Los vecinos, 40 años en la brecha
miércoles 03 de diciembre de 2008, 14:25h
Actualizado: 11 de diciembre de 2008, 16:48h
Comenzaron a crearse a finales de los 60, y en aquellos oscuros años pronto se convirtieron en un soplo de aire, en ocasiones huracanado. Los 70 fueron, sin duda, su época de esplendor: un movimiento de base, fuerte y muy politizado, de donde surgieron reivindicaciones que nadie más se hubiera atrevido a plantear, y que consiguieron, en ocasiones, descolocar al post-régimen.
Ahí está, por ejemplo, la llamada “guerra del pan”, contra el fraude en el peso de este alimento básico, que ganaron los vecinos tras muchas luchas, mucha protesta y mucha imaginación. Orcasitas es otro ejemplo de ese movimiento vecinal que nació casi en la clandestinidad y que exigía lo básico: luz, agua corriente, casas con baño, el fin de los barrizales en que se convertían muchos poblados tras cada día de lluvia…
En Orcasitas se consiguió cambiar las chabolas por un barrio completo de viviendas dignas, que incluso diseñaron los propios vecinos. Y en las que introdujeron beneficios que aún perduran, como una calefacción centralizada para todos los bloques que les permitía tener “calefacción de ricos en pisos de pobres”, como ellos mismos señalaban. Por cierto, que este proyecto peligraba el pasado invierno por falta de ayudas, y sobre todo de sensibilidad, de las administraciones públicas.
Los vecinos han seguido unidos, protestando, reivindicando, quejándose y obteniendo más o menos éxitos, en función del momento político. Han cambiado sus métodos: ahora algunos han grabado vídeos para denunciar la inseguridad en sus barrios, por ejemplo. Otros han peleado por equipamientos, por conseguir que el Metro llegara a sus barrios, o por suprimir elementos como los parquímetros. Cierto que los nuevos modos del urbanismo no acompañan: del vecindario en que todos se conocían y saludadan, se ha pasado a una forma de vida mucho más impersonal, donde la relación entre vecinos se ciñe a los segundos que coincides en el ascensor.
El Movimiento Vecinal cumple 40 años. Una edad dorada, de madurez con plenas energías. Ojalá le quede mucho recorrido por delante.