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Melchor, Gaspar … y Zapatero

sábado 29 de noviembre de 2008, 17:13h
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado esta misma semana un nuevo plan anticrisis que destina 11.000 millones de euros a inversiones en obra pública, 8.000 de los cuales irán a parar directamente a los ayuntamientos españoles.

Una cantidad muy importante que se repartirá entre ellos en función de su población, y que sin duda les supondrá un balón de oxígeno en un momento en que las arcas municipales están exánimes. Pero ¿es la solución a sus problemas? Como en todo en esta vida, la respuesta depende del color del cristal con que uno quiera mirar.

Para Pedro Castro, alcalde socialista de Getafe y presidente actual de la Federación Española de Municipios, les ha tocado la lotería. “¡Han llegado los Reyes Magos!”, aseguraba tras conocer la noticia. En este caso, a Melchor, Gaspar y Baltasar les acompañaba un Zapatero con turbante de mago que cambió los tradicionales oro, incienso y mirra, por inversiones con destino final: equipamientos públicos, obras de asfaltado, de rehabilitación o de alumbrado público.

Y es sin duda importantísimo este dinero, que permitirá realizar trabajos que, sin esa inyección económica, se habrían quedado en la carpeta de los futuribles, a la espera de mejores tiempos. De paso, conseguirá mover el mercado laboral, porque es sabido que las obras las tienen que hacer obreros, y que en tiempos de vacas flacas como éstos, los esfuerzos no suelen venir del capital privado, sino del público.

Pero no todo es rosa en esta película: además de necesitar dinero para construir escuelas infantiles y polideportivos, o para la reforma de cascos históricos, los alcaldes también precisan de liquidez para los gastos del día a día: pagar la luz de las instalaciones municipales, o los sueldos de sus funcionarios, o lo que adeudan a tantas pequeñas empresas, suministradores de bienes y servicios a los consistorios y que, por cierto, las están pasando canutas a causa de los retrasos en los pagos.

Son todos gastos básicos que no pueden salir de ese fondo especial para inversiones, sino que deben hacerlo de los presupuestos locales, menguados en sus ingresos por la caída de la actividad económica y por la reducción de los que les llegan procedentes del Estado, cuyas cajas fuertes también están tiritando, y no de frío. Rodríguez Zapatero les ha prometido una solución en el plazo de una semana. El reloj sigue avanzando: tic, tac, tic, tac.
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