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Jorge Luis Bail (Unidos Podemos): "Detrás del juicio a los 8 de Yesa hay un interés de criminalizar las protestas"

lunes 30 de mayo de 2016, 08:35h
Jorge Luis Bail (Unidos Podemos): 'Detrás del juicio a los 8 de Yesa hay un interés de criminalizar las protestas'
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(Foto: Dani Gago/Podemos)
Jorge Luis Bail vuelve a afrontar una campaña para las elecciones generales como número uno por Huesca, esta vez dentro de la coalición Unidos Podemos. Ingeniero químico de profesión y militante de Equo, su candidatura representa de nuevo a la confluencia Alto Aragón en Común tras salir elegido diputado ya el 20-D. Pero esta campaña es diferente además porque, antes de que se abran las urnas, está previsto que concluya el juicio a los '8 de Yesa', en el que Bail está imputado por los altercados con la policía que se produjeron durante una protesta en 2012 y en el que se le pide una pena de más de 2 años de cárcel.

El 10 de octubre de 2012, un grupo de manifestantes del pueblo de Artieda (Zaragoza) se encontraba protestando por la ampliación del embalse de Yesa. El objetivo concreto de la acción era bloquear la entrada de los funcionarios encargados de llevar a cabo la expropiación de terrenos para comenzar las obras. La policía intentó dispersar la concentración, con el resultado de que hubo varios manifestantes y agentes heridos. Casi cuatro años después, ha comenzado el juicio contra 8 manifestantes imputados por el suceso, a los que se les acusa de un supuesto delito de atentado y lesiones, y que se enfrentan a penas de cárcel de entre 2 y 6 años para cada uno. Entre los denominados '8 de Yesa', se encuentra Jorge Luis Bail, que además encabeza la lista de Unidos Podemos por Huesca.

El pasado 23 de mayo comenzó el juicio contra los '8 de Yesa', ¿cómo está afrontando el proceso?

Con bastante tranquilidad. Parece que al final se ha conseguido que se admitieran los vídeos como prueba, en los que se identifica dónde estamos en cada momento y qué hacemos. Y eso era fundamental. Por eso hicimos una campaña de movilización social; recabamos apoyos institucionales, tanto de las Cortes de Aragón, como de ayuntamientos, diputaciones provinciales, comarcas, asociaciones de vecinos, sindicatos,... Hubo una movilización el día anterior con más de 4.000 personas. Y creo que hemos conseguido ese apoyo social que hace falta para que este caso no sea de trámite, sino que se visualice que hay detrás una serie de intereses de criminalización de la protesta y que lo que pedimos sea tenido en cuenta y no sea un caso más.

¿Qué pasó exáctamente ese día, el 10 de octubre de 2012?

Era un puente del Pilar y varias personas acudimos a una concentración que tradicionalmente había sido pacífica. Era para solidarizarnos con la gente a la que le ejecutaban las expropiaciones de los terrenos para hacer un recrecimiento de un embalse. Se expropiaban 70 hectáreas en esa ocasión para hacer un camino de menos de 10. Y, bueno, es un embalse que tiene muchas lagunas tanto técnicas, como geotécnicas, como hidráulicas, y que muchas de las personas de la que estábamos allí poníamos en cuestión. Y fuimos para solidarizarnos con la gente, de forma totalmente pacífica, para nada coordinada desde el punto de vista de lo que íbamos a hacer. Simplemente fuimos a protestar.

Lo que ocurrió fue que, al llegar, nos encontramos con un operativo fuera de lugar. Había un helicóptero, varios camiones del grupo de antidisturbios rural de la Guardia Civil y había un pelotón que lo que hizo fue cargar contra una concentración en la que había personas ancianas, mujeres, niños, gente joven,... Había una representación del pueblo de Artieda, de la gente que estaba siendo expropiada de su pueblo y, al final, salió con heridos.

Días después, nos llamaron a ocho personas. Curiosamente ocho varones, sobre todo jóvenes -salvo Miguel, que es el juez de paz del pueblo-, que estábamos implicados socialmente. Nos dimos cuenta que era una criminalización de la protesta. Las protestas de 2012 se hicieron junto con la primavera valenciana, con la gente que se encerraba en las direcciones provinciales de educación,... Surgen en un clima de contestación a los recortes y vimos que la modificación de la Ley de Seguridad Ciudadana era una especie de ensayo para luego implementar medidas más fuertes contra la protesta.

Después de aquello, han pasado 4 años y ahora es cuando toca celebrar el juicio. Hubo un proceso de instrucción en la Ciudad de los Caballeros, después de aquello pasó a la Audiencia Provincial, se dictó un acto en el que se exculpó a la parte de la Guardia Civil y se declaró que tenía que continuar nuestra parte. Y eso llega ahora al Juzgado número uno de Zaragoza, donde nos juzgaron el día 23. Queda la segunda vista, que es este 1 de junio.

¿Y cómo cree que concluirá el juicio? ¿Cree que es posible que se entienda que hubo una agresión cuando se produjo la carga policial?

Como sólo hay una de las partes -la otra no se juzga-, ahora lo que estamos pidiendo es la absolución. Pedimos que esto no continúe, que haya un poco de sentido común, porque el auto se realiza en la fase de instrucción y, por lo tanto, no hay unas pruebas que puedas reclamar como defensa. Entonces, en esta parte, que ya es juicio, reclamamos, no que se archive, sino que se declare la absolución. Creemos que se puede lograr.

Mientras tanto, se ha confirmado que usted repite como número uno por Huesca. ¿Pensó en algún momento en renunciar a la candidatura?

No. Esto ocurrió hace cuatro años y cuando yo ya salí elegido el 20 de diciembre ya estaba en este proceso. De hecho, renuncié al aforamiento. Se abrió juicio oral antes de la toma de posesión del cargo -por diciembre- así que yo ya estaba preparado para esto desde hace varios meses. Al final, el juicio se ha puesto en junio, pero lo fundamental es que es un juicio que viene de un subdelegado del Gobierno o de un Gobierno que lo que trata es criminalizar la protesta pacífica. Y lo que reclamamos es, por eso, la absolución.

Sobre la cuestión de si yo pensé en dejarlo: en absoluto. Incluso los compañeros me dijeron que tenía que seguir peleando la protesta pacífica desde el punto de vista no violento y que era algo por lo que tenía que seguir allí. Hay un reglamento por el que se pide que se quite a la gente de las listas por casos de corrupción y una serie de otros supuestos, y la protesta pacífica y los delitos que se me imputan no entran en esto.

Jorge Luis Bail (3º por la derecha) junto al resto de imputados en una concentración en abril/ Foto: Dani Gago (Podemos)

¿Tampoco pensó en dejar su acta de diputado para no tener aforamiento?

Lo que pensé es que, si al final no se me dejaba renunicar el aforamiento -al final se me dejó-, pues ya veríamos. Yo lo que siempre quise es que no se me tratara de forma diferente, que no se me concediera un privilegio que no se le concediera a los otros siete. Y, bueno, al final esto era algo que teníamos que superar colectivamente. Yo creo que las muestras de apoyo también son solidarias y van por este camino, y nosotros no pensamos que se nos esté atacando individualmente -a ninguno de los ocho-, sino que es un ataque a los derechos civiles y políticos de la sociedad.

¿Cree que el proceso judicial le puede perjudicar en la campaña?

Yo creo que no, porque llevamos estos cuatro años haciendo campaña y aquí en Alto Aragón se sabe bien lo que ocurrió aquel día. La gente ha podido acceder a los vídeos en internet y, quien no estuvo físicamente, se han enterado de qué va. Al final va a ser al revés, cuanto más nos ataquen con esto, más van a hacer ver que no están por la libertad de expresión y por los derechos civiles y políticos. Y ese es nuestro objetivo: visualizar que hay una minoría en las élites que no quiere que la gente proteste, que no quiere que la gente se queje cuando les recorten en educación y sanidad y que, por eso, nos van a tener enfrente, siempre de una forma pacífica y no violenta, pero siempre firmes.

Cambiando de tercio: Usted milita en Equo, aunque su candidatura representa a Alto Aragón en Común ¿Cree que se le ha dado el peso justo a Equo en la confluencia en comparación con IU por ejemplo?

Eso es algo que tendrán que valorar los compañeros portavoces de Equo. Yo he sido militante ecologista siempre y mi candidatura es por Alto Aragón en Común. Al final, de quien puedo ser portavoz como mucho es de eso. De los aspectos que hayan podido quedar en la negociación con Equo, creo que Juantxo (López de Uralde) o Rosa (Martínez) sabrán decir mucho más.

Siguiendo en clave electoral, ¿por qué cree que Podemos tiene peores resultados en las zonas rurales?

Tiene peores resultados, excepto en el Alto Aragón. De hecho, nosotros conseguimos mucho mejor resultado cuando fuimos junto con Podemos en las pasadas elecciones en la zona del Pirineo y en las zonas rurales y creo que en estas elecciones va a pasar lo mismo. Aunque, en realidad, Aragón -salvo Zaragoza- es zona rural completamente. Es la España interior rural.

Yo creo que las ideas que siempre ha trasladado Podemos desde los platós de televisión son ideas generalistas, que valen y se defienden muy bien en las capitales, pero que hay que localizarlas en lo que es el medio rural. Nosotros, desde luego, hemos visto lo contrario: hemos conseguido ruralizar el discurso de Podemos y hemos conseguido mucho mejor resultado en la zona rural que Podemos estatal. Y de ahí que en Huesca hayamos podido romper el bipartidismo en una zona poca poblada y muy extensa que tiene sólo 3 escaños.

¿Y cómo se ruraliza el discurso de Podemos para otros sitios, como las Castillas o Extremadura?

Pues bajando al programa. El programa tiene lo necesario. Por ejemplo, en la creación de empleo: el Plan Nacional de Transición Energética va de la mano de la democratización energética, y eso se refiera a los pequeños productores y a las zonas rurales, que son la que crean cerca del 95% de la energía, aunque luego se consuma principalmente en las zonas urbanas. Eso es un marco de transición y de generación de empleo en la zona rural.

Por otra parte, por ejemplo si hablamos de servicios sociales, los mayores consumidores de servicios sociales en cuanto a presupuesto son las zonas rurales. Y Podemos lleva un gran incentivo de esa partida presupuestaria. Si hablamos de transporte o de acceso a los servicios, los mayores consumidores son las zonas montañosas y las zonas rurales aisladas. En la Constitución se establece que eso es un derecho y hay que decir que el programa de Podemos es posibilista porque se centra mucho en la Constitución. Y se dice que, para empezar, lo que hay que hacer es cumplir aquellas partes de la Constitución que no han sido desarrolladas por intereses que no han sido los generales.

Al final, si lees el programa y lo que haces es incidir en los puntos que yo creo que son fundamentales, como el Plan Nacional de Transición Energética, el mensaje es profundamente rural. Si, además, eso lo combinas con una campaña más costosa para los candidatos de pasear y parar en todos los pueblos de una provincia, con la ilusión que vas generando, al final el discurso se participa de la gente del mundo rural.

Juan López de Uralde (Equo) y Jorge Luis Bail llegaron en bicicleta al Congreso el primer día de la legistatura/ Foto: Equo

En el programa de mínimos de Unidos Podemos se ha incluido la oposición al TTIP ¿va a ser una mayor prioridad en esta campaña o en las negociaciones que se hagan después?

Creo que sí. Yo tuve el privilegio de poder acceder al TTIP en el Ministerio (de Economía) cuando estaba de diputado y, la verdad es que -hablando del mundo rural- el tratado es lo que puede desencadenar la total desertificación del mundo rural si se aplica tal y como está ahora. Tanto el PSOE, como Ciudadanos, como el PP basan sus discursos en el 'no os preocupéis, tened confianza que al final supondrá un bien para todos'. Y lo que pone en el TTIP -lo que se ha mostrado públicamente con las filtraciones de Greenpeace- es que se va a dejar de pensar en denominaciones geográficas, como las denominaciones de origen u otras denominaciones que portegen el mundo rural; se va a abandonar el campo en favor de medios productivos industrializados; se van a abandonar los servicios sociales y las contrataciones públicas con la entrada de empresas multinacionales estadounidenses y una serie de cosas que ponen en serio perjuicio, no sólo la seguridad alimentaria, no sólo la sanidad, no sólo las luchas laborales, sino la pervivencia en el campo y en el mundo rural.

Pero, ¿qué puede hacer Unidos Podemos contra el TTIP?

Se puede hacer muchas cosas. En la anterior legislatura -la pequeña no, la otra-, se votó que el TTIP no tenía que pasar por el Congreso para su aprobación. Si tuviéramos mayoría, lo que podríamos hacer es revertir esa decisión y llevar una posición a las negociaciones que fuera diferente, más transparente y, desde luego, más participada. Por ejemplo, el Bundestag (el Parlamento alemán) decidió poder tomar actas, compartir esas actas con el resto de parlamentarios y poder sacar a la luz cosas en base a esas actas. No hay ningún otro Gobierno en Europa que lo haya hecho, y España menos que ninguno. De hecho, el jefe de negociaciones es español y trabaja, en teoría, con el Secretario de Estado de Comercio español, pero no tenemos información ni capacidad. Hemos delegado nuestra soberanía a un comité de negociación, que a su vez lo hará en un comité de arbitraje, en el que participarán las multinacionales y que vetará cualquier normativa que pueda salir de nuestros parlamentos. Y eso es muy perjuidical, no sólo por la pérdida de soberanía, sino por la entrada de intereses particulares de multinacionales. Yo creo que se puede hacer mucho, no sólo en una oposición visible, sino que se pueden modificar esas negociaciones.

¿Qué otras prioridades cree que debería defender Unidos Podemos en la próxima legislatura o qué prioridades le gustaría defender a usted personalmente?

Hombre, yo tengo varias. En la legislatura pasada me he centrado en temas de energía, en temas de medioambiente, y creo que voy a seguir por esa línea. El gran reto al que creo que se enfrenta, no sólo Unidos Podemos, sino el Estado y Europa, es el cambio climático y la transición energética. En breve vamos a tener también procesos muy importantes de privatización de servicios públicos, en concreto del agua. Y creo que esos tres grandes retos son a los que nos tenemos que enfrentar. Pero no como partidos, en el sentido tradicional de la palabra, sino haciendo un cambio de modelo político importante para que la ciudadanía consiga empoderarse y participar en las decisiones públicas. Y considero que eso que es un cambio político fundamental porque, desde luego, esos retos no se van a poder solucionar con grandes visionarios o con grandes técnicos, sino que sólo los podrá resolver la gente.

¿Comparte la idea de Pablo Iglesias de que hay que tender la mano al PSOE para pactar aunque Unidos Podemos quede por delante?

Yo creo que la idea fundamental es que nuestro enemigo -nuestro rival- es el PP, no es el PSOE de Sánchez. Además, el PSOE no es un sólo PSOE, creo que tiene el corazón partido y quien acompañe a ese PSOE va a ser un poco quien matice o quien acabe volcando las políticas del PSOE hacia un lado o hacia el otro. Creo que el PSOE que firmó el pacto con Ciudadanos ha sido un PSOE que estaba dominado por las mismas ideas y el mismo programa que tenía el PP -así lo justificaba Albert Rivera- y no nos gusta ese PSOE. Nos gusta un PSOE progresista, que defienda lo público, la educación, la sanidad... Y nos gustaría que toda esa gente que ha votado y sigue confiando en el PSOE participe también en un cambio en la política.

Quien lideraba el PSOE en el momento de pactar con Ciudadanos era Pedro Sánchez, que sigue al frente del partido ¿Hay seguir tendiéndole la mano?

Sí. Yo no parto de personalismos, yo hablo de políticas del PP y políticas del PSOE. Y yo creo que las políticas del PSOE se pueden modificar. Con las del PP tengo poca esperanza, y por eso no quiero que las políticas del PSOE se acerquen a las del PP. En cuanto al feeling personal que pueda haber con Pedro Sánchez, eso creo que Iglesias lo vio e, incluso, le ofreció no estar en el Gobierno si era por una cuestión personal. Y yo creo que eso es fundamental: saber cuándo hay una relación personal adecuada o no, y no poner eso por encima del proyecto político.

¿Por qué tras este 26-J sí va a haber acuerdo cuando ha sido imposible hasta ahora?

Pues, como decía Iglesias, porque creo que vamos a ser una masa social suficiente como para que no dependa de Rivera o del PP. Creo que vamos a conseguir más escaños, porque al final los votos se tienen que traducir de una forma lo más correlativa posible al número de escaños, y que creo que al final vamos a ser inteligentes y conseguir esa mayoría de escaños. Eso es lo fundamental para que no se vuelva a repetir la situación.

Pero, incluso Iglesias ya daba por hecho que el "árbitro" va a volver a ser el PSOE. ¿Por qué esta vez se va a decantar por Podemos?

Porque va a tener una alternativa muy clara. Quizás antes no estaban convencidos, aunque estuvimos demostrando con votaciones como la de la LOMCE que había mayoría de escaños. Al final, si ve que sí que hay una mayoría... Porque, al final, estos partidos más tradicionales, que han trabajado más en una lógica muy simple, cuando se les muestra que hay una diversidad en la que hay que trabajar, pues les asusta un poco. Pero yo creo que no hay que tener miedo, que se puede trabajar en diversidad y que si demostramos que somos capaces de hacerlo nosotros -y creo que Unidos Podemos es una muestra-, al final van a ver que no es peligroso, que es beneficioso y que se puede trabajar con eso. Así que... A ver. Yo sigo confiando.

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