El próximo año habrá examen en España. La asignatura será el reciclaje y la nota, alcanzar una tasa de reciclado del vidrio del 60 por ciento. Para aprobar los ciudadanos deberán aplicarse en la tarea de separar, un gesto aprendido pero no tan extendido como gestores y administraciones quisieran. Para animar a los ciudadanos a mejorar su marca algunos de los responsables de que seamos más ecológicos cadavez lanzan continuos mensajes, crean campañas e inventan sistemas que hagan más fácil la separación.
Uno de ellos se implantó en Madrid hace un año a modo de prueba piloto en el sector hostelero. La empresa fabricante lo apodó Sistema Vacri y, desde su implantación, el reciclado en estos locales se ha incrementado un 20 por ciento, tal y como aseguran sus creadores. Se trata de que los mayores consumidores de vidrio, que son las cadenas hoteleras, los bares y locales de ocio nocturno y los restaurantes, apuesten por la separación con sistemas más sencillos, según los responsables de Ecovidrio.
El sistema en cuestión no es otro que un cubo que, una vez cargado de vidrio, se puede volcar directamente al iglú, evitando la tediosa labor de depositar uno por uno los envases. En Madrid se implantó en el barrio de las Letras, la Casa de Campo y la zona aledaña al Santiago Bernabeu. Desde enero el incremento del reciclaje ha sido progresivo en todos los puntos y en todos los sectores. En las Letras el Vacri permitió reciclar casi 349.000 kilos; en el Bernabeu, 167.500 y en la Casa de Campo, un total de 105.000. En los hoteles la separación pasó de las 35.000 kilogramos del mes de enero a los 90.000 en diciembre, mientras que en las discotecas, donde funciona desde septiembre, se ha pasado de recoger 1.360 en este mes a 8.200 en diciembre. También los bares, restaurantes y locales de copas han mejorado su marca, de los 14.600 kilos que separaban en septiembre, hasta los 35.450.
La experiencia de un hotel
El hotel Puerta de América es uno de los establecimientos que se ha colgado la etiqueta de ecológico. Desde que dispone de vacris cree haber mejorado su marca "aunque antes también reciclábamos el vidrio", atestigua Pedro Ramos, director de Restauración del establecimiento. Este bello edificio coloreado esconde todo un proceso de separación en los muchos puntos donde genera vidrio reciclable: la cocina, el restaurante principal, la barra del bar y las habitaciones. Todos van a parar a cubetas blancas, que están a la vista de los clientes y que son "más discretas que los vacris verdes", explica Ramón. Una vez en la trastienda del hotel los empleados separan los envases que se tiran, de los cascos retornables, esos que se devuelven a las empresas y que suponen un 40 por ciento del vidrio que se maneja. El otro 60 por ciento acaba en los vacri, escondidos discretamente en la salida del aparcamiento, desde donde se depositan directamente en el iglú de la calle.
Como Pedro Ramos, los responsables de otros establecimientos -restaurante Palacio de la Misión o las Cuevas de Luis Candelas- alaban la idea del Ayuntamiento de Madrid de instalar cubos e iglús adaptados. Algunos, sin embargo, se quejan de la falta de espacio, como le ocurre a la centenaria Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana. Tenemos que reciclar sin vacri porque no tenemos donde ponerlo", explican. Mientras tanto, Ecovidrio extiende la idea por toda la región y ya está funcionando en Alcalá de Henares, Getafe, Leganés, Collado Villalba, Aranjuez, Meco, Pozuelo de Alarcón y Villanueva de la Cañada, además de Madrid ciudad. En total, 623 locales de la Comunidad han adherido al programa que dispone de unis 460 contenedores de este tipo en toda la región.
El siguiente paso que ha dado Ecovidrio es poner en marcha un programa de concienciación y formación para empleados de hoteles de la comunidad. "Con él, se pretende trasladar la importancia de su colaboración en la tarea del reciclado de los residuos de vidrio y también transmitir los beneficios medioambientales de la separación y reciclaje de residuos", explican fuentes del sector. Algunas cosas que se recuerdan pueden servir para que cualquiera se pare a pensar un poco sobre la importancia que tiene sumar un envase más al iglú: de cada kilo de botes y botellas se obtiene un kilogramo de nuevos envases; Un kilo de vidrio usado ahorra 1,2 kilos de materia prima; una tonelada de envases de vidrio usados ahorra 130 kilogramos de combustible, especialmente fuel.