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Alberto Rodríguez (Podemos): "Somos el único seguro para que el PSOE cumpla su programa"

jueves 02 de junio de 2016, 08:44h
Alberto Rodríguez (Podemos): 'Somos el único seguro para que el PSOE cumpla su programa'
(Foto: Dani Gago/Podemos)
Alberto Rodríguez encabeza la lista de Unidos Podemos por la provincia de Santa Cruz de Tenerife, tras estrenarse como diputado de la formación en las pasadas elecciones. Chicharrero, de 34 años, no reniega de su experiencia laboral como operario en una refinería de petróleo, donde además ejerció como representante sindical. Su biografía refleja una intensa inquietud política que le ha conducido a participar en diversos movimiento sociales, a militar en Izquierda Unida y que, incluso, le ha llevado a ser detenido en dos protestas diferentes. En estos meses como diputado, además de convertirse en todo un símbolo de la nueva diversidad en el Congreso, se ha especializado en iniciativas relacionadas con la defensa de los derechos laborales. De cara a la próxima legislatura, define las medidas de emergencia social como línea roja para pactar con el PSOE y afirma que en todo lo demás hay margen para negociar.

Tras su primera experiencia en el Congreso de los Diputados, ¿qué es lo que más le ha decepcionado y lo que más le ha sorprendido para bien de la política institucional?

Bueno, la decepción más grande ha sido que la multitud de iniciativas de rescate ciudadano, de acabar con los desahucios, de subir el salario mínimo o de derogar las reformas laborales no se han visto reflejadas en la práctica, cuando se pudieron aprobar porque había mayoría parlamentaria suficiente. No han mejorado la vida de la gente porque no se ha podido formar Gobierno. Nuestra mano tendida no fue cogida por nadie al otro lado y el PSOE no asumió con valentía el papel que le tocaba asumir porque así había votado la ciudadanía. Eso aparte del tema de las faltas de respeto, los abucheos, los insultos y, en general, de la poca tolerancia y nivel democrático que hay en la bancada de la vieja política, en concreto del PP y del PSOE. Esas son las partes más feas.

De las partes bonitas, con la que yo me quedo es con haber abierto las puertas de las instituciones y del Congreso a la gente. Recuerdo un acto con las camareras de piso en uno de los salones del Congreso y múltiples de reuniones con trabajadores en conflicto de todo tipo. Ha habido multitud de empresas y asociaciones que han visto por primera vez que las instituciones son accesibles y que sus demandas han sido transmitidas a las comisiones usándonos a nosotros, que tenemos la pretensión de ser el altavoz de la gente en las instituciones. Es aquella máxima que usamos siempre de mantener un pie en las instituciones y otro en la calle.

¿Cómo va a volver a pedir a los ciudadanos que confíen en Podemos teniendo en cuenta que la artimética electoral puede quedar igual de complicada?

Con más razón que antes, si cabe. Nosotros somos los únicos que podemos decirle a la gente que ya han visto qué pasa cuando se vota a Podemos: antes del 20 de diciembre dijimos unas cosas y después de las elecciones hicimos exáctamente eso. Además, desde mi punto de vista, dimos lecciones de valentía política en un momento en el que a lo mejor nos hubiera convenido electoralmente hacer otra cosa. Pero nosotros no estábamos pensando en unas nuevas elecciones ni en un escenario de tacticismo, estábamos pensando en lo que era mejor para la gente, que era un Gobierno del cambio. Y para eso, a riesgo de parecer tontos y tontas, estuvimos cuatro meses con la mano tendida.

Sobre la situación a la que nos enfrentamos el 26 de junio, hay una ola de ilusión que se ha despertado con el ya famoso abrazo entre Pablo (Iglesias) y Alberto Garzón y el reflejo de esa ilusión se va a trasladar en las elecciones. Salimos a ganarle al PP, estuvimos muy cerca el 20 de diciembre y creemos que está al alcance. Y si nososotros conseguimos la mayoría suficiente vamos a tender la mano a PSOE, como ya hemos dicho por activa y por pasiva. Lo que le ofrecemos no es una cuestión de generosidad, sino de justicia: les ofrecemos un Gobierno proporcional en función del número de votos que tenga cada fuerza. No sólo para desalojar a Rajoy, sino también a sus políticas, que es realmente lo importante, lo que afecta a la gente y para lo que se vota a Podemos. Pero, bueno, si tuviera que definir en una sola palabra por qué la gente tiene que votar a Podemos es por coherencia, porque hemos demostrado que lo que decimos antes de las elecciones lo cumplimos después, y no todo el mundo puede decir eso.

En términos de voto útil, ¿por qué cree que el voto tiene que ir a Podemos y no al PSOE si van a plantear igualmente un pacto con los socialistas?

Porque evidentemente el PSOE ha demostrado en multitud de ocasiones hacer lo que llamamos la política del péndulo: cuando está en la oposición o cuando está en periodo electoral oscila hacia el lado de la gente, hacia los intereses de la mayoría social que le vota y de la ciudadanía en general, y cuando está en el Gobierno de repente bascula hacia el otro lado. Entonces se coloca transponiendo los intereses de los grandes poderes de este país, de las grandes empresas y las grandes fortunas. Por lo tanto, nosotros somos el único seguro de que el PSOE, en la proporción que le vote la ciudadanía, va a tener que cumplir con su programa. No como hizo el 20 de diciembre.

Vamos a tener que aportar esa seriedad y esa función vigilante para que los millones de votantes socialistas no se vean defraudados y vean que, si se promete subir el salario mínimo, que se haga de verdad. Si se promete que se van a derogar las reformas laborales, que se haga de verdad. Yo creo que Podemos es el antídoto para que esto ocurra. Somos la única fuerza que puede aportar seguridad para que esto ocurra.

¿Por qué en esta ocasión el PSOE va a bascular hacia Podemos, cuando fue imposible tras el 20-D?

Porque si no, supondría su desaparición política. Desaparecería como organización. No hay una multitud de escenarios, la única alternativa que le queda sería articular una gran coalición entre PP, PSOE y el partido bisagra Ciudadanos -como ya dio el primer paso en esta legislatura, por desgracia- para seguir con las mismas políticas de austeridad que nos han llevado a tener la deuda por encima del 100% del PIB y a llevar al sufrimiento y al borde de la exclusión y la miseria a millones de personas en este país. Por lo tanto, si el PSOE comete el gravísimo error de hacer eso, si la cúpula del PSOE comete ese error, por estar sometida a presiones -que de eso no me cabe duda, que están sometidos a telefonazos de señores y señoras que mandan mucho en este país-, pues desaparecerá. Su base social, sus votantes potenciales, son, en su gran mayoría, gente que vota por un cambio progresista en este país y, si opta por la gran coalición, millones de personas se sentirían decepcionados. Entonces, nosotros creemos que es una cuestión de sentido común histórico que haya acuerdo entre Podemos y el PSOE porque además es el escenario más deseado por la ciudadanía.

Desde el 20 de diciembre, además, yo creo que los viejos partidos del bipartidismo han aprendido o estás más cerca de aprender que esto no es un 'bluff', esto no es una burbuja que se infló y va a explotar. La existencia de Podemos y la ilusión por la fuerza del cambio en las instituciones vinieron para quedarse. Tienen que acostumbrarse a que los miremos de tú a tú, porque nosotros tenemos la misma cantidad de apoyos ciudadanos y es previsible que, apartir del 26-J, tengamos aún más. Por lo tanto, vamos a tener la humildad que ellos no han tenido y vamos a tener la mano tendida al PSOE, aunque tengamos un millón o dos millones de votos más que ellos, porque todo parece indicar que ninguna fuerza va a sacar mayoría absoluta.

Alberto Rodríguez junto a Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en un mitin en Tenerife/ Foto: Dani Gago (Podemos)

¿Y por qué exáctamente quieren gobernar con un partido al que tantas veces han criticado?

La respuesta es fácil: porque no nos dan los votos. Nosotros no tenemos la intención de que eso sea así, pero no vinimos a hacer política ficción. A nosotros nos gustaría gobernar nosotros sólos, por supuestísimo, y poder realizar las casi 400 medidas que hemos redactado junto a la ciudadanía y que llevamos en el programa. Eso nos encantaría, porque, además, para eso vinimos a la política institucional, para mejorar la vida de millones de personas. Pero la realidad parece indicar que una fuerza sola no va a tener posibilidades de gobernar en solitario. Por lo tanto, tenemos que mirar en base a programa y ver quién está más cercano a nosotros. No compartimos nada con el PP, ni por su programa ni por su actuar, eso es más que evidente. Respecto a Ciudadanos, compartimos pequeñas pinceladas en cosas como regeneración democrática o reforma del sistema electoral, pero luego en política fiscal o laboral, por ejemplo, estamos en las antípodamos.

Entonces, vemos que por lo menos lo que el PSOE presenta a la ciudadanía es un programa de cambio y de progreso. Aunque no cabe duda de que tenemos diferencias programáticas, es el más similar a nosotros y con el que podríamos articular un Gobierno que empezara a revertir la política de recortes y a darle un impulso a los servicios público de este país. La explicación de que le tendamos la mano es esa. No hacemos un análisis del PSOE diferente al que hacíamos en las europeas, en las autonómicas o antes de las generales. Es sólo una cuestión de política real, de saber con qué fuerza vamos a contar y con cuál no.

De cara a las negociaciones con los socialistas, ¿qué cree que puede hacer mejor Podemos?

Hemos cometido fallos en la comunicación, de eso no cabe duda y ya lo hemos dicho. Hacemos bastante autocrítica, tanto interna como externa, porque al final la actividad de Podemos se visualiza diariamente en los medios de comunicación. Y quizás intentado dar sensación de gobernabilidad y de que éramos una fuerza que íbamos en serio y con valentía, lo que hemos conseguido en ocasiones es lo contrario: dar una visión de arrogancia, de querer repartir determinados puestos, etc. En el plano comunicativo mejoraremos, ya lo estamos haciendo en la precampaña. Intentaremos no herir determinadas sensibilidades. Es una cuestión más de las formas, de la comunicación política que hemos hecho -que es donde yo creo que hemos errado-, ya que en el fondo continuaremos con la misma estrategia, que es la mano tendida. Les diremos: vamos a sentarnos, vamos a hablar de programa, ver qué puntos tenemos en común y luego conformamos un Gobierno proporcional.

¿Estuvo de acuerdo en que se planteara la posibilidad de ceder en la exigencia de derogar toda la reforma laboral de Zapatero durante las negociaciones?

Mi punto de vista personal -además del programa de Podemos- es claro a ese respecto. Yo preferiría derogar las dos últimas reformas laborales, porque la de Zapatero fue la que abrió la puerta a que ocurriera todo lo que vino después con la del 2011. Fue la que le dio una primera puñalada a los convenios colectivos, a la democracia en las empresas, etc. Eso no llegamos a plantearlo en la mesa porque las negociaciones con el PSOE no avanzaron hasta ese punto. Las negociaciones son globales, habría que ver cómo hubiera quedado en general y, en función de eso, ya tendríamos que haber opinado cada cuál. Yo tendría mi opinión respecto a la globalidad y, por supuesto, tendría que votar toda la ciudadanía en las consultas abiertas que hace Podemos.

Por supuesto, para mi, lo deseable -y yo creo que para los millones de trabajadores de este país- es que se deroguen las dos reformas laborales y articular un nuevo estatuto de los trabajadores en el que demos más poder a la negociación colectiva para hacer que suban los salarios y para acabar con el fraude terrorífico que hay en cuento a contratación, en cuanto a horas trabajadas que no se remuneran, etc.

¿Y en qué otras cosas sí que contemplaría ceder?

Bueno, tenemos un programa muy avanzado de casi 400 puntos con el que sería cuestión de sentarse e ir temática por temática- Y donde no se pudiera llegar a un acuerdo porque el programa de Podemos va más allá, tendríamos que aflojar un poco. De eso se trata, esto es lo que hay que hacer en este momento político en el que nadie va a tener mayoría absoluta. En ese contexto estamos abierto a cualquier cosa siempre manteniendo una línea roja -aunque se haya demonizado la palabra- que es el rescate ciudadano, lo que son las políticas urgentes que van a solucionar la vida de gente que no puede esperar. En este país hay millones de personas que no pueden esperar, que, mientras hablamos de un punto determinado del programa, van a ser desahuciadas de sus casas, o la empresa en la que trabajan va a presentar un ERE y se van a quedar 500 compañeros en la calle, o una persona va a morir sin tener acceso al dinero de la ley de dependencia,...Esas cosas son las nucleares, la línea que nosotros no vamos a pasar.

De resto, se puede hablar de lo que sea. Si derogamos la reforma laboral de 2011 (la del PP) y luego vamos avanzando hacia la otra, pues se hará así. Pero será en función de la negociación con el PSOE y estamos dispuestos. Nuestro programa es muy amplio y tiene multitud de iniciativas en todos los temas del ambito de a vida pública, por lo tanto, tenemos margen para negociar y para reducir nuestras pretensiones. Nuestro límite es el plan de rescate ciudadano, que al final, es por lo que la gente confía en Podemos, por salvar y construir este país sin dejar a la gente fuera, que es lo que está ocurriendo actualmente.

Hablando del programa, ¿es compatible defender medidas ecologistas con haber trabajado 9 años para una petrolera?

Sí, claro. Somos trabajadores y gente normal. Yo y cualquier persona de mi entorno o cualquier trabajador del país trabaja donde puede, en grandes multinacionales de la alimentación, del comercio, o ,en mi caso, en una gran multinacional del petróleo. Y no tiene nada que ver donde tú te ganas los garbanzos, haciendo un trabajo de operador como cualquier otro, con qué política tienes tú y tu organización en el plano energético, que es la de una apuesta indudable por las energías verdes y por una transición hacia ese modelo.

Transición significa no hacer las cosas de golpe, porque no se puede, sería engañar a la ciudadanía. Significa ir sustituyendo poco a poco -y más en el caso de Canarias- la dependencia absoluta que hay de los combustibles fósiles e ir implementando energías limpias. Yo no creo que la trabajadora que atiende en un centro comercial tenga culpa de la explotación que pueda hacer una empresa textil en Bangladesh, no creo que tenga responsabilidad en eso. Por lo tanto, no tiene que ver con dónde se gana una persona los garbanzos, sino con qué políticas defiende.

Alberto Rodríguez promete su cargo como diputado en la sesión constitutiva/ Foto: Dani Gago (Podemos)

Usted fue militante de IU. ¿Por qué abandonó ese partido?

Yo entiendo que las organizaciones políticas no son otra cosa que herramientas para intentar transformar la realidad. Y en este momento histórico, sin lugar a dudas, Podemos es la mejor herramienta para implementar políticas de cambio y de rescate ciudadano ante la situación de emergencia social. Por tanto, en base a eso, tomé una decisión. Hubo un ofrecimiento de participar en esta nueva herramienta vía primarias. Yo lo valoré con mi entorno más cercano y decidí dar el paso y presentarme a las primarias. Resulté ser la persona más votada de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y, bueno, aquí estoy.

¿Y se encuentra cómodo en la confluencia con IU?

Sí, sí, por supuesto. Fueron muchos años de militancia conjunta, no sólo en IU, sino en movimientos sociales de todo tipo en las islas y me encuentro comodísimo. No sólo con ellos, sino también con el resto de actores de esta convergencia amplia. Llevo toda la vida, desde que era un adolescente, en movimientos sociales, en la calle, peleando por los derechos de todos. Por lo tanto, cuanta más gente se sume a este proyecto, a esta herramienta amplia del cambio mejor que mejor.

¿Considera que la confluencia con IU va a ser algo puntual para estas elecciones o que se tiene que plantear a futuro?

Bueno, ahora nos encontramos en un ciclo electoral del que parece que no salimos nunca, pero, en cuanto este ciclo acabe, tendremos que sentarnos y ver. Tendremos que sentarnos Podemos internamente, tendrá que sentarse IU y tendremos que sentarnos conjuntamente, también con el resto de las fuerzas vivas que están participando en esta confluencia, como Equo. Y tendremos que pensar y ver qué queremos hacer, cómo han ido los resultados, cómo podemos avanzar orgánicamente. Eso es un debate por tener, está claro. Pero lo que sí tengo clarísimo es que ese debate hay que tenerlo. Pero eso no sólo lo pienso yo, lo piensa la mayoría de la gente. Lo que pasa que tendrá que esperar a que pase esta vorágine electoral que nos absorve las energías.

O sea, que considera totalmente improbable que haya unas terceras elecciones generales, ¿no?

Sí, lo considero totalmente improbable y sería algo desastroso que nadie entendería.

Pensando ya en la próxima legislatura, ¿va a cambiar algo en las prioridades legilsativas de Podemos?

No, nosotros estamos muy orgullosos y orgullosas de cómo hemos hecho estos cuatro meses las iniciativas legislativas. Es un orgullo haber presentado el primer día la Ley 25 de rescate ciudadano para intentar acabar con los desahucios sin alternativa habitacional, para intentar eliminar el copago farmacéutico y para acabar con el copago farmacéutico y, en esa línea, hemos presentado muchas otras iniciativas. La línea, a partir de este 26 de junio, va a ser exáctamente la misma. Eso es el ADN de Podemos, por eso el partido tiene tanto apoyo popular y despierta tanta ilusión. La ciudadanía nos percibe como la fuerza que va a ser capaz de poner el acento en las políticas sociales y en la vida concreta de la gente. El resto está hablando de Venezuela y de cosas que no tienen tanto que ver con la vida de la gente. Así lo hicimos en estos cuatro meses escasos de legislatura, estamos muy orgullosos de nuestro trabajo y vamos a repetirlo a partir del 26 de junio.

Pero, por ejemplo, la Ley 25 de rescate ciudadano, que fue vuestra iniciativa estrella, recibió varias críticas incluso desde partidos que finalmente la apoyaron. ¿Vais a modificar el planteamiento en algún aspecto?

Hombre, se empezó el trámite parlamentario, pero no llegó a la parte en la que se enmienda y se le introducen modificaciones. Por supuesto, nosotros estamos abiertos a modificar lo que haga falta, no sólo con los partidos, sino también con la sociedad civil. Habrá cosas que podamos meter que en esta ocasión no estaban, flecos que hay que cubrir,... Por supuesto, no es una cuestión dogmática. A nosotros lo que nos interesa es el fondo, el contenido de la iniciativa, que es mejorar la vida de toda la gente que se encuentra en esa situación. Las críticas que recibimos por parte de gente bienintencionada con ganas de aportar al documento serán escuchadas y serán incorporadas. Ahora bien, las críticas que venían desde el plano de la política-show y del plano de la descalificación, de gente que jamás se ha preocupado de las personas desahuciadas o que, es más, son los culpables de esos desahucios y de que la gente muera por no poder pagar un tratamiento médico o que millones de hogares no lleguen a fin de mes, esas personas no pueden venir a Podemos a darnos lecciones de nada. Por tanto, sus críticas quedan en el plano de la infamia, como quedan muchas de sus intervenciones.

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