar la voz en contra, y cree que el hecho de manifestar sus diferencias respecto a Alberto Garzón, es algo positivo. “Yo creo que beneficiamos a IU al ser exigentes; tenemos que expresar que pensamos diferente, pero no por desunión, sino por respetar a quienes se identifican con nuestras siglas. Estas voces incluso favorecen a Alberto para que no vaya entregado a la negociación. Yo, desde luego, no entraría en Podemos porque no concibo una organización con esa concepción del poder. Siempre he deseado una organización horizontal y no caudillista, y no comparto su modelo de organización, ni su estrategia política de bloquear o prohibir a un partido que hable con otro”, indica el líder de Izquierda Abierta.

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