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Amada Peñalosa (Marea Granate): "Estas nuevas elecciones ponen más difícil votar desde el exterior"

lunes 09 de mayo de 2016, 09:12h
Amada Peñalosa (Marea Granate): 'Estas nuevas elecciones ponen más difícil votar desde el exterior'
Marea Granate es un colectivo que nació con el objetivo de luchar contra las causas y consecuencias de la emigración de españoles en el contexto de la crisis económica. Sin embargo, en tiempo de elecciones, se ha especializado también en denunciar e informar sobre el voto rogado, el proceso que tienen que llevar a cabo los residentes en el exterior para poder votar. El plazo para iniciar este trámite de cara al 26-J se abrió el pasado 4 de mayo y se cerrará el 28 de este mes. Una de las portavoces de Marea Granate, Amada Peñalosa, explica a 'Diariocrítico' cómo funciona el proceso del voto rogado y qué problemas suele generar. Ella misma lo ha experimentado, ya que reside en Francia, pero anima a todos los emigrados a intentar cumplimentar el proceso: "Nos toca cruzar los dedos y esperar a que lleguen las papeletas. Pero si cunde el desánimo, aquí no vota nadie".

Una vez convocada oficialmente la repetición de elecciones para este 26 de junio, comienza el calvario para miles de emigrados españoles que tienen que rogar su voto para poder participar. En los pasados comicios del 20-D la participación de los residentes en el exterior se situó en el 4,7%, un mínimo histórico que, sin embargo, sigue una tendencia negativa desde que en 2011 se instauró el voto rogado. En las elecciones generales de ese año, la participación de los emigrantes ya bajó desde el 31,7% de 2008 hasta el 4,9%. Pero además, Marea Granate alerta de que estas nuevas elecciones pueden incluso empeorar el dato de participación, debido a la falta de previsión por la incertidumbre de si finalmente se repetían los comicios.

Ya se ha abierto el periodo para pedir el voto rogado para el 26-J ¿qué es lo que tienen que hacer exactamente los residentes en el exterior para votar?

Para poder votar lo primero es estar inscrito, y hay que estar inscrito antes del 1 de marzo. Hay dos modalidades de inscripción, la primera es para residentes permanentes, que es el CERA (Censo Electoral de los Residentes Ausentes). Si alguien está inscrito después del 1 de marzo o, por ejemplo, se ha mudado de casa o cosas así, tiene que ir en persona al consulado la semana del 9 al 16 y reclamar que le incluyan en el censo.

Opción dos: estás inscrito como en tránsito, por ejemplo si te inscribiste en septiembre porque viniste a hacer un 'Erasmus' o para poder votar en las elecciones de diciembre. Si todavía tiene esa inscripción activa, ya se ha abierto el plazo y antes del día 28 hay que ir en persona al consulado y hacer los papeles del ruego del voto.

Luego está la opción de que alguien no se haya inscrito en el consulado todavía, por lo que sea. Entonces, esas personas hoy todavía pueden elegir entre inscribirse como residentes permanentes esta semana, reclamar y luego rogar el voto -a lo largo de esta semana y de forma presencial-, o bien vas antes del 28, te inscribes como que estás de tránsito y ruegas el voto. Todo en el mismo día y en el mismo sitio.

En principio, el trámite es ese. Luego, claro, el problema está en el hecho de que sea presencial. El otro día me escribía un chico que está en Polonia que me dice que está a 10 horas del consultado. Entonces, claro, es un poco complicado porque te tienes que pedir el día libre -o varios días- y el consulado sólo está abierto en horario de oficina español, o sea, de 9 a 2, más o menos. Con lo cual, pues, hay un margen bastante amplio de gente que tiene problemas para hacer todos esos trámites.

Otra cosa también que ha pasado en otras elecciones -y que no sabemos muy bien qué va a pasar en esta ocasión- es que a la gente para inscribirse como en trámite le piden documentos que puedan probar que no lleva más de dos meses en el país. Cosas que no tienen ningún sentido. Pero, si todavía vas esta semana, tienes la opción de pedir que te hagan permanente, aunque corres el riesgo de perder la seguridad social y todo en España. Pero, claro, si se va a partir del día 16, esa gente se queda sin opciones.

¿Os están llegando ya casos de personas que han tenido problema al rogar el voto?

Jo, pues sí. Ya han empezado a llegar. Sólo el día 4 respondimos 36 mails en un día que, o no sabían cómo hacer el trámite y nos preguntaba, o nos decía que había tenido algún problema. En principio, el problema que está habiendo ahora mismo es la mala información desde los consulados o las informaciones incompletas. Por ejemplo, había un chaval al que le habían dejado inscribirse sin ningún problema como que estaba en tránsito, pero no le dejaban rogar el voto. Le dijeron que tenía que volver otro día y eso es incorrecto. Él puede inscribirse y rogar el mismo día y no perder dos mañanas de trabajo para poder votar. Y cosas de este tipo: les dicen que los plazos no son los que son, que no se ha abierto todavía el plazo cuando ya se ha abierto,....

Como estamos muy muy al principio, las preguntas que tenemos son, sobre todo, de gente que no sabe cómo hacerlo, que no sabe si las inscripciones que hicieron en diciembre siguen activas o no, y gente que ha llamado o ha ido a los consulados y le han dicho cosas bastante raras. Y les suenan tan raras que se ponen en contacto con nosotros.

Entonces, ¿la gente acude a ustedes para intentar resolver dudas? ¿Eso es lo normal, digamos?

Pues mira, sí. Yo me encargo fundamentalmente del tema del mail y el otro día estuvimos haciendo cálculos del 20-D y, entre el mail propiamente dicho, la web, nosotros sólos respondimos a 1.286 mails de gente que no sabía como votar. Y luego, la gente de '2 millones de votos' respondió otros 230, que hacen 1.516 en total. Todo eso sin contar todo lo que es redes: Twitter, Facebook, grupos de españoles en los que la gente simplemente preguntaba '¿alguien sabe cómo se vota?, oye ¿esto cómo es?'. Ahí vamos respondiendo todo lo que podemos.

Compaginamos el tema de la denuncia con informar a la gente porque el trámite es tan complicado que la gente está muy muy perdida. Y no sólo gente en el exterior. Hay gente que, por ejemplo, está en España trabajando y de repente se tiene que desplazar a Londres en el mes de julio. Entonces, dices: '¿y ahora qué tengo que hacer para votar? porque como persona que vive en España no tengo ni idea de cómo es el proceso'. Muchos de ellos llegan tarde, a lo mejor van a llegar el 1 de julio a sus países de destino por vacaciones o trabajo y, aunque lleguen 26 días antes de la fecha de votación, se van a quedar sin poder votar porque el plazo de acaba el 28 de mayo. Es una gran demanda nuestra, siempre decimos que los plazos son muy justos y que dejan a mucha gente fuera.

¿Crees que las instituciones están dando la suficiente publicidad al procedimiento y a los plazos?

No. No, vamos, yo vivo en Francia y a mi no me ha llegado ninguna información de consulado ni de nada. De hecho, ten en cuenta que, cuando decimos que el censo se cerró el 1 de marzo, y que la gente que se inscribiera después tiene que ir a reclamar, pensemos que durante el mes de febrero no sabíamos ni siquiera si iba a haber elecciones. Eso es una cosa nueva de estas elecciones. Claro, normalmente la gente sabe que entre octubre y diciembre va a haber unas elecciones generales, ¿no? Y los que conocen el proceso pueden ir avanzando un poco. Pero, claro, ahora, hasta casi una semana antes, digamos que siempre había un rayito de esperanza en que igual no. O sea, no estaba claro que fuera a haber elecciones. Y se ha cerrado el censo en unos plazos tremendos porque han dejado fuera a muchísima gente.

Y ten en cuenta -y esto es particular de estas elecciones también- que para las elecciones de mayo del año pasado, la gente que se inscribió como en tránsito, se les han caducado las inscripciones, porque duran sólo 12 meses. Entonces, no sabemos si les van a dejar renovarlas, si les van a obligar a hacerse CERA, si la gente sabe que se le ha caducado y que tiene que hacer todos los trámites esta semana porque, si no, se queda fuera.

Realmente estas elecciones tenemos la sensación de que, si la última vez llegamos al 4,7%, esta vez va a haber bastante menos participación porque, sobre todo, las características de estas nuevas elecciones nos lo ponen todavía más difícil de lo que ya suele ser en otras ocasiones, cuando podemos preparar las campañas con más tiempo y avisar a la gente. Esta vez nos ha pillado muy desprevenidos. En febrero yo les decía a mis amigos que 'si hubiera elecciones' y la gente te miraba como diciendo 'pero esta anda ya pensando en elecciones, si estamos en febrero'. En febrero no se estaba todavía en esto, y nosotros ya enseguida empezamos a calcular. Y porque se han convocado en junio, que si se hubieran hecho en mayo y se hubiera cerrado el censo el 1 de febrero, imagínate tú.

Es un poco el problema que tenemos: que el censo se cierra muy pronto. También lo tenéis en España, pero os afecta menos porque siempre tenéis la opción de votar en urna o por correo. Nosotros, pase lo que pase, tenemos que hacer un montón de papeleo que la verdad que pone las cosas muy complicadas.

Hicisteis una encuesta tras el 20-D en la que se manifestaba que el problema más frecuente era que las papeletas no llegaban a tiempo o que las personas se habían encontrado dificultades en los consulados ¿Qué creéis que hay detrás de esos problemas?

Es muy complicado de decir. Por una parte, personalmente a mi me resulta increible que el 42,1% de la gente no reciba las papeletas a tiempo. Son papeletas que o bien llegan tarde o bien no llegan nunca. Pero es que tenemos casos de gente que ha recibido las papeletas (del 20-D) en marzo. ¿Cómo puede ser que una papeleta que va de España a Inglaterra tarde 3 meses? Si es un sobre certificado. Nosotros estamos acostumbrados a que nos manden cosas (se ríe), y no tardan tanto.

¿Qué es lo que pasa? Justo en el punto Correos para mi es un gran misterio. Sólo sabemos que no funciona. Lo nuestro es un acto de fe: yo el día que me llegan las papelestas las meto en mi sobre y las envío por correo, pero no hay nada que a mi me diga que realmente he votado. Yo me quedo tranquila, ya lo he echado al correo y pienso que estoy dentro de esas personas que votaron. Pero tampoco tengo ninguna garantía de que el voto llega a tiempo y se ha contado.

Luego, pues yo creo que hay una clara falta de intención por parte del Gobierno en funciones de solucionar el problema. Esto se pone en marcha en 2011, ese año son las primeras elecciones con voto rogado y la participación ya se desplomó del 33% hasta un 7 o un 6%. Ahí ya se vio y se denunció rápidamente aquello. Izquierda Unida ha presentado a lo largo de estos 4 años de legislatura varios proyectos para que se cambiara pero han sido sistemáticamente rechazados. Entonces, claro, dices hay una evidencia, hay un desinterés político de solucionar el tema y bueno, de las anteriores elecciones a estas no había tiempo de hacer nada, aunque ha habido partidos políticos que estaban muy por la labor. Por lo menos dentro de lo que es la campaña, luego hay que ver cómo funciona, pero que lo llevaban en sus programas. Pero no ha habido tiempo. Ahora vamos a ver con lo que nos encontramos.

¿Los problemas con los que os encontráis derivan sólo de los efectos del voto rogado o hay otros factores (falta de medios, por ejemplo)?

Claro. Hay varias cosas diferentes. De lo que nosotros consideramos como irregularidades, tenemos, por una parte, que el censo se cierre sin previo aviso y tan pronto, eso es un tema fundamental. Por otra parte, está el tema de que todos los trámites los tengamos que hacer presencialmente en los consultados y eso lleva implícito un doble problema: el del emigrante que se tiene que trasladar en persona hasta el consulado -y que, en ocasiones, lo tiene a hasta 10 horas de viaje- pero también implica que el personal del consulado no es personal suficiente. Tú puedes llamar durante una mañana varias veces seguidas a un consulado y no te cogen el teléfono. Realmente nosostros estamos convencidos de que no tienen personal suficiente para poder atender toda esta cantidad de gente.

Además, nosotros denunciamos también que ni siquiera se les da la formación necesaria, porque se me hace muy difícil creer que un funcionario va a dar una información errónea adrede. Porque ¿qué gana ese funcionario si yo no voto? No gana nada, está claro. Yo creo que la mayor parte de casos en los que dan información incorrecta es porque la desconocen. Hay un desconocimiento del proceso porque no tienen la formación, nadie les ha dado un curso de cómo funciona esto. Y tenemos constancia de que a veces se les manda un refuerzo porque hay mucha gente, pero tampoco a estos refuerzos se les da formación específica. Si vas a trabajar 2 o 3 semanas porque hay un pico de personas por el tema del voto, pero llegas sin saber nada, pues claro, se te va a olvidar poner el sello y la papeleta no va a ser válida. Por poner un ejemplo muy tonto.

Luego, también nos suele ocurrir muchas veces que se amplía el plazo de voto por correo en España pero no se amplía en el exterior. En el 20-D se amplió -me parece que podían ir el sábado antes de las elecciones a votar en urna- pero tampoco se publicitó lo suficiente y sólo era para los que eran CERA. Con lo cual, se agradece, todo gesto es de agradecer, pero es insuficiente.

Y, por otra parte, también hay un dato que es bastante interesante sobre si se solucionan o no estos temas y qué intencionalidad pueden tener, que es el dato de que, desde 2011, el voto de los militares en misiones en el exterior ha ido creciendo hasta llegar a un 84%.

¿El voto de los militares?

Sí, los militares que están en misiones. Ellos votan por valija diplomática y con una serie de garantías que son las mismas que nosotros llevamos pidiendo durante mucho tiempo. Y el 84% de los militares votan, estando en sitios como África. En África prácticamente nadie puede votar porque las cartas no llegan a tiempo. Ellos sí pueden porque va por valija diplomática a través de los consulados y se los distribuyen. Dices, bueno, está muy bien que miremos por el personal militar que está fuera, pero estamos para todos, ¿no? Y se ponen en marcha procedimientos para algunos y para otros no, o sea, para la población civil no se ponen en marcha estas medidas. Entonces, así estamos...

Normalmente os centráis en las personas que quieren votar pero que se encuentran con problemas. Pero, ¿hasta que punto el propio mecanismo, el tener que hacer todo ese proceso previo, puede desincentivar el voto exterior?

Eso está muy claro. Una persona entra en el web de 'Marea Granate', te escribe un mail preguntando cómo hace para votar y le sueltas todos los trámites que tiene que hacer. Le dices que tiene que ir tal día al consulado, y que esto lo tiene que mandar por fax -el voto de los CERA, mejor por fax porque la web se cae todo el rato-. Y, claro, hay muchos que te dicen 'pues, es que me tendría que coger días de vacaciones y no voy a poderlo hacer'.

Yo tengo la suerte de vivir a una hora del consulado más cercano, pero tengo amigos que te dicen que no votan porque no se cogen el día libre. Ahora todavía, pero en diciembre había gente que no quería cogerse un día porque si no luego no le quedaba tiempo para irse en Navidades. La gente que tiene el consulado a 4 o 5 horas, es que si van a hacerlo están más cerca de ser un héroe que un votante. Yo no sé si tú te harías un viaje de 5 horas para pedir unas papeletas que no sabes si te van a llegar. Porque la gente también te dice que la última vez se cogió el día libre y al final no le llegaron las papeletas.

Yo, de verdad, animo a todo el mundo a que lo haga, a que lo intente. No nos pueden desanimar tan fácilmente, porque si dejamos de intentarlo luego no vamos a conseguir que nos cambien esta ley. Tenemos que estar ahí ayudando a la gente para que lo pueda hacer y luego ya sabemos que nos toca cruzar los dedos y esperar a que lleguen las papeletas. Pero si cunde el desánimo, aquí no vota nadie.

Es que cuando uno habla de tantos por ciento queda más o menos gracioso, pero cuando dices que de 1.875.000 personas, han votado 89.000 pues es que es muy triste. Vale, es un 4,7% pero en número de personas es tan pequeña la cifra de los que lo consiguen.

Mencionabas antes la voluntad de los partidos y en esta corta legislatura sí que hubo una votación sobre la creación de una comisión sobre voto rogado, en la que todos los partidos votaron a favor ¿Este podría ser un primer paso para encontrar una solución?

Nosotros lo vivimos exáctamente así, como un primer paso. Nos hizo bastante ilusión la idea, nos pusimos contentos. Pero, para empezar, la legislatura ha acabado, habrá que estar atentos a qué pasa en la siguiente. Entonces, bueno, podríamos querer confiar en que esta comisión siga adelante, que salga, y luego habrá que estar atentos a qué rumbo coge esta comisión.

No nos cabe la menor duda de que las personas que lo han presentado sí tienen la intención de cambiar la ley y que parte de una buena intención. Lo vimos (el debate en el Congreso) en directo -esto parecía la final de la Champions (se ríe)-, vimos todo lo que presentaban los partidos y una cosa que nos asustó un poco es que no se paró de hablar en ningún momento del voto electrónico y nosotros estamos bastante en contra del voto electrónico. Entonces, tenemos miedo de que al final se intente poner en marcha porque nosotros llevamos tiempo estudiando el tema y tenemos claro que no se puede poner en marcha. Sería una especie de callejón sin salida porque no hubiéramos avanzado.

Lo que queremos es que se retire la ley actual, se modifiquen los plazos y todas estas demandas que te decía. Puede haber un sistema mixto: que la gente para inscribirse pueda hacerlo online -puedes pagar los impuestos pero no te puedes inscribir en el consulado, es como de chiste-, que si te cambias de dirección puedas mandar un mail y no te tengas que desplazar en persona porque ni siquiera puedes mandar una carta con tu dirección, todo tienes que hacerlo en persona. Nosotros creemos que hay que avanzar hacia lo digital y que hay que poner en marcha los trámites a través de vía telemática, pero que luego en cuanto al hecho del voto, ese proceso nosotros no lo vemos facible (por internet).

Por una parte, no se puede verificar, porque si el programa dice que han votado tantos a tal partido, si lo verificas, el voto ya no es secreto porque en algún servidor están esos datos. Los países que lo han intentado poner en marcha no lo han conseguido porque no logran de ninguna manera garantizar que no pueda ser hackeado. Entonces, claro, si la conclusión de la comisión es el voto electrónico, luego vas a poner a los informáticos a trabajar, que te van a decir que no se puede asegurar que el voto sea secreto y que no se pueda hackear. En países que lo han intentado poner en marcha como Estados Unidos, Suiza o México lo han retirado por estos motivos. Entonces, aquí nosotros nos vamos a dar contra un muro.

Quitemos primero la ley, pongamos en marcha procesos telemáticos para todo lo que es previo, para que la gente se pueda, por ejemplo, imprimir las papeletas desde casa, que no haya que depender de que una carta venga de España. Eso sería una solución muy sencilla al problema de las papeletas que no llegan.

En Francia existe una cosa que se llama el voto por procuración, que sería pedir que alguien en España pueda ir y meter la papeleta como si fueras tú mismo. Esto en Francia funciona de siempre y funciona muy bien. De hecho, hay muchísima gente que lo utiliza. Esta sería otra opción que nosotros creemos que es bastante mejor que la del ruego del voto.

Pero, si se plantea finalmente el voto electrónico ¿vosotros defenderéis que tiene que tener más peso el derecho al voto secreto que la facilidad que supondría?

No es una cuestión sólo de que sea secreto. Si luego no podemos verificar que lo que hemos votado es lo que ha salido y nadie nos puede asegurar que no se pueden hackear las votaciones, entonces no es factible. Es el problema que están teniendo en otros países, que los resultados electorales no se aceptan porque no se puede verificar que sean ciertos. Si de repente te saliera una mayoría absoluta porque el 90% ha votado a UPyD, podrías decir 'ostras, esto es muy raro', entonces esto hay que verificarlo, pero no puedes hacerlo. ¿Asumes esa mayoría absoluta ulta-aplastante de un partido o dices que te suena que no es verdad y repites elecciones? Eso es el mayor problema, desde mi punto de vista.

Es decir, el hecho de que el voto sea secreto depende mucho del cariz que tomen las cosas. En este momento podría ser algo menos preocupante, pero con otras situaciones políticas podría ser algo más complicado, porque no gusta que el partido que gobierne tenga acceso a los datos de quién a votado y quién no. Eso es bastante serio. Igual que estamos hablando ahora mismo de tramas de corrupción, si además te dicen que si no les votas no te dan la concesión, si deja de ser secreto... ostras, es complicado. Que la gente que está en el poder tenga acceso a esos datos a mi me parece peligroso, honestamente.

Si partimos de que todos somos buenos no habría hackers, ni intentos de manipulación, pero no es lo que nos dice nuestra realidad día a día. Nosotros creemos que había que ir avanzando, ahora mismo estamos en un proceso presencial en el que no se puede hacer nada ni siquiera por carta. A lo mejor no tenemos que intentar hacer de 0 a 100, sino empezar a avanzar, que todos los trámites se puedan hacer vía telemática, y con el tiempo y una caña cuando los sistemas informáticos estén preparados, ¿por qué no? Pero hoy en día, que sepamos no está funcionando en ningún sitio. Se ha dicho que se ha puesto en marcha en Francia, pero eso no es verdad, porque yo vivo en Francia. Aquí lo que la gente hace es que le dices a alguien que vote por ti.

En las pasadas elecciones generales hicisteis precisamente una campaña para que abstencionistas pudieran 'prestar' su voto a emigrantes que pudieran votar ¿vais a hacer algo parecido para este 26-J?

Pues no, en principio no lo tenemos previsto porque es muchísimo trabajo, es brutal. Nuestra idea cuando lanzamos 'Restaca mi voto' fue una manera más de denuncia. Se rescataron 3.549 voto y se quedaron 13.377 esperando a que le rescataran su voto. Y nosotros lo que pretendimos con esta campaña fue evidenciar el problema que había, que no es como nos dice el PP, que la gente tiene derecho a abstenerse. Esto no son abstenciones voluntarias, con el proceso como está montado la gente, aunque quiera hacerlo, no puede.

Funcionó muy bien como denuncia y, para estas elecciones, estamos pensando en otras campañas de denuncia que todavía no hemos lanzado. Pero en ningún momento pretendimos ser una herramienta que subsanara el problema. El problema que hay lo tienen que solucionar los legisladores, los consulados o la Junta Electoral. No nos corresponde a nosotros dar esta opción.

Ahora estamos pensando en otras campañas, todavía estamos en ello. ('Rescata mi voto') llevó muchísimo trabajo porque hubo que montar una web que fuera capaz de comunicar a dos personas de la misma provincia, luego teníamos un informático todo el día conectado solucionando incidencias,... El trabajo fue tremendo. Y, en esta ocasión, la verdad que nos ha pillado bastante el toro, porque ha sido tan seguido que casi ni nos hemos recuperado de la de diciembre. Si al final, por alguna razón, decidiéramos cambiar de idea, lo publicaríamos en la web e intentaríamos darle la máxima publicidad posible. Pero, de momento, no está en nuestro plan.

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